Contaminación causa 9 millones de muertes prematuras al año: PNUMA

  • Una cuarta parte de la carga mundial de morbilidad proviene de riesgos relacionados con el medio ambiente.
  • Se deben reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 45% de aquí a 2030.

Miguel Valera

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que el estado de deterioro del planeta socava los esfuerzos por lograr vidas sanas y bienestar para todos, ya que la contaminación está causando hasta 9 millones de muertes prematuras al año y millones de personas fallecen anualmente debido a riesgos sanitarios relacionados con el medio ambiente.

A su vez, en torno a una cuarta parte de la carga mundial de morbilidad proviene de riesgos relacionados con el medio ambiente, entre los que se encuentran los derivados de las enfermedades de origen animal (como COVID-19), el cambio climático y la exposición a la contaminación y las sustancias químicas tóxicas.

El estudio denominado Hacer las paces con la naturaleza. Plan científico para hacer frente a las emergencias del clima, la biodiversidad y la contaminación refiere que el bienestar de los jóvenes de hoy y de las generaciones futuras depende de una ruptura urgente y clara con las tendencias actuales de deterioro del medio ambiente, para ello los diez próximos años son cruciales, ya que es necesario reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 45% de aquí a 2030 en comparación con los niveles de 2010 y alcanzar las cero emisiones netas en 2050, a fin de limitar el calentamiento a 1.5 °C en consonancia con el Acuerdo de París y, al mismo tiempo, conservar y restaurar la biodiversidad y minimizar la contaminación y la generación de desechos.

“Al ritmo actual, el calentamiento alcanzará los 1.5 °C en torno a 2040 y probablemente antes y, en conjunto, las actuales políticas nacionales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero sitúan al mundo en una trayectoria de calentamiento de al menos 3 °C en 2100”.

La publicación explica que los cambios ambientales también están socavando los logros en materia de desarrollo que tanto han costado conseguir, ya que acarrean costes económicos e impiden que se avance en aras de la erradicación de la pobreza y el hambre, la reducción de las desigualdades y la promoción de un crecimiento sostenible, el trabajo decente para todos, y unas sociedades pacíficas e inclusivas.

“La capacidad de la Tierra para satisfacer las crecientes necesidades de alimentos nutritivos, agua y saneamiento seguirá menguando ante el continuo deterioro del medio ambiente, algo que ya están experimentando las personas vulnerables y marginadas”.

De la misma forma, puntualiza que los riesgos ambientales en las ciudades y zonas urbanas —por ejemplo, los producidos por olas de calor, crecidas repentinas, sequias, incendios forestales y la contaminación— menoscaban los esfuerzos por hacer que los asentamientos humanos (entre ellos los informales) sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

En ese sentido, considera que, a fin de lograr la sostenibilidad, las emergencias ambientales de la Tierra y el bienestar humano deben abordarse de forma conjunta. “Es menester armonizar la elaboración de los objetivos, metas, compromisos y mecanismos de los principales convenios ambientales y su aplicación para que sean más sinérgicos y eficaces. Los sistemas económicos, financieros y productivos pueden y deben transformarse para dirigir e impulsar el cambio hacia la sostenibilidad”.

Además, refiere, todo el mundo debe sumarse para conseguir que los conocimientos, la inventiva y la tecnología pasen de estar al servicio de la transformación de la naturaleza a servir a la transformación de la relación de la humanidad con la naturaleza. “La gobernanza policéntrica es clave para que la gente pueda expresarse y actuar de un modo responsable desde el punto de vista ambiental, sin dificultades ni sacrificios personales indebidos”.

Los expertos de PNUMA consideran que el actual modo de desarrollo, cada vez más desigual y de alto consumo de recursos, degrada la capacidad finita de la Tierra para sustentar el bienestar humano, ya que impulsa el deterioro del medio ambiente a través del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y otras formas de contaminación y degradación de los recursos.

“Los sistemas sociales, económicos y financieros no tienen en cuenta los beneficios esenciales que la sociedad obtiene de la naturaleza, y tampoco ofrecen incentivos para gestionarla de manera racional y mantener su valor. La mayoría de los beneficios esenciales de la naturaleza carecen actualmente de valor en el mercado financiero, aún siendo la base de la prosperidad actual y futura”.

Tampoco se han cumplido por completo ninguno de los objetivos mundiales acordados para proteger la vida en el planeta y detener la degradación de las tierras y los océanos, y se calcula que una octava parte de los 8 millones de especies de plantas y animales que existen en el mundo están amenazadas de extinción, al tiempo que se erosionan muchos de los servicios de los ecosistemas esenciales para el bienestar humano, indican.

Hacer las paces con la naturaleza considera que, a fin de lograr la sostenibilidad, las emergencias ambientales de la Tierra deben abordarse de forma conjunta, dado el carácter interconectado del cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación de las tierras y la contaminación del aire y el agua.

Además, se deben transformar los sistemas económicos y financieros para que dirijan e impulsen el cambio hacia la sostenibilidad; así como cambiar los sistemas alimentarios, hídricos y energéticos para satisfacer las crecientes necesidades humanas de manera equitativa, resiliente y respetuosa con el medio ambiente.

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