Evaluación neuropsicológica facilita comprensión de procesos cerebrales

La ponente es responsable del Laboratorio de Neurociencias y Cognición de la UABC.
  • Cynthia Torres, responsable del Laboratorio de Neurociencias y Cognición de la Universidad Autónoma de Baja California, impartió videoconferencia en la Universidad Veracruzana.
  • La evaluación también ayuda a precisar aspectos del paciente sobre su capacidad para cuidarse a sí mismo, apuntó la investigadora.

David Sandoval Rodríguez 

En la actualidad, la evaluación neuropsicológica es usada para establecer un perfil que permita identificar las fortalezas y debilidades de los pacientes, mediante la exploración del funcionamiento de sus diferentes procesos o funciones psicológicas superiores, planteó Cynthia Torres González, académica de la Facultad de Ingeniería y Negocios en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

La investigadora impartió la videoconferencia “Introducción a la evaluación neuropsicológica” dentro de las actividades del seminario permanente del cuerpo académico (CA) Psicología, Desarrollo, Salud y Educación, adscrito a la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana (UV).

“Lo que se ha podido descubrir sobre el funcionamiento y la organización cerebral es muy amplio; sin embargo, si consideramos todo lo que se desconoce del cerebro, tenemos que tomar en cuenta que cada acercamiento con un paciente nos aporta nuevos conocimientos en este campo.”

La responsable del Laboratorio de Neurociencias y Cognición relató que las evaluaciones permiten conocer la organización de las funciones psicológicas superiores del cerebro como el lenguaje, el cual puede verse representado en la actividad cerebral.

Dijo que los resultados de los estudios de caso empezaron a sugerir la existencia de asociaciones importantes entre las funciones fisiológicas de regiones específicas del cerebro con los comportamientos observables en los pacientes.

Torres González aclaró: “Ya no dependemos tanto de los estudios de lesiones cerebrales, éstos fueron parteaguas para analizar la relación entre cerebro y conducta, mientras que al día de hoy, con el avance de tecnologías como la neuroimagen, es posible observar las asociaciones más profundas respecto a los vínculos, no sólo con lesiones sino con el funcionamiento típico del cerebro, que también han permitido construir las redes cerebrales asociadas a una función psicológica particular”.

La ponente es responsable del Laboratorio de Neurociencias y Cognición de la UABC.

La investigadora puntualizó que el objetivo principal de la evaluación neuropsicológica “es identificar el síndrome del paciente que surge como resultado de un daño cerebral y analizar las características de su actividad, permite también orientar respecto a los cuidados que debe recibir un paciente y comprenderlo para entender sus necesidades”.

La evaluación también ayuda a precisar aspectos del paciente sobre su capacidad para cuidarse a sí mismo y la confiabilidad de un método específico de terapia, si este método ha mostrado resultados efectivos, así como su capacidad para enfrentar emergencias y la capacidad para tomar decisiones financieras.

“Con la evaluación se trata de identificar el estatus neuropsicológico del paciente, prestando especial atención a los puntos débiles y fuertes de su perfil cognitivo”, apuntó.

De igual manera, refirió que la finalidad de la evaluación neuropsicológica, tanto en niños como en adultos, “es determinar la presencia de cambios o anormalidades en el desarrollo cognitivo y del comportamiento de individuos de quienes se sospecha que tienen algún tipo de alteración o disfunción cerebral; el objetivo principal no es la localización de las lesiones, sino establecer un perfil neuropsicológico que permita identificar las fortalezas y debilidades del paciente, por ello se considera además como una herramienta útil para el seguimiento del desarrollo aunque no exista una condición patológica”.

Entre los beneficios que aporta a la atención de los pacientes, destacó que permite explorar de manera sistematizada el funcionamiento de los diferentes procesos o funciones psicológicas superiores; de igual manera, permite conseguir objetivos diagnósticos, es útil para discriminar entre alteraciones psiquiátricas y neurológicas, así como para localizar una lesión, aunque este objetivo es menos seguido actualmente.

Puntualizó que en el caso de los niños y adolescentes se acude a la evaluación neuropsicológica para atender las causas de una desadaptación a su entorno, los factores de riesgo de daño cerebral, los factores sociales y el maltrato en etapas tempranas, dado que podrían generar alteraciones, así como aquellas alteraciones de origen genético como los trastornos del espectro autista o daño cerebral adquirido.

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