#ObreroDelGis “Tengo que hacerlo o quiero hacerlo”

Diego A. Zapata Gómez.

Aquella vez dormía plácidamente, soñaba muy bonito que parecía una realidad. De pronto sonó el despertador: Riiiiinnngggg. El momento de levantarse y estar listo para un nuevo día de labores. Así que, a iniciar todo el rito de preparación para salir a trabajar, esto tarda mas o menos unos treinta minutos. Todavía somnoliento me decía en mis adentros “Tengo que ir a trabajar”, sintiéndome aún cansado y con ganas de seguir entre las cobijas. Así pasó el tiempo, me alisté y salí con rumbo a mi trabajo.

Después ya en el descanso para mi desayuno o almuerzo, me puse a reflexionar sobre lo que estaba haciendo y el por qué lo hago. A mis alumn@s les pido que presten atención, que tengan la disponibilidad para sus trabajos, la clase y sus tareas. Que hay que imprimir en todo lo que se haga, un poco de ese espíritu que te caracteriza. Y yo había empezado con una afirmación de “Tengo que…”, impregnada de negatividad y conformismo, como si no tuviera la vocación y el gusto para hacer lo que tanto me apasiona.

¿Tienes que hacerlo o quieres hacerlo? Hay una gran diferencia entre tener que hacer algo y querer hacer algo. “Tengo que ir a mi trabajo o quiero ir a mi trabajo”, son dos afirmaciones que encierran esa gran diferencia. La diferencia entre tener y querer es la que nos da el cambio en nuestras programaciones de paradigma o nuestra mentalidad. Es cuestión de ponerse a analizar y actuar de otra manera, para que todas las acciones vayan floreciendo con gran éxito y prosperidad. El tener que hacer las cosas por obligación, nos cansa, nos desmotiva, nos detiene, nos hace inconformes, pone de mal humor y nos lleva a una situación de víctima y de conformismo.

Tal vez me puedan decir que tienes que hacerlo porque hay que comer, que pagar, que sustentar, que tu familia, que tus gastos y pagos, y eso se reconoce, pues se trabaja para merecer y vivir bien: vivir como humano. Es una gran diferencia si se empieza a percibir nuestra realidad como una acción de querer hacerlo en lugar de tener que hacerlo. Hay que meditar y reflexionar todas y cada una de las ocasiones que decimos: “tengo que ir al trabajo, tengo que cuidar mis hijos, tengo que ir a ver a… tengo… tengo… tengo”. Y reemplazarlo por “quiero ir a mi trabajo, quiero… quiero… quiero”. En ese simple cambio de mentalidad habrá un cambio grande entre querer y hacer, entre la obligación y la vocación, entre la muerte en vida y la plenitud de realización. La diferencia en sentir la presión de una obligación de hacer algo y la realización al disfrutar realmente el momento de lo que se está haciendo.

Y así encontramos en nuestra vida ordinaria a muchas personas con esas acritudes, que todo lo van haciendo por obligación. Los alumnos entregan la tarea porque hay que hacerlo, pues sacarían mala nota. Estudio para pasar el examen, convirtiéndose eso en un vaciado de conocimiento que al paso del tiempo se puede olvidar. No se nos enseña para disfrutar lo que se aprende, pues falta ese proceso de aprehender. El aprendizaje muchas veces se convierte en obligación y el aprendizaje se convierte en realización y gusto por lo que descubro. El Aprendizaje es memorizar para luego vaciar en un examen, el aprendizaje es hacerte dueño del proceso y del conocimiento para luego aplicarlo en la vida, hacerte todo un especialista porque te gusta lo que haces.

Así que empecé a cambiar, poco a poco, ese cambio de mentalidad para disfrutar de todo lo que se hace. No es tan sencillo, pues encierra todo un proceso lento y con la mente despierta para cuidar lo que se está pensando, pues lo que se piensa se expresa en palabras y acciones. Esto tiene su tiempo y los pasos son la meditación, la reflexión, el análisis de tu entorno y empezar a cambiar en tu vida. Digo no es fácil ni sencillo, es cuestión de dedicación y más dedicación con compromiso. Pues nos vamos a encontrar obstáculos que nos va a hacer sentir o decir lo contrario, por eso camina siempre adelante sin perder el rumbo de que se quiere. Porque estamos en este mundo por un tiempo y hay que disfrutarlo con todo el corazón, encontrarle el lado bueno de las situaciones y de lo que pasa en la vida de cada uno.

Y en la vida así vamos caminando, unos con otros. Unos haciendo las cosas porque alguien las tiene que hacer y otros disfrutando lo que hace por el gusto de ser. A mis alumnos les he inculcado ese gusto por disfrutar lo que se hace, ver todo como una maravilla que se nos presenta para disfrutar. Y descubriendo que cuando se hace con gusto y dedicación el tiempo pasa y seguimos teniendo ganas para aprender más y más. Nos cambia la vida y las relaciones, pues como dicen algunos refranes como este “Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada”, aunque más bien, literalmente lo digo, si del cielo me caen limones, los recojo y me los llevo, llegando a mi casa tomo la botella de tequila y me sirvo uno para disfrutar las cosas buenas que la vida me ha dado, porque así es.  Imagínate sentado en tu sillón favorito, en ese lugar tuyo, propio de ti, para reflexionar lo que has adquirido en la vida, y mucho de lo que has aprendido y aprehendido que ahora haces con toda la pasión y entusiasmo, porque lo quiere hacer y no lo tienes que hacer. Así que ha cambiar de paradigma porque tu misión en este mundo es importante levantando la mano diciendo salud con el tequila que más te agrade, porque como diría el filósofo Juan Gabriel, QEPD, “Lo más difícil es haber nacido, lo demás es más sencillo”, ya tú vas construyendo tu propia historia, lo demás es circunstancial. Pero de eso ya hablaremos después.

Un saludo afectuoso y cordial, mándame un comentario a diegoazgconrumbo@gmail.com, para saber tu opinión y enriquecer mi acervo.

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