Pueblos indígenas y sus bosques, fundamentales para evitar cambio climático

  • Sus territorios juegan un rol destacado en la estabilidad del clima mundial y regional

Miguel Valera

Los pueblos indígenas, afrodescendientes y tribales, así como los bosques situados en sus territorios ancestrales, juegan un papel vital para la acción climática global, regional y nacional, para el combate a la pobreza, hambre y desnutrición en el continente, afirma un informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC).

El documento denominado Los pueblos indígenas y tribales y la gobernanza de los bosques. Una oportunidad para la acción climática en América Latina y el Caribe señala que es urgente proteger a los pueblos originarios y las áreas que están a su cuidado, ya que estos territorios contienen alrededor de un tercio de los bosques del continente y el 14% del carbono almacenado en los bosques tropicales de todo el mundo.

Estos territorios también juegan un rol destacado en la estabilidad del clima mundial y regional y albergan buena parte de la diversidad biológica y cultural global, pero sus pobladores carecen de ingresos dignos y acceso a servicios, especifica.

El estudio también recuerda que por mucho tiempo la deforestación y degradación forestal de estas áreas fue modesta. “Los factores culturales, el reconocimiento formal de los derechos territoriales colectivos por parte de los gobiernos, los incentivos económicos que tenían los pueblos indígenas y tribales para mantener sus bosques, las restricciones estatales sobre el uso de esos bosques, la baja rentabilidad de la agricultura comercial, la reducida disponibilidad de capital y la escasa presión demográfica, contribuyeron a ese resultado”.

Sin embargo, actualmente las presiones sobre estas áreas van en aumento, ya que la demanda de alimentos, minerales, energía, madera, turismo y otros productos y servicios, es cada vez mayor, lo que valoriza los recursos naturales en los territorios e incentiva intentos externos para acceder a ellos, puntualiza.

Además, refiere que muchos factores que históricamente limitaron la destrucción de estos bosques han perdido fuerza o desaparecido: Gracias a la construcción de caminos, los territorios están más accesibles; los avances tecnológicos han permitido extraer minerales e hidrocarburos y producir rubros agropecuarios en lugares donde antes no era rentable hacerlo; algunos gobiernos templaron su apoyo a las comunidades indígenas que buscan reconocimiento para con sus derechos colectivos y/o para hacerlos respetar; varios países recortaron el financiamiento a actividades relacionadas con la compensación por los servicios ambientales y/o el manejo forestal comunitario; entraron a los territorios empresas y productores individuales con más capital y/o mano de obra; el mayor contacto con las áreas urbanas, escuelas formales, medios de comunicación y nuevos mercados ha debilitado las lenguas, costumbres y conocimientos tradicionales.

“Estos nuevos desafíos demandan una respuesta integral contundente, ya que los países – y el mundo – no se pueden dar el lujo de perder estas enormes riquezas de carbono almacenado, biodiversidad y culturas, o de permitir una escalada de violencia rural. La pandemia del COVID-19 ha agregado una urgencia adicional a esta situación, toda vez que ha golpeado duramente a las comunidades indígenas y tribales, sin reducir las invasiones a sus territorios”.

Por todo lo anterior, los especialistas consideran se requiere un fuerte incremento en la inversión nacional e internacional en estos territorios, además de reformas en las políticas, procedimientos y sistemas de gobernanza. “Como el problema es de largo plazo, la visión tiene que ser de consolidar las estructuras de gobernanza, instrumentos de políticas, capital social, habilidades y conocimientos necesarios para mantener la integridad de los ecosistemas y las culturas, mejorar la calidad de vida y controlar los conflictos sociales para el futuro indefinido”.

Asimismo, señalan que las nuevas iniciativas de inversión y reformas necesitan incluir cinco componentes centrales: Derechos territoriales colectivos; compensación por servicios ambientales; manejo forestal comunitario; revitalización cultural y del conocimiento tradicional; y gobernanza territorial y organización indígena y afrodescendiente.

“Los programas exitosos de manejo forestal comunitario y compensación de servicios ambientales requieren derechos territoriales. Una buena gobernanza territorial y organizaciones indígenas y tribales consolidadas constituyen una base sólida para todo lo demás, mientras que la revitalización cultural y la gestión del conocimiento tradicional abonan al capital social, autoestima, habilidades y conocimientos necesarios para ello”, concluyen.

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