Nadie se salva de generar basura: Ilana Boltvinik

lana Boltvinik, académica adscrita al Instituto de Artes Plásticas de la UV (foto: Ilana Boltvinik)
  • La investigadora adscrita al IAP está a punto de concluir una estancia académica en Universidad Gustave Eiffel, en Francia

Karina de la Paz Reyes Díaz  

Ilana Boltvinik, académica adscrita al Instituto de Artes Plásticas (IAP) de la Universidad Veracruzana (UV), crea arte a través de la investigación extradisciplinar, con especial énfasis en la basura y el espacio común.

Boltvinik, quien está por concluir una estancia en París, Francia, como profesora invitada en la Universidad Gustave Eiffel, es una artista visual y teórica del arte, cuyo trabajo se centra en la investigación y producción artística en diálogo con la sociología, la antropología y otras ciencias.

Durante su estancia en Francia, ha impartido conferencias para posgrado y participa en un seminario en uno de los Laboratorios de Excelencia (Labex), unidades de investigación de alta calidad científica, integrados por equipos multidisciplinarios que desarrollan proyectos colaborativos entre la comunidad académica de Francia y del ámbito internacional.

“Este es un Labex Transversal porque involucra a varias disciplinas de la Universidad y es sobre la imagen urbana”, especificó Ilana Boltvinik, en entrevista con Universo. Sistema de noticias de la UV.

Sus actividades en Francia se desarrollan de manera mixta, tanto presencial (en grupos pequeños, principalmente con colegas) como en línea, aunque la mayor parte han sido en esta modalidad.

La basura como postura política 
Su práctica como artista independiente la desarrolla en el Colectivo TRES, cofundado en 2009 junto con el fotógrafo Rodrigo Viñas, y se expande o contrae dependiendo la propuesta de trabajo que desarrollen.

Desde el inicio del Colectivo TRES ha trabajado con la basura desde distintas perspectivas. “Nos parecía un tema fascinante por muchos motivos, pero sobre todo por su carácter elusivo, que como sociedad no queremos ver. Genera muchas controversias, habla de lo marginal. La nuestra es una postura política”.

La artística y académica remarcó que “nadie se salva de la basura, todos la producimos y tenemos que lidiar con ella”.

El dibujo forma parte del proceso de creación del Urotransfrontación (imagen: Ilana Boltvinik)

Esta postura política, como colectivo, la han trasladado al ámbito artístico a través de diversas maneras, con productos finales que han requerido la colaboración de varias disciplinas e instituciones y justificó que es la basura misma la que les va dictando qué hacer con ella. Por ejemplo, Urotransfrontación (2013), una instalación relacional, misma que estuvo fundamentada en una investigación química, emocional y psicológica de la orina.

Explicó que la pieza, a través de un proceso de destilación y filtrado, transforma la orina en agua potable.

En sus palabras: “Somos esclavos de lo que la basura quiere, porque cada basura requiere determinadas perspectivas, especialistas y colaboraciones”.

Urotransfrontación, por ejemplo, es el resultado de un trabajo colaborativo que partió del encuentro reiterado de botellas de PET llenas de orina, ya sea en las calles o en las orillas de las carreteras. “Pensamos: ¿Cuál es la salud de las personas que no pueden ni siquiera detenerse para ir al baño?”.

Explicó también que recolectan la basura de una manera etnográfica: “Hacemos una ‘contra-cartografía’ de la basura y a las visitas a sitios específicos les llamamos ‘contra-expediciones’. La idea de ponerlo en términos de ‘contra’ tiene que ver con la antítesis de lo que se ha esperado de ese tipo de actividades, casi siempre con carácter colonial”.

Además, como parte de la investigación, recogen información con los mecanismos más tradicionales, desde la consulta bibliográfica y de archivos, hasta el levantamiento de video, dibujos, fotografías y diagramas. Lo que después se traduce en un dispositivo artístico.

Además, está el interés por sumar al público, de ahí que sean piezas participativas, no para contemplarse, como Urotransfrontación, que requería de la donación de orina para convertirla en agua potable.

“No es para sensibilizar, es para provocar”, remarcó Boltvinik. “Es voltear la mirada a otra forma, entender la basura desde otro lugar. Apostamos a una relación íntima o afectiva con ella para cambiar la relación que tenemos con esa materialidad”.

A propósito de la pandemia por la Covid-19, a la fecha están en colecta de los residuos de las barras de jabón que dado su tamaño terminan siendo, aparentemente, inútiles; aprovechó la ocasión para solicitar a quienes gusten sumarse: guardar los restos de sus jabones, tomarles fotografías (con nombre, fecha y lugar), mandarla a tresomos@gmail.com y en algún momento que sea más viable, los recolectarán. Con las fotos y los residuos jabonosos reunidos elaborarán una pieza artística.

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