La veracidad es una virtud política

Agustín Basilio de la Vega.

Veraz: “Que dice, usa o profesa siempre la verdad”. RAE.

Analizar los candidatos (personas), los programas, los partidos y la praxis política es fundamental para emitir el voto; si sólo se toma en cuenta un aspecto se corre el riesgo de elegir una buena persona con ideas equivocadas, o programas adecuados con personas que resultan no ser confiables.

La “real política” implica hacer un esfuerzo para escoger entre opciones buenas, o entre una buena y una mala, o entre diversas malas (la menos mala lógicamente). Esto es muy importante ya que el resultado de esa elección afecta la vida de los ciudadanos y habitantes de un país. Es imprudente dejar de analizar y de participar sólo con el voto.

¿Cuál es la cualidad más importante en un candidato? ¿La preparación?, ¿la experiencia?, ¿la honradez?, ¿la afabilidad?, etc. Lo ideal es casi imposible, por tanto, es necesario también estudiar a qué cargo se ha postulado. En la joven democracia mexicana hemos ido aprendiendo que es casi imposible encontrar una persona que reúna todas las cualidades propias de un buen gobernante. De igual manera, también es difícil encontrar un ciudadano perfecto.

Parece que uno de los principales aspectos que debemos analizar es que el candidato sea amante de la verdad. Para alcanzar el cargo, el candidato debe hacer una campaña con propuestas de soluciones, programas de su partido, acciones de gobierno o legislativas, y mostrar además aspectos de su vida que refuercen su congruencia entre lo que promueve y lo que realmente hace.

Si se realiza una campaña demagógica plagada de soluciones fáciles e irrealizables en la práctica, si sólo se ofrecen propuestas que “suenan” bien pero son contraproducentes, o bien, si se hacen promesas falsas, puede que muchas personas caigan en el engaño, pero la comunidad será defraudada tarde o temprano.

Una democracia madura irá apostando, poco a poco, por personas serias que reconozcan qué se puede solucionar pronto y qué no. Un político veraz podrá comprometerse con algunas acciones, pero no con todas, porque deberá estudiar la realidad y las opciones realmente viables.

Lamentablemente, el populismo se aprovecha de la impaciencia social y, con palabras que endulzan el oído, hace propaganda con base en imprecisiones y mentiras. En cambio, un buen estadista reconocerá que muchos problemas exigen soluciones complejas. Esto último es algo que pocas personas pueden valorar, sobre todo en una sociedad cuyo nivel educativo es deficiente y desigual.

Un candidato veraz será transparente, prudente, estudioso y dispuesto a consultar cuando no sepa qué curso seguir; se rodeará de expertos y será un líder mesurado y confiable. Las propuestas y los programas deben ser realistas y no simples “opiniones” u “ocurrencias” sin fundamento técnico, económico y social.

Hace aproximadamente 2000 años se dijo: “La verdad os hará libre”. Esta expresión es en más de un sentido la mejor manera de hacer campaña y ganarse la confianza de los ciudadanos. Ser “buena” persona, pero apoyar un proyecto de gobierno que no se apega a la realidad y que miente sistemáticamente es un error grave. Lo mejor es buscar la verdad, amarla y defenderla en todo momento y circunsatncia.

Twitter: @basiliodelavega

1 de marzo de 2021

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