Pruebas de COVID-19 en mujeres embarazadas puede prevenir complicaciones y mortalidad materna

  • Es importante hacer análisis indiscriminados al inicio de la gestación y antes del parto: Especialistas
  • Necesario, mejorar comunicación sobre efectos de nuevo coronavirus en el embarazo.
  • Se debe promover inclusión de embarazadas en ensayos clínicos de productos farmacéuticos.

Miguel Valera

El informe ¿Cómo está afectando la COVID-19 a las mujeres embarazadas?, que forma parte la serie COVID-19 y estrategia de respuesta publicada por el Instituto de Salud Global (ISGlobal), señala que, aunque no presenten síntomas, realizar pruebas para detectar el SARS-CoV-2 a las mujeres embarazadas al inicio de la gestación (durante las consultas prenatales) podría ser beneficioso al mejorar su manejo clínico y prevenir posibles complicaciones de la infección.

El documento elaborado por Elena Marbán Castro, Cristina Enguita Fernàndez, Clara Pons Durán, Azucena Bardají, Laura García, Raquel González y Clara Menéndez, todas ellas de la iniciativa de Salud Materna, Infantil y Reproductiva de ISGlobal, recuerda que numerosas sociedades internacionales de obstetricia también recomiendan el cribado del virus antes del parto o durante el ingreso hospitalario por cualquier otro motivo, para disminuir el riesgo de contagio al personal sanitario que las atiende, mantener la vigilancia epidemiológica y priorizar los recursos sanitarios.

“Como en otras muchas enfermedades infecciosas, los análisis realizados a las mujeres durante las consultas prenatales permiten monitorizar la transmisión de las enfermedades en la población general; esto también ayudaría a obtener información más precisa sobre la transmisión de la COVID-19.

Las especialistas indican que, desde el inicio de la pandemia, se ha considerado a las mujeres embarazadas dentro de los grupos vulnerables por su morbi-mortalidad y es que durante el periodo de gestación los cambios fisiológicos de la función pulmonar y la adaptación de la inmunidad también podrían incrementar la susceptibilidad y gravedad clínica de la neumonía por COVID-19. Además, la neumonía por cualquier etiología infecciosa es una de las causas más importantes de mortalidad materna.

“La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha alertado de que las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de presentar formas graves de la COVID-19 y de ser hospitalizadas en cuidados intensivos que las no embarazadas. Además, tienen un mayor riesgo de precisar ventilación mecánica y de sufrir efectos adversos relacionados con la enfermedad por los cambios cardiovasculares producidos durante el embarazo”.

Por otra parte,  exponen, aunque es poco frecuente, se ha observado que el feto puede infectarse por SARS-CoV-2, especialmente durante los últimos meses de la gestación, por lo que la realización de test diagnósticos a las mujeres embarazadas deberían de  priorizarse.

Cabe señalar que la iniciativa de Salud Materna, Infantil y Reproductiva de ISGlobal está realizando un ensayo clínico de un fármaco para prevenir la infección por el virus SARS-CoV-2 y el desarrollo de la COVID-19 en mujeres embarazadas (COVID-Preg).

Como parte de este ensayo clínico, realizaron entrevistas en profundidad a 24 mujeres embarazadas sobre sus conocimientos, percepciones y experiencias de la COVID-19, quienes explicaron que han recibido información contradictoria a lo largo de la pandemia, por lo que se necesita mejorar la comunicación sobre los efectos de la COVID-19 en el embarazo, tanto por parte del personal sanitario como de organismos oficiales y medios de comunicación.

“En general, las mujeres entrevistadas viven el embarazo con ansiedad y con miedo al contagio, lo que puede llevar al aislamiento incluso de sus parejas y familiares cercanos, y a tener una menor interacción con el sistema de salud, ya que se han reducido las visitas presenciales en los centros sanitarios. La mejora de la comunicación podría servir para prevenir problemas mentales, ansiedad, insomnio, etcétera”.

Las especialistas de ISGlobal explican que recogieron diversos testimonios de que muchos partos han ocurrido en soledad, y que se han eliminado los grupos de preparación al parto y de lactancia, entre otras.

“Aún no se conocen bien las consecuencias de la pandemia a medio y largo plazo en la salud materno-infantil por la reducción en las visitas prenatales presenciales. Por ejemplo, en países de ingresos bajos, las consultas prenatales no han sido sustituidas por consultas telefónicas, con las potenciales consecuencias negativas que podrá suponer en salud prenatal e infantil”.

Asimismo, señalan que, en relación a la salud reproductiva, en países los de ingresos bajos también se ha observado un incremento de embarazos no deseados, incluyendo embarazos en adolescentes, por un menor acceso a los servicios de planificación familiar y por un aumento de la violencia de género.

“Se ha estimado que se producirán siete millones de embarazos no deseados durante la pandemia de COVID-19, con el incremento en mortalidad materna asociado a abortos no seguros y con el abandono escolar de niñas y adolescentes que conllevará también, entre otros”.

Por otra parte, refieren que en países de ingresos altos se ha observado un descenso de la natalidad por la disminución en los procesos de reproducción asistida, debido a un deterioro de la economía familiar y a cambios en sus prioridades reproductivas, entre otros.

Para mejorar la salud de las mujeres embarazadas en tiempos de COVID-19, las expertas de ISGlobal proponen promover la inclusión de mujeres embarazadas en ensayos clínicos de productos farmacéuticos para el tratamiento y la prevención de COVID-19 -incluidas las vacunas-, de donde suelen ser excluidas; así como realizar estudios cualitativos para entender los efectos de esta pandemia en la salud emocional, y el impacto social durante el embarazo.

En materia de salud pública, proponen establecer normas dirigidas a las mujeres embarazadas y su entorno (pareja, familia, etc.) para prevenir la infección; priorizar a las mujeres embarazadas en la realización de pruebas diagnósticas de COVID-19; registrar el estado de embarazo en el rastreo de contactos para identificar precozmente a las mujeres embarazadas expuestas al virus, y adaptar la frecuencia de las visitas presenciales prenatales dependiendo de la transmisión comunitaria y complementarlas con el seguimiento telemático del embarazo.

Se recomienda que, respetando las medidas de higiene y seguridad, las mujeres embarazadas puedan ir acompañadas de su pareja u otro familiar a las visitas prenatales y al parto; dar continuidad a los grupos de apoyo al parto y a la lactancia, de manera telemática, y adaptar las medidas de confinamiento, desconfinamiento, así como otras medidas de salud pública, teniendo en cuenta a las mujeres embarazadas como grupo vulnerable.

También promover el acceso prioritario de las mujeres embarazadas en entornos cerrados que puedan presentar un riesgo aumentado de infección (por ejemplo, supermercados, transporte público, instituciones administrativas, etc.) para minimizar sus contactos, y  priorizar la salud mental de las mujeres durante el embarazo, para minimizar los efectos negativos de las medidas frente a la pandemia.

Por otra parte, para prevenir embarazos no deseados, debe de asegurarse el acceso a métodos de planificación familiar, anticoncepción de emergencia e interrupciones voluntarias del embarazo, incluso en época de pandemia.

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