Pandemia ha degradado condiciones de trabajadores domésticos: OIT

  • Entre 25% y 50% de trabajadores domésticos del continente Americano perdieron su empleo.

Miguel Valera

Las condiciones laborales de los trabajadores domésticos, de por sí muy malas, se han degradado a causa de la pandemia de COVID-19, ya que el déficit de protección laboral y de seguridad social preexistente los colocó en una situación de fragilidad ante esta crisis, particularmente a los más de 60 millones de personas que pertenecen a la economía informal, así lo indica un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“La crisis ha puesto de relieve la necesidad acuciante de formalizar el trabajo doméstico a fin de que quienes se dedican a ello accedan al trabajo decente; se ha de comenzar por ampliar y aplicar la legislación laboral y de seguridad social de todas las personas que ejercen el trabajo doméstico.”, afirmó en la presentación del documento Guy Ryder, Director General del organismo internacional.

El estudio publicado en marco del Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos 2021, que se celebra cada 16 de junio, refiere que, en el peor momento de la pandemia, la pérdida de empleo entre quienes realizan trabajo doméstico fue de entre el 25 y el 50 por ciento en el continente Americano y de entre el 5 y el 20 por ciento en la mayor parte de los países de Europa, Canadá y Sudáfrica. En el mismo periodo, la pérdida de empleo entre otros trabajadores asalariados fue inferior al 15 por ciento en la mayoría de los países.

El informe Hacer del trabajo doméstico un trabajo decente: Avances y perspectivas una década después de la adopción del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011 refiere que los 75.6 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos del mundo han sufrido mucho con esta crisis y ello a su vez ha repercutido en los hogares que dependen de estas personas para atender las necesidades diarias de cuidados.

Cabe señalar que, aunque la adopción del mencionado convenio fue muy aplaudida en su momento y desde entonces la situación de las personas que realizan trabajo doméstico ha mejorado un poco, todavía ocho de cada diez están empleadas de manera informal, por lo que carecen de protecciones laborales y sociales efectivas.

De acuerdo con los datos presentados por los especialistas de la OIT, el trabajo doméstico es una fuente de empleo importante, ya que representa el 2.3 por ciento del empleo total en todo el mundo. Si se considera solo a los trabadores asalariados, esta cifra casi se duplica, situándose en un 4.5 por ciento.

“El peso del trabajo doméstico como fuente de empleo varía de un país a otro: el trabajo doméstico representa la mayor proporción de trabajadores en los Estados Árabes (14.8 por ciento), seguidos de América Latina y el Caribe (8.4 por ciento), África (7.3 por ciento) y Asia y el Pacífico (4.6 por ciento). En Europa y Asia Central el trabajo doméstico solo representa el 1 por ciento de los trabajadores”.

Cabe señalar que las mujeres siguen siendo mayoría en el sector (76.2 por ciento),  lo que representa el 4.5 por ciento del empleo femenino en todo el mundo, o el 8.8 por ciento de las trabajadoras asalariadas. Por su parte, los hombres constituyen casi una cuarta parte del sector; sin embargo, el trabajo doméstico solo representa el 0.9 por ciento del empleo masculino en general.

Otro dato a destacar que presenta el informe de la OIT es que los trabajadores domésticos están sobrerrepresentados en los países de ingreso mediano-alto: más de la mitad (53.1 por ciento) de todos los trabajadores domésticos se encuentran en países de este grupo de ingresos, en comparación con el 46.8 por ciento de todos los trabajadores. Esto se debe sobre todo a que estos países tienen a la vez un elevado porcentaje de trabajadores domésticos y algunos de los coeficientes de Gini más altos.

“Se espera que la demanda de trabajo doméstico crezca a la luz de los cambios demográficos, el envejecimiento de la población y el aumento de las necesidades de cuidados de larga duración. Los proveedores de servicios desempeñan un papel cada vez más importante. El número de plataformas digitales de trabajo en el sector se ha multiplicado por ocho, pasando de 28 plataformas en 2010 a 224 en 2020. Es probable que la fuerza de trabajo de trabajadores domésticos se mantenga debido a las persistentes desigualdades de ingresos dentro de los países y entre ellos, así como al acceso desigual a los servicios de educación y cuidados. Como sector intensivo en empleo que satisface las necesidades esenciales y crecientes de los hogares en materia de servicios de atención directa e indirecta, el trabajo doméstico podría ser una fuente de empleo en la recuperación económica posterior a la pandemia de COVID-19.

El estudio refiere que, desde 2010, no se han logrado grandes avances para garantizar un salario mínimo para los trabajadores domésticos igual al que disfrutan los trabajadores en general o para limitar su remuneración en especie. “Solo se ha registrado un ligero aumento del número de trabajadores domésticos que tienen derecho a un salario mínimo igual al de los demás trabajadores (2.9 puntos porcentuales) y de los que tienen derecho a recibir su salario mínimo íntegramente en efectivo (7.2 puntos porcentuales)”.

Finalmente señala que las mejoras en el ámbito de la remuneración han sido más limitadas que en otros aspectos, ya que en un tercio de los países examinados, los trabajadores domésticos no gozan de igualdad de derechos con respecto al salario mínimo (9.3 por ciento) o no gozan en absoluto de la cobertura del salario mínimo (22.2 por ciento), y a alrededor de 41 millones de trabajadores no se les aplica ningún salario mínimo legal.

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