#Opinión Las ratas en el gobierno se ahogan en la obra pública

José Lima Cobos *

Es muy conocida aquella anécdota que se cuenta,  en que el gobernador de Tlaxcala llega a visitar al dictador Porfirio Díaz, -mas de treinta años de saqueo y opresión, peones acasillados, destierro a valle nacional y toda una lindura  que se quiere que regrese –  para comentarle que había concluido su gobierno y que se retiraba con las manos vacías, es decir, que  no tenía recursos para vivir, pero que se iba tranquilo, con la labor que había realizado.

Ante esa expresión sincera , – no robó ni poquito ni muchito- el presidente  se sorprendió  y  le preguntó” si no había hecho obra pública “, contestándole que eran escasos los recursos y que medianamente se mantenía la burocracia  en el gobierno, que percibía un sueldo modesto, así como los  diputados, jueces y magistrados, esto es, plena austeridad republicana, igualito a los sueldos que perciben ahora los ministros ,magistrados , jueces, diputados, senadores, presidentes municipales, gobernadores, etcétera que no resisten la mínima auditoria que practique la Auditoria Superior de la Federación.

Sin duda que la expresión  ese  gobernante fue de  molestia, pues en las  grandes obras está el  negocio jugoso , por aquello que dicen los contratistas que en  el “bacheo”, está el “ganeo”, por eso, vemos muchas  calles y carreteras con ciento o miles de baches, además con topes para que no se consuma tanta gasolina, para que se adquieran más amortiguadores y llantas que por lo general se importan, por quienes tiene agarraderas en el gobierno.

Por eso, cada político que llega al gobierno anuncia obras faraónicas o las deja  programadas en sus presupuestos  para poder cobrar los “ moches “ que el PRIAN  puso en práctica, como lo anunció recientemente el presidente López Obrador que en las obras que se harían en el pantano que constituye el lago de Texcoco se robarías más de 230 millones de pesos y que se dejaría la deuda y el proyecto para que el que venga atrás que “arre”, pero nada de eso ha sucedido y al menos hasta ahora no existe ese peligro, según se compromete el presidente López Obrador, aunque ya se anuncia, al menos por la Auditoria fiscal de  la Federación, que en las magnas obras que se están realizando, la mano negra de la corrupción  está enseñando sus tentáculos, y que la encargada de la Secretaría de la Función Pública es opaca en su comportamiento, es esto, es cómplice de lo que dice combatir.

Es bueno , excelente, se aplaude , que esa dependencia fiscalizadora haya hecho la denuncia publica de  una  serie  de irregularidades, más no de  inmoralidades ,que tendrá que probarse y  sobre  todo que se incluya al ejército mexicano que , por razones de seguridad nacional ha tenido  a cargo serias responsabilidades  de suyo de la mayor trascendencia y relevancia, como, por ejemplo, las  compras depipas para que no se colapsara el país ,con motivo del fenomenal robo de los ductos de gas y gasolina en donde  un general , responsable de esa vigilancia,  está coludido y anda ahora a salto de mata y la pérdida era de más de noventa mil ,millones de pesos, lo que ahora se ha detenido o se ha reducido de manera considerable.

Además, mucho se cuestiona  – y eso es muy bueno, además que en las mañaneras, todo se diga-para que no haya duda, de ahí que era criminal lo que se quería y se quiere que ya no se difundan, porque se exhiben a cientos de ladrones con nombres y apellido, y eso habla mal del país,  porque el jefe del estado mexicano califica a los regímenes de Salina ,Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, que se habían dedicado a saquear al país y que eran “ratas, ratas”, bandidos , bandidos y sobre todo  proteged ores  de corruptos y corruptores  y esas palabras  tan duras  que expresa  López Obrador, puede ser garantía de que no se localizaran personas de esa catadura moral en  su gobierno, si se parte que , de entrada, sus percepciones son menores que en la aún dorada burocracia.

Si los presidentes de la república del pasado- treinta años de corrupción e impunidad- tienen en jaque  o en la quiebra a la industria petrolera y eléctrica, al sistema de salud , a la educación y demás linduras , pues llegaron a la  adquirir  un avión que nadie quiere comprar  por vergüenza o mediana dignidad y que está inutilizado,  porque  para  López Obrador, el solo hecho de que exista le avergüenza – siete mil  millones de pesos ante un pueblo con hambre-, menos permitirá que alguien se vaya de bruces o meta las manos en el baúl de los recursos públicos, de ahí que , de lo que se habla, pronto se verá aclarado y exhibirá a los sicofantes de siempre, que no cegarán en su propósito de denostarlo.

Estar en misa y la procesión es una dualidad que tiene el ahora presidente de la república – recorre el país de manera constante – y si bien se pone en tela de duda su honestidad,- no estamos acostumbrados en cree que eso exista-  en poco  tiempo sabremos de que lado masca la iguana porque, lo que  de la boca sale y se afirma con tanta gallardía, se verá confirmada con los hechos, aunque se  siga pensando  “que el león cree que todos son   de la misma condición  y que jamás lo agarrarán con los dedos en la puerta”, pese a que hay pruebas de la transformación viene y con furia republicana.

limacobox@hotmail.com

Twitter:@limacobos1

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