Señalan que el móvil de los crímenes de Gladys Merlín y su hija habría sido el robo; exjefe de seguridad de la exalcaldesa, bajo sospecha

Aunque ayer, al informar que existían dos líneas de investigación sobre los crímenes de la exalcaldesa de Cosoleacaque, Gladys Merlín Castro, y su hija Carla Enríquez Merlín, el gobernador Cuitláhuac García responsabilizó a los cacicazgos que se mantienen en esa región del sur de Veracruz y que quieren enrarecer el proceso electoral, este martes columnistas de EL UNIVERSAL y de EXCELSIOR coincidieron en que el principal móvil de ambos asesinatos habría sido el del robo, señalando al exjefe de seguridad de la empresaria y política priista como el principal sospechoso de ambos homicidios.

El lunes, el mandatario veracruzano había externado que “en Cosoleacaque los cacicazgos están muy claros y el pueblo lo sabe, si alguien pretende que haciendo estos homicidios va a desviar esto, se va a topar con pared porque no hay impunidad y es un pueblo ya consciente que sabe perfectamente qué está pasando (…) No vamos a permitir que cacicazgos políticos que fueron solapados y auspiciados por el régimen anterior se mantengan haciendo estos homicidios. Este gobierno ya no lo permite ni pacta con ellos, se confundieron”, afirmó García Jiménez.

No obstante, el gobernador dijo que existían dos líneas de investigación que la Fiscalía General de Veracruz sigue en este caso, asegurando que tiene confianza en las investigaciones porque están en coordinación y su gobierno “tiene la moral alta”.

“Mucho menos vamos a permitir que alguien o exista quienes crean que pueden enrarecer el tema electoral y ser cubiertos con impunidad; que no se confundan, ya no están con los que podían pactar impunidad, ya se fueron, que quede claro: este gobierno tiene la moral alta y no va a pactar con ningún grupo que esté pretendiendo dañar el ambiente electoral”, reiteró.

Por la noche, el diputado federal Héctor Yunes Landa, vicecoordinador del Grupo Legislativo del PRI, le respondió al Ejecutivo estatal en Twitter: “@CuitlahuacGJ no puede con su tarea de Gobernador y ahora quiere asumir la de vocero de la Fiscalía. Si tiene alguna información sobre los responsables del doble homicidio de Gladys y Carlita que la aporte a la FGE y no politice este penoso caso”.

Además, entre las imágenes de los cadáveres de la exalcaldesa y de su hija que aparecen tendidos sobre el piso de una recámara –las cuales fueron indebidamente difundidas en redes sociales–, circuló también otra fotografía de un supuesto mensaje escrito sobre un pedazo de cartón que habrían dejado los asesinos y que literalmente decía: “15/02/21 Gladyz (sic) ya vengamoz (sic) a mi hermano que mataste ATTE Z”, lo que pudo haber sido también una artimaña del o los criminales para desviar la atención.

Sin embargo, este martes, con el título “Morir en Cosoleacaque, Veracruz”, el columnista de EXCELSIOR, Jorge Fernández Menéndez, aborda este caso y señala como principal sospechoso al exjefe de seguridad de Gladys Merlín.

Esta es la versión íntegra de la columna de Fernández Menéndez, un periodista experto en temas de seguridad pública y delincuencia organizada:

“Eran las 04:41 horas de la mañana del lunes cuando el agente municipal de Cosoleacaque, Carlos Luria Martínez, estaba haciendo su recorrido de vigilancia por la carretera transístmica, a bordo de la unidad es SPM 22 32 23 junto con el agente José Luis Romay Prieto, cuando por radio le informaron desde el C4 local que solicitaban apoyo urgente en un domicilio ubicado en la calle Correos, esquina con Marco Antonio Muñoz. Le dijeron que se trataba de un robo a casa habitación.

“Los agentes llegaron tres minutos después a la vivienda (que los vecinos describen como una verdadera fortaleza) y se encontraron con el vigilante de la empresa de seguridad privada IPAX, Víctor Trinidad Domínguez, único encargado, ese día, de la vigilancia externa de la propiedad. Víctor dijo que en el interior de la vivienda se encontraban unos hombres con armas largas, y que su compañera, de la misma empresa de seguridad privada, Isabel Bretón Riberoll, encargada de la seguridad interior de la vivienda, había sido herida de bala.

“Los agentes ingresaron a la vivienda y aseguraron que había impactos de arma de fuego que habían destrozado ventanas y puertas de cristal, que la vivienda estaba revuelta por dentro, pero nunca encontraron a los presuntos hombres armados. Lo que sí vieron fue los restos de dos mujeres asesinadas. Los cuerpos fueron inmediatamente reconocidos por Heliodoro Merlín Ortiz, el hermano y tío de las víctimas, se trataba de Gladys Merlín Castro, de 51 años, y su hija Carla Guadalupe Enríquez Merlín, de 28 años. Gladys había sido presidenta municipal del municipio, candidata a diputada, responsable de los programas sociales en el estado y era una notoria dirigente priista local. Su hija pensaba seguir el mismo camino, aunque existían versiones no confirmadas de que podrían buscar candidaturas por Morena.

“El gobernador Cuitláhuac García se apresuró a asegurar que se trataba de asesinatos políticos atribuibles a cacicazgos locales, sin ofrecer una sola prueba en ese sentido. Lo cierto es que como han señalado analistas locales al gobernador se le están sumando los asesinatos de personajes con peso local, municipal, en el estado y la impunidad sigue siendo la norma, lo mismo que sucede con un altísimo porcentaje de feminicidios.

“En el caso de la ex alcaldesa de Cosoleacaque y su hija, hay muchos hechos extraños. Primero, a pesar de lo dicho por los agentes de la empresa privada de seguridad que protegía su vivienda,  nunca se encontró a los hombres armados con fusiles de asalto, las mujeres murieron acuchilladas, degollada una de ellas, en una forma brutal. Los vecinos aseguran que sólo se escuchó un disparo esa madrugada.

“La historia aparentemente es otra. El gerente de la gasolinera propiedad de Gladys Merlín Castro, que dice la semana pasada, la ex funcionaria, acompañada con su jefe de escoltas, fue a recoger, para depositar en un banco cercano, poco más de un millón de pesos en efectivo producto de la venta de gasolina del 5 al 7 de febrero. Según el gerente, Gladys dejó la maleta con el dinero en su camioneta, pero cuando regresó a ella, el jefe de escoltas le dijo que un grupo armado le había robado la maleta. Nadie había visto el robo. La ex presidenta municipal responsabilizó del hecho a su jefe de escoltas y lo denunció, lo mismo que todos los miembros de su equipo de seguridad. Por eso Gladys tenía el día de su asesinato, en su casa, sólo una persona externa y otra interna.

“Según los informes de inteligencia, el robo de la maleta con el millón de pesos estuvo pactado con sus agentes de seguridad. Dicen que luego del robo en la gasolinera, el dinero producto de las ventas de gasolina de este fin de semana, Gladys lo había guardado en su casa. Y que el objeto del ataque que sufrieron las dos mujeres fue el robo de ese dinero, realizado por quienes eran o seguían siendo parte de su seguridad.

“Según informes policiales, las dos mujeres fueron asesinadas en cuartos que no era sus dormitorios, pero sí el lugar en donde estaba la caja fuerte con el dinero de las ventas de gasolina. Los datos de criminalística sugieren que Gladys trato de escapar junto con su hija Carla, pero que fue jaloneada de los cabellos y degollada; Carla fue asesinada saliendo de ese cuarto. Es desconcertante, con ese escenario, que la mujer de seguridad que las acompañaba, sólo recibiera un leve disparo en la mano, y no pudiera ofrecer más información.

“La verdadera línea de investigación pasa por los agentes de seguridad que custodiaban a Merlín Castro, tanto los que fueron acusados del robo en la gasolinera como los que estaban en la madrugada del lunes en la casa. Estamos hablando del asesinato de dos mujeres con una fuerte presencia política local, con intereses económicos y distanciadas del gobierno estatal. Estamos hablando de dos feminicidios, en un estado asolado por ellos.

“Sostener desde el gobierno estatal que ese crimen es atribuible a los ‘cacicazgos’, ignorando todo lo sucedido, es por lo menos extraño. Y ocurre en un estado donde se repiten, insistimos, los asesinatos relacionados con la política local, en distintos municipios, donde se multiplican las amenazas y la fuerte presencia de grupos criminales que, de una u otra forma, con diferentes aliados y enemigos locales, son parte del juego político y criminal. Por lo pronto, la impunidad es la norma.”

A su vez, el columnista Salvador García Soto, de EL UNIVERSAL, se refiere también a este mismo caso, coincidiendo con el mismo móvil de su colega Jorge Fernández

En la perta final de su columna Serpientes y Escaleras, García Soto publica lo siguiente:

“NOTAS INDISCRETAS…

“En el brutal doble asesinato de la exalcaldesa (…) Gladys Merlín y de su hija Carla Enríquez Merlín, el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, ayer salió a ofrecer que se investigará a fondo el doble crimen y que se castigará a los asesinos. Hasta ahí el tema iba bien, pero en algún momento de su declaración, el gobernador dijo que ‘en Cosoleacaque no se permitirán cacicazgos ni crímenes de esa naturaleza’. *Y ahí habría que ver qué quiso decir Cuitláhuac, porque si bien la exalcaldesa priista había gobernado ese municipio hace 18 años y luego fue diputada y conservaba sin duda influencia en el municipio, en ningún caso se podría justificar la violencia y el brutal asesinato de ella y su hija por su filiación o su historial político, como pareció sugerir el gobernador.*

“Fuentes cercanas a la exalcaldesa asesinada comentaron a esta columna que, en vez de hacer declaraciones políticas, el gobernador debiera pedir una investigación a fondo, sin prejuicios, y que comience por investigar al servicio de escoltas que utilizaba Gladys Merlín, cuya casa era una fortaleza, y también al servicio de seguridad privada que custodiaba el fraccionamiento donde vivía. Porque una versión que manejan en el círculo cercano de las víctimas es que el pasado lunes 8 de febrero el gerente de una de las gasolineras que era propiedad de Gladys Merlín fue a depositar al banco 1 millón de pesos acompañado del jefe de escoltas de la señora. El gerente bajó por un momento y dejó la maleta en la camioneta y cuando regresó el guardia dijo que un grupo armado le había robado la maleta. Cuando Gladys se enteró corrió a su jefe de escoltas y lo denunció penalmente; también corrió a todos los guardias que la cuidaban y se quedó sin seguridad. El móvil del asesinato pudo ser el robo del dinero de las gasolineras que durante este fin de semana la exalcaldesa guardó en su casa. Se presume que los ladrones, que pudieron ser de su antigua seguridad, entraron a la casa en busca de ese dinero y llevaron a Gladys hasta la recámara donde tenía la caja fuerte. A ella la degollaron y a su hija la acribillaron al intentar abrir la puerta. Un dato que reforzaría la posible participación de los antiguos guardias en colusión con la seguridad privada del fraccionamiento es que a la mujer guardia que supuestamente escuchó las detonaciones y acudió a la casa solo le dispararon en una mano y no la mataron. Así que más que “cacicazgos políticos” el gobernador y su fiscal estatal deberían estar tras la pista del exjefe de seguridad despedido…”

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