América Latina deberá aplicar más medidas fiscales para impulsar recuperación

  •  CEPAL expone necesidad de repensar la orientación de las políticas de gasto e ingresos públicos.
  • “Es necesario dar al gasto público una orientación estratégica que apoye la transformación productiva”.

Miguel Valera

El último informe publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) propone extender los paquetes de medidas fiscales durante 2021 ante la fragilidad del proceso de recuperación económica y para continuar mitigando los efectos sociales, productivos y económicos negativos de la pandemia

El estudio denominado Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2021 indica que, ante los dos grandes desafíos que enfrentan las políticas fiscales en los países de la región, generar el financiamiento para mantener el gasto público frente a la pandemia, y fortalecer la sostenibilidad de una política fiscal expansiva, los gobiernos deben repensar la orientación de las políticas de gasto e ingresos públicos.

Asimismo, considera que la dinámica de crecimiento de este año no logrará compensar la caída de la actividad económica que se dio en 2020, ni revertir los aumentos en los niveles de pobreza y desigualdad.

A su vez cabe esperar una lenta recuperación de los niveles de ocupación que no compensará la fuerte pérdida de empleos ocurrida el año pasado, siendo las mujeres las más afectadas con un retroceso de 10 años en su participación laboral. La persistencia de la pandemia, las asimetrías en la disponibilidad de las vacunas y las incertidumbres sobre su efectividad, junto a ritmos de recuperación económica asincrónicos y divergentes, también ponen un manto de incertidumbre sobre la velocidad y sostenibilidad de la recuperación económica.

El organismo encabezado por Alicia Bárcena refiere que, al igual que en el resto del mundo, en los países de la América Latina y el Caribe se hizo un esfuerzo fiscal importante para hacer frente a la crisis derivada de la pandemia. “Se estima que, a nivel mundial, los planes de emergencia destinados a enfrentar la pandemia —incluidos los gastos adicionales y las medidas de alivio tributario— representaron 7.8 billones de dólares. En la región, por su parte, las erogaciones públicas alcanzaron cifras históricamente altas impulsadas por un significativo incremento del gasto primario”.

“En este aspecto, destaca el dinamismo de los subsidios y las transferencias monetarias para apoyar a las familias y al sector productivo. Estos esfuerzos de expansión del gasto contribuyeron a atenuar el impacto de la crisis social y económica y se dieron en un contexto marcado por una caída de los ingresos públicos, un incremento del déficit fiscal y un aumento del nivel de deuda pública”.

Los expertos de CEPAL recordaron que, en 2020, en los países de América Latina y el Caribe se tomaron importantes medidas fiscales para contrarrestar el impacto social, productivo y económico de la pandemia de COVID-19, mientras que la fuerte contracción de la actividad económica socavó los ingresos públicos y la caída de la recaudación tributaria limitó los recursos disponibles para responder a la crisis. Por otra parte, el gasto público se expandió mucho como resultado de los importantes paquetes de medidas fiscales que se adoptaron.

“Esta dinámica de los ingresos y los gastos dio como resultado déficits fiscales, tanto globales como primarios, históricamente elevados. Las crecientes necesidades de financiamiento llevaron a una expansión significativa de los niveles de deuda, aunque en varios países se logró acceder a los mercados internacionales de bonos en condiciones favorables. Las instituciones financieras internacionales también desempeñaron un papel en la región al proporcionar financiamiento de emergencia, sobre todo a los países que tenían vulnerabilidades fiscales”.

Los ingresos públicos cayeron en un contexto marcado por la histórica contracción de la actividad económica. Además, la recaudación tributaria resultó particularmente afectada como reflejo del golpe de la pandemia sobre el consumo privado, los ingresos y las utilidades, mientras que los ingresos provenientes de otras fuentes, por su parte, tuvieron mayor estabilidad y exhibieron retrocesos de menor magnitud, apuntaron.

Cabe destacar que México representa una excepción en este panorama. Aunque en la mayoría de los países se registró una reducción significativa de los ingresos tributarios de 2020 —con caídas equivalentes a 0.8 puntos porcentuales del PIB o más en siete países—, aquí la recaudación tributaria aumentó en términos relativos (1.3 puntos porcentuales del PIB) y absolutos (0.8% en términos reales), a raíz de los esfuerzos del Sistema de Administración Tributaria (SAT).

Ante el panorama anterior, el organismo internacional considera que, en adelante, para seguir enfrentando los efectos de la pandemia e impulsar una recuperación transformadora, se debe de mantener una política fiscal expansiva en que los gastos necesarios para promover la recuperación a corto plazo se vinculen con las inversiones que se necesitan para transformar las economías y sociedades de la región a mediano y largo plazo.

“A fin de avanzar en esta senda de desarrollo, es necesario dar al gasto público una orientación estratégica que apoye la transformación productiva, la cual esté basada en criterios de sostenibilidad ambiental y a la vez priorice el desarrollo de sistemas de protección social universal”, indican.

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