México debe impulsar recuperación de empresas: Banco Mundial

  • Menos de 9% de las empresas del país tuvieron acceso a apoyos para mitigar los efectos de la pandemia

Miguel Valera

En la medida en que las crisis epidemiológica y económica se despejen, es necesario que México adopte un programa de acciones que estimulen la recuperación de las empresas del país, y las políticas que se adopten deberán tener una clara temporalidad, para que cuando se supere la pandemia, den paso a acciones con un horizonte de largo alcance y que promuevan el crecimiento de la productividad, así lo considera un informe publicado por el Banco Mundial.

El documento denominado México: Apoyo a la recuperación de empresas del sector privado después del COVID-19, indica que será necesario focalizar las acciones de apoyo de manera efectiva hacia empresas que enfrentan problemas de liquidez, que las pone en riesgo de bancarrota.

Asimismo, dice, “se desprenden algunas acciones a enfatizar en una estrategia de recuperación: la promoción de nuevas empresas; apoyar la liquidez de las empresas que sean viables y, en caso necesario, facilitar la restructuración de adeudos y reducir los costos de liquidación de activos; incentivar la adopción de tecnologías digitales; y el escalamiento de participación de México en las cadenas globales de valor, en particular mediante el desarrollo de proveedores locales”.

El informe señala que, hasta el momento, el acceso a programas públicos de apoyo a las empresas en respuesta a la crisis sanitaria ha sido “limitado”, ya que en abril del año pasado, menos de 9 por ciento de las empresas del país tuvieron acceso a apoyos para mitigar los efectos del COVID-19. “En contraste, la proporción de empresas que recibió apoyos fue notablemente superior en países como Vietnam (20 por ciento), Brasil (30 por ciento) o Polonia (65 por ciento)”.

Además, puntualiza, la focalización de los apoyos gubernamentales ha sido limitada, pues las empresas por su menor tamaño o por pertenecer al sector servicios no muestran una propensión mayor a utilizarlos.

La publicación afirma que, aunque la actividad empresarial en México se ha venido recuperando después del choque inicial causado por las

medidas de contingencia sanitaria, un 75% de las empresas aún resiente la disminución de ingresos, un 39% tiene un menor flujo de efectivo, mientras que muchas todavía exhiben niveles de empleo (17%) y de salarios (11%) inferiores a los que tenían previo a la pandemia.

“Los choques de demanda de la pandemia han elevado la vulnerabilidad financiera. A marzo de 2021, el 39 por ciento de las empresas reportaron reducciones en su flujo de efectivo y el 8 por ciento presentaron disminuciones en su acceso al crédito. Una señal de preocupación es que más del 50 por ciento de las empresas en marzo de 2021 señalaron haber sufrido retrasos en el pago de sus deudas a lo largo de la pandemia, en tanto que el 37 por ciento de las empresas anticipa que se retrasarán en el pago de cualquiera de sus deudas en los próximos seis meses. Empresas grandes reportan menos retrasos (35.7 por ciento) y tienen mejores perspectivas (20 por ciento)”.

Los especialistas del Banco Mundial consideran que son cuatro los factores atenuaron los efectos negativos de la pandemia: su nivel de productividad, el acceso al financiamiento, el uso de tecnologías digitales, y el acceso a mercados de exportación.

“Las empresas con mayores niveles de productividad previo a la pandemia se vieron menos afectadas. Por otra parte, tanto para las empresas que tenían acceso al crédito como para las empresas que adoptaron ventas en línea antes de la pandemia, la probabilidad de reducir ingresos y las magnitudes de tales reducciones fueron inferiores. Asimismo, las empresas exportadoras presentaron patrones similares. Por otra parte, el análisis indica además que las empresas en municipios con una mayor orientación exportadora o con un mayor uso tecnologías de pagos digitales (terminales punto de venta) muestran una menor caída en empleo”.

Al analizar la necesidad de apoyo al sector financiero, indican que el impacto del COVID-19 ya ha comenzado a reflejarse en la salud de la cartera de crédito de los bancos; sin embargo, no se prevén problemas sistémicos. Datos para el cuarto trimestre del 2020 muestran un aumento de los niveles crecientes de préstamos morosos luego de casi 10 años de estabilidad, aunque la tendencia ha empezado a revertirse en el primer trimestre de 2021. A futuro, se podría observar una tendencia ascendente dado que créditos que han salido recientemente de la “ventana” de diferimiento de pagos podrían presentar dificultades de pago.

“Sin embargo, las estimaciones del deterioro que podría experimentar la capitalización de los bancos y el aumento del nivel de los niveles crecientes de préstamos morosos en el sistema financiero realizadas no apuntan a una situación sistémica. Adicionalmente, el primer componente de esta asistencia técnica evidencia una mejora en las perspectivas empresariales para hacer frente a los pagos de deuda respecto al inicio del COVID-19, especialmente para empresas grandes”.

A su vez, exponen, los regímenes de ejecución individual de deudas y, sobre todo, de insolvencia, más allá de sus fortalezas, presentan ciertas debilidades que limitan su eficacia. “En México, la introducción del juicio oral mercantil y la ejecución extrajudicial han contribuido en agilizar el cumplimiento de contratos. Si bien la ejecución extrajudicial es atractiva en términos de agilidad de recuperación y costos de transacción, puede fácilmente descarrilarse en la práctica ya que el Código de Comercio otorga amplitud a las defensas que puede presentar el ejecutado”.

“En el área de insolvencia, también ha habido incorporaciones positivas. Sin embargo, persisten debilidades que limitan el desarrollo de una práctica concursal robusta en el país, dentro de las que se encuentran procedimientos que dificultan el inicio de concursos preventivos, onerosidad del sistema, ausencia prioridades para financiamiento post-concursal, ausencia de especialización judicial y dificultades de índole procesal. La ausencia de un sistema predecible de insolvencia hace que este proceso no resulte atractivo para deudores ni acreedores, por lo que resulta muy poco utilizado en la práctica”.

Por lo anterior, es importante que se impulsen mecanismos que fomenten la resolución de los préstamos morosos a nivel de la institución, con medidas como la reestructuración de deuda, acciones legales para la recuperación de crédito incluyendo ejecución de garantías, venta de los préstamos, castigo de créditos y su registro en cuentas de orden, y el establecimiento de compañías de administración de activos a nivel de la institución.

El Banco Mundial considera que es conveniente continuar intensificando la supervisión financiera, con foco en evitar reestructuraciones con el único objetivo de impedir el reconocimiento de la cartera no viable y la constitución de provisiones; y en asegurar el desempeño y adecuación de las áreas internas de recupero y de procedimientos de cobranza judicial de los bancos. “Asimismo, se recomienda designar una comisión para evaluar impedimentos para la resolución de la cartera vencida, incluyendo la ejecución de deudas y la aplicación de los procedimientos de insolvencia”.

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