#ObreroDelGis La vida que se nos va

Diego A. Zapata Gómez

“Vagando voy por la vida, nomás recorriendo el mundo…” así empieza una canción muy solicitada en los funerales, se llama “puños de tierra”, y es interpretada por varios cantantes, la que más me gusta es con el finado Antonio Aguilar.  Y la parte final que es la que más me llama la atención y lo que realmente sucede, es la que dice: “Ya muerto voy a llevarme ¡Nada, nada, nada! Nomás un puño de tierra”, exactamente eso. Porque los recuerdos ahí quedan, las vivencias son las que nos llevamos y todo lo dejamos en este mundo.

En los primeros 35 años de edad, por decir así, donde ya pasamos las etapas de la niñez, juventud y adulto joven y empezamos a vivir la madurez, nos parece inalcanzable llegar a los 50 años y lo que le sigue. Porque todavía tenemos agilidad en todas nuestras áreas, intelectual, física, emocional, laboral, y más. No nos angustia o no está dentro de uno la preocupación por el tiempo que nos queda de vida. Y vivimos como si no se fuera agotar la fuente de la juventud.

Conforme van pasando los años en edad, sentimos que el tiempo también se pasa más rápido y sin darnos cuenta ya estamos en quinto piso y miramos el siguiente ya más cerca. Sin embargo, el movimiento del tiempo es igual para todos los seres vivos, ni es más lento ni es más rápido, es igual. Esta percepción psicológica es la que no nos permita apreciar con más objetividad el transcurrir del tiempo, porque cuando era niño un año se me hacía mucho tiempo y ahora un año se me hace muy corto, de niño creía que tener cincuenta años era hacía demasiado y ahora el tiempo recorrido de los 50 años se me hace que fue ayer lo vivido.

Con el pasar del tiempo nos fuimos haciendo seres racionales y sociables, llenos de sentimientos, metas, sueños y temperamentales. Llegamos a sentirnos felices, tristes, enojados, melancólicos con una autoestima desequilibrada, la mente bloqueada y negativa e incluso llegamos a sentir al mundo en nuestra contra. Por eso es necesario detenerse por un momento a pensar y reflexionar qué estoy haciendo bien, qué necesito mejorar, qué tiene uno que cambiar y qué espero obtener mañana.

Aquí es el momento para preguntarse, cómo he vivido la vida. Y nos vamos a dar cuenta que en realidad hay cosas que nos hicieron perder el tiempo o que no lo aprovechamos, porque nos ocupamos en algo que nos llevó por equivocaciones o insatisfacciones, de la cual solo queda decir “si hubiera”. Pero en realidad eso ya pasó y a seguir para adelante porque la vida sigue. Pero hay algo de cierto, que lo que se vive es para disfrutarlo, aunque no sea lo que se haya querido, esas vivencias y experiencias son únicas y que si se volviera a vivir lo haríamos por puritito gusto, porque es parte de nuestra historia.

Cabe mencionar una frase que he escuchado que dice: “…es que Dios si perdona, pero el tiempo no.…” haciendo referencia que lo que hacemos queda en nuestra conciencia, pero el tiempo es el sabio que nos cobra factura por lo que hicimos o dejamos de hacer, ya que en esta vida todo tiene un precio y hay que pagarlo, sea para bien o para mal. Porque de nada sirve el arrepentimiento, pues hay que ser responsables de las causantes de lo que estamos viviendo actualmente. Así que la expresión hubiera no existe, y gramaticalmente es del pretérito imperfecto del subjuntivo, y como la acción es parte del tiempo menos existe. Y como es imperfecto más lo sentimos.

Nada podemos hacer, nada podemos corregir, sólo queda esperar y pensar bien antes de hacer o decir algo, eso se llama prudencia. Un valor y actitud que se va adquiriendo con el paso del tiempo y los tragos amargos que nos tomamos en este viaje del tren de la vida, porque eso nos ha hecho ser más precavidos para no equivocarnos. Es así como entiendo las frases de los abuelos que de niño yo escuchaba de ellos: “Usted no sabe que los perros viejos ladramos echados” “cuando tú vas, yo ya vengo” “crees que yo nací ayer” “quieres hacer tonto al que ya lo es” y otras más que encierran todo un cúmulo de sabiduría popular.

Y para conseguir vivir una vida más tranquila emocionalmente es necesario la reflexión y la meditación personal, eso que se conoce como la entrada a una relación más personal con tu creador, y tener una espiritualidad más sólida, porque ahora si ya le dedicamos más tiempo a eso que de joven no nos llamaba la atención. Algunos practican la oración, otros Yoga, otros la meditación, algunos leen más o escriben como yo lo estoy haciendo.

Y ya que estamos hablando de canciones, quiero citar a Consuelito Velázquez, compositora mexicana, en una de sus canciones que se llama Amar y Vivir, la cual dice en dos párrafos de su canción lo siguiente:

Se vive solamente una vez
Hay que aprender a querer y a vivir
Hay que saber que la vida
Se aleja y nos deja llorando quimeras.

No quiero arrepentirme después
De lo que pudo haber sido y no fue
Quiero gozar esta vida
Teniéndote cerca de mí hasta que muera.

Y tiene tanto de verdad, lo vivido: bien vivido; ya no hay vuelta para mirar atrás, lo que se hizo, hecho esta y ahí se queda. Ahora a disfrutar la vida de una manera más responsable, y sin tantas preocupaciones del que dirán, ya no tenemos tiempo para estar satisfaciendo y haciendo felices a los demás, hay que vivir la vida bien porque al pasar los 50 años ya no se tiene el suficiente tiempo para perderlo en cosas que ya no importan mucho para uno, como en discusiones inútiles, posponer, esperar, desgastarse, preocuparse en cosas que lo que hacen es quitarnos tiempo tan valioso para vivir. Porque lo que fue no será más adelante, porque si hacemos cuenta nos quedan como 25 años de vida y estos se van muy rápido. Y si ya tenemos algunos achaques o alguna enfermedad, nuestra calidad de vida irá bajando más.

Y para rematar con lo de las canciones, quiero citar a José María Napoleón con la canción Vive, que dice:

“Nada te llevaras cuando te marches, cuando se acerque el día de tu final, vive feliz ahora, mientras puedes, tal vez mañana no tengas tiempo para sentirte despertar. Siente correr la sangre por tus venas, siembra tu tierra y ponte a trabajar. Deja volar libre tu pensamiento, deja el rencor para otro tiempo y echa tu barca a navegar. Abre tus brazos fuertes a la vida, no dejes nada a la deriva, del cielo nada te caerá.  Trata de ser feliz con lo que tienes, vive la vida intensamente, luchando lo conseguirás. Y cuando llegue al fin tu despedida, seguro es que feliz sonreirás: por haber conseguido lo que amabas. por encontrar lo que buscabas, porque viviste hasta el final”.

Hoy he querido reflexionar y compartir esto, espero que te guste. Pues nunca creí que el tiempo se fuera tan rápido y pues aún tengo tantos proyectos y ganas de realizarlos, porque, aunque el cuerpo ya va decayendo poco a poco mi espíritu aún tiene las ganas y las fuerzas para seguir. Llegué a la edad de los nunca: nunca me había pasado esto, nunca me cansaba, nunca me echaba para atrás… sin embargo estoy lleno de experiencias que quiero compartir con los demás por si les puede servir de algo. Gracias por tu atención y te pido tus comentarios a diegoazgconrumbo@gmail.com para seguir aumentado mi acervo. Y pues quiero decir por ultimo “Ya muerto voy a llevarme nomás un puño de tierra” eso es lo que nos espera a todos. Porque ser joven es un regalo de Dios que todos disfrutamos, pero ser viejo es un privilegio, porque algunos son altos en estatura, pero yo soy grande. Así que vamos a vivir la vida con más alegría y responsabilidad, y te invito a degustar un sabroso wiski para brindar por lo que la vida nos ha regalado y seguirá regalando a cada uno.  Así que voy a sentarme en mi silla mecedora, para decir salud y saludos. Dios te colme de suficientes bendiciones y que tu vida sea colmada de cosas bonitas.

 

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