Pandemia limita oportunidades de aprendizaje entre adultos: OCDE

  • Países deberán redoblar esfuerzos para que las personas continúen aprendiendo durante toda su vida.

Miguel Valera

Un nuevo estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) refiere que las estrategias de contención y mitigación relacionadas con la pandemia han tenido grandes efectos directos e indirectos sobre la participación en el aprendizaje de adultos entre aquellos que están dispuestos a participar.

El informe Perspectivas OCDE de las competencias: Aprendizaje para la vida (OECD Skills Outlook 2021: Learning for Life) estima que, en los países que forman parte de esta organización, las oportunidades de aprendizaje no formal pueden haber disminuido en un promedio del 18% y las oportunidades de aprendizaje informal en un 25%”.

Además, refiere que la contingencia sanitaria provocó importantes interrupciones en la provisión de programas de educación superior, educación y formación profesional, lo que podría crear dificultades durante la transición de la escolarización obligatoria a la edad adulta joven y agravar el riesgo de una baja inversión en el aprendizaje de adultos.

“La voluntad de participar en el aprendizaje de adultos ya es modesta: en promedio, alrededor de uno de cada dos adultos en los países de la OCDE ya estaba desconectado del aprendizaje de adultos antes de la pandemia. El logro educativo fue uno de los predictores más sólidos de la voluntad de aprender: en promedio, los adultos con educación terciaria tenían la mitad de probabilidades de estar desvinculados del aprendizaje de adultos que los trabajadores con educación secundaria inferior o inferior”.

De acuerdo con el documento de la OCDE, esta situación es grave derivado de que el aprendizaje a lo largo de toda la vida es clave para que las personas se adapten y tengan éxito en los mercados laborales y las sociedades moldeadas por una mayor esperanza de vida, rápidos avances tecnológicos, globalización y cambio demográfico, así como crisis repentinas como la pandemia de COVID-19.

“El aprendizaje permanente comienza en la niñez y la juventud y continúa durante la edad adulta y la vejez. Abarca el aprendizaje formal en entornos como escuelas y centros de formación, el aprendizaje informal y no formal derivado de colegas y formadores en el lugar de trabajo, y el aprendizaje no intencionado derivado de interacciones sociales espontáneas”.

Además, el aprendizaje temprano es crucial para equipar a los niños con habilidades y actitudes de aprendizaje sólidas, con el apoyo crucial de maestros y padres. Las actitudes positivas de aprendizaje están asociadas con una mayor competencia en matemáticas, lectura y ciencias, así como con expectativas educativas y profesionales ambiciosas y no todos los jóvenes los desarrollan: los niños desfavorecidos socioeconómicamente, los niños y los niños de origen inmigrante desarrollan con demasiada frecuencia habilidades y actitudes de aprendizaje inferiores.

Cabe destacar que estas actitudes de aprendizaje fueron especialmente importantes como resultado de las interrupciones en la educación regular creadas por la pandemia, ya que la educación a distancia requería aún más motivación intrínseca y aprendizaje autodirigido que la educación regular.

“Las interrupciones en la educación regular causadas por la pandemia llevaron a muchos niños a progresar menos de lo esperado en el desarrollo de habilidades. El cierre repentino y forzado de las escuelas puede haber llevado a algunos a desarrollar un fuerte apego al aprendizaje, pero para otros, el cierre de las escuelas puede haber significado una falta de compromiso y motivación. A corto plazo, la pandemia podría provocar un aumento en el abandono escolar prematuro. A mediano y largo plazo, una menor participación podría hacer que la generación actual de estudiantes no desarrolle actitudes positivas de aprendizaje, en un momento de profundos cambios estructurales que requerirán que las personas mejoren sus habilidades a lo largo de su vida”.

Ante esta situación, los especialistas de la OCDE consideran que los países deberán redoblar esfuerzos para que las personas continúen aprendiendo durante toda su vida, de modo que puedan desenvolverse con eficacia en el mundo laboral, el cual se vio transformado por la pandemia.

Para que un mayor número de personas pueda seguir aprendiendo y actualizando sus conocimientos, exponen, los países deberán centrarse en tres aspectos fundamentales:

  • Situar a los estudiantes en el centro del aprendizaje:diversificar las oportunidades de aprendizaje puede mejorar la calidad de la educación y de la formación. En lo relativo al diseño de las políticas públicas, este tendrá que ser incluyente, asequible, accesible y adaptable.
  • Desarrollar competencias para toda la vida: el aprendizaje a lo largo de la vida se apoya en competencias básicas sólidas, como la lectura y las matemáticas, la disposición a aprender y el hábito de aprender. Es recomendable que las políticas aprovechen el poder de la tecnología y al mismo tiempo tomen en cuenta los efectos que esta puede ejercer sobre la desigualdad existente en materia de competencias y en la creación de otras nueva.
  • Realizar una fuerte labor de coordinación para lograr un aprendizaje incluyente y de alta calidad:es indispensable que las políticas se orienten a desarrollar una fuerte labor de coordinación, gestión del conocimiento e intercambio de información que ayude a que el aprendizaje permanente alcance el nivel necesario. Las políticas deberán aspirar a mejorar los procedimientos de reconocimiento, validación y acreditación para aumentar la visibilidad y la transferibilidad de las competencias que se enseñan en estos programas.

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