Por la renovación del modelo de enseñanza en la UV

Miguel Casillas

Luego de años de una docencia rutinaria, verbalista y tradicional, desde finales de los años 90 del siglo pasado, la Universidad Veracruzana destacó por diseñar y poner en práctica el Modelo Educativo Integral y Flexible (MEIF), que renovó los contenidos de los planes y programas de estudio, creó el Área de Formación Básica General (AFBG), flexibilizó el currículum, estableció nuevos fundamentos de la enseñanza sobre la base de la pedagogía crítica y generó una dinámica académica colectiva que movilizó a todos los universitarios en ese proceso de transformación. La implementación del MEIF en todos los programas de estudio tardó 10 años aproximadamente y fue resultado de un trabajo de reforma institucional enorme.

Con el tiempo esta innovadora propuesta de reforma curricular progresivamente se fue institucionalizando y burocratizando. En los últimos 8 años la dinámica reformista de la enseñanza se ha paralizado y las acciones en torno a la enseñanza se han limitado a la reproducción inercial simple del currículum que supone el reconocimiento de los organismos acreditadores . En efecto, se presume como logro que los programas educativos están acreditados, aunque sea una simulación en la que se ven involucrados cuantiosos recursos económicos y procesos que incluso podrían tipificarse como corruptos. La lentitud para reaccionar ante la epidemia del COVID 19 puso en evidencia la incompetencia y el desinterés por dar continuidad a la dinámica de reforma de la enseñanza.

En la actualidad, un nuevo contexto político nacional identificado con el fin de las políticas neoliberales supone nuevas prioridades en educación, ciencia y tecnología, que delimitan un nuevo entramado de políticas vigente para los próximos años. En ese sentido es necesaria la redefinición del proyecto institucional para alcanzar la excelencia académica sobre la base de cuatro principios transversales: la defensa del medio ambiente; la lucha contra la pobreza y la exclusión social; la democracia y la transparencia; el fortalecimiento regional y la pertinencia social.

El regreso a las actividades presenciales después de la pandemia del COVID 19 no puede representar un retorno al pasado. Hemos ampliado y potenciado el uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) como nunca y esos cambios deberían de ser la base de la renovación y modernización tecnológica de la enseñanza. En este sentido es urgente un proceso de habilitación y fortalecimiento tecnológico para todos los profesores, de todas las áreas y regiones. En la UV tenemos ya 4 cursos en el programa para el fortalecimiento académico (PROGA) que buscan desarrollar los saberes digitales para la docencia y la planeación didáctica. Estos cursos pueden ser la base de la capacitación universal del profesorado; si además pudiéramos completarlos con algunos seminarios que alimenten una perspectiva crítica sobre la incorporación de las TIC a la educación, podríamos estar en condiciones de dar un paso trascendente en la Universidad.

Un horizonte de desarrollo institucional es avanzar en la educación multimodal, hasta completar las posibilidades de flexibilización del currículum para que todos los estudiantes puedan optar por cada EE en forma presencial, sabatina o virtual. En esta perspectiva podríamos ir discutiendo las prioridades.

Además de mejorar las condiciones de estudio en la Universidad, para fortalecer las capacidades de acceso a las TIC por parte de los estudiantes, la Universidad debería poder ofrecer equipos de cómputo a préstamo y condiciones preferentes de conectividad.

Inspirados en los fundamentos originarios del MEIF debemos renovar las prácticas pedagógicas y universalizar la capacitación docente, para fomentar nuevos métodos orientados a fortalecer la autonomía del estudiante y el aprendizaje para toda la vida, la equidad e igualdad de género, los derechos humanos y el reconocimiento a la diversidad cultural. La tutoría debe perder su carácter burocrático y desplegar su potencial académico.

Para dar continuidad al esfuerzo reformista iniciado con el MEIF, la UV está en condiciones de renovar los contenidos de la enseñanza, incorporando un 4º eje al MEIF en torno a los saberes digitales, y fortaleciendo el eje axiológico precisando los Derechos Humanos, la perspectiva de género y la protección y salvaguarda del medio ambiente como referentes en los contenidos de la enseñanza. Los planes de estudio deben tener una identidad específica con las regiones donde se ofrecen y vincular a los egresados con los mercados laborales locales. Hay que avanzar en la renovación del AFBG en torno a la construcción de hábitos de trabajo académico, logrando un fuerte grado de apropiación tecnológica, buscando un fuerte compromiso escolar, desarrollando nuevas mecánicas de trabajo y de control del tiempo para aprender, favoreciendo la colaboración y el trabajo en equipo, la literacidad digital de los actores universitarios y la iniciación a las artes.

A la reforma curricular la debe de acompañar el desarrollo de nuevas opciones educacionales como la construcción de una plataforma de cursos masivos y en línea (MOOC) y otros cursos virtuales. La UV tiene experiencia en el desarrollo y procuración de este tipo de cursos con un alcance significativo, pues hace unos días la oferta de MOOC de la UV en la plataforma federal de MéxicoX alcanzó los 100 mil inscritos. De esta manera se podrían diferenciar los MOOC para la enseñanza universitaria equivalentes a experiencias educativas; para la capacitación magisterial y del personal administrativo; para la divulgación científica; para la capacitación profesional; y para el desarrollo comunitario.

Un nuevo paradigma educativo es posible, la UV tiene en EMINUS su propia plataforma para estructurar sus cursos, disponer de las lecturas y otros recursos, abre espacios para el diálogo y el intercambio, facilita la evaluación y el control escolar. Sobre esa base podemos avanzar si logramos involucrar a los profesores y estudiantes en la renovación del proyecto docente de la UV. La participación colegiada en el programa de trabajo para el próximo proceso rectoral es la base del respeto, la co-gestión y de la co-responsabilidad que supone una comunidad activa, participativa; y una vida académica democrática.

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