Escándalo en El Vaticano; inicia hoy juicio por desfalco millonario

Fotografía de vaticannews.va

Este martes, el Vaticano inició un juicio en torno a la opaca compra de un lujoso edificio en Londres y el entramado de empresas y fondos que generaron un enorme agujero en las finanzas de la Santa Sede, escándalo que afectará la imagen de la Iglesia católica.

Uno de los principales protagonistas que será sentado en el banquillo de los acusados será el destituido cardenal italiano Angelo Becciu, quien fue sustituto en la Secretaría de Estado del Vaticano entre 2011 y 2018, uno de los cargos más poderosos de la curia romana, y uno de los asesores más cercanos del papa Francisco.

Según la versión de diversas agencias noticiosas, el juicio va a determinar si El Vaticano fue defraudado por un grupo de empresarios, o si se trató más bien de un sistema de corrupción interna que involucra a importantes jerarcas de la Iglesia católica.

El proceso, que llevará varios meses, se celebrará en una sala especialmente preparada en los museos del Vaticano, con la presencia de un limitado grupo de periodistas.

La primera audiencia, prevista para este martes 27 de julio, será dedicada a cuestiones técnicas, basadas en la compleja acusación de 500 páginas, producto de dos años de investigación.

Entre los 10 acusados, la mitad estaba al servicio del papa Francisco durante la controvertida compra –realizada en dos fases– de un lujoso edificio de 17 mil metros cuadrados en el elegante distrito londinense de Chelsea, del cual el Papa de origen  argentino ha pedido deshacerse rápidamente.

De acuerdo con versiones periodísticas, la adquisición del inmueble, a un precio mayor de su valor real, fue realizada mediante paquetes financieros altamente especulativos, por conducto de dos empresarios italianos residentes en Londres.

Esa compra generó pérdidas sustanciales a las finanzas del Vaticano e incluso se utilizaron recursos destinados a las obras de caridad personales del Papa, reconoció la Santa Sede.

Este caso representa un gran reto para el ex cardenal de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, quien ha sido un férreo crítico de la corrupción y ha denunciado sin cesar la especulación financiera mundial desde su elección hace ocho años.

El Vaticano publicó el sábado anterior, por primera vez, el presupuesto anual de uno de sus departamentos clave encargado de la gestión de propiedades e inversiones.

“Venimos de una cultura del secreto, pero hemos aprendido que en materia económica la transparencia nos protege más”, expresó el secretario de Economía del Vaticano, Juan Antonio Guerrero.

MALAS INVERSIONES

Según se detalló, entre 2013 y 2014, la Secretaría de Estado del Vaticano pidió prestados 200 millones de dólares (alrededor de 4 mil millones de pesos), de los cuales la mayor parte los obtuvo del banco Credit Suisse, para invertir en un fondo luxemburgués del empresario italiano residente en Londres, Raffaele Mincione.

La mitad de la suma tenía como objetivo adquirir parte del edificio en Londres, y la otra parte sirvió para realizar inversiones bursátiles.

Raffaele Mincione invirtió el dinero de la Iglesia en operaciones especulativas, entre ellas la compra de bancos italianos con problemas financieros.

El Vaticano, que terminó por registrar pérdidas bursátiles, no tenía la capacidad para controlar tales inversiones, por lo que decidió, cuatro años más tarde, a finales de 2018, poner fin a esa alianza.

Para ello, eligió como nuevo intermediario a Gianluigi Torzi, quien negoció la salida de Mincione, indemnizándolo con 55 millones de dólares (mil 100 millones de pesos) y modificando el acuerdo financiero para que El Vaticano finalmente se convirtiera en el único dueño del edificio.

Torzi, a su vez, tomó el control de la propiedad (a través de acciones con derecho a voto) y luego extorsionó a la Secretaría de Estado para obtener 15 millones de euros (casi 18 millones de dólares, o sea, aproximadamente 360 millones de pesos) por su salida, según el texto de la acusación del tribunal penal.

Los magistrados identificaron también a las dos figuras claves que ayudaron a Mincione y a Torzi a entrar en las redes del Vaticano a cambio de dinero.

Se trata de Enrico Crasso, conocido hombre de negocios de nacionalidad suiza, ex Credit Suisse, quien gestionó por décadas los dineros de la Secretaría de Estado.

El otro es Fabrizio Tirabassi, importante funcionario laico de la Secretaría de Estado, a cargo de las inversiones, quien recibía además comisiones de los bancos por sus intervenciones y era considerado la mano derecha del cardenal Becciu.

LA ‘DAMA DEL CARDENAL’

En torno a este escándalo, han trascendido las revelaciones de un misterioso personaje femenino apodado la “Dama del Cardenal”, supuestamente ajena a la compra del inmueble londinense, cuya información contribuyó a incrementar las sospechas sobre el cardenal Becciu, el cual fue destituido el 24 de septiembre de 2020 por el Papa Francisco debido a las presuntas malversaciones.

Esta mujer, de 40 años de edad, quien aseguró que realizaba actividades de inteligencia por cuenta del Vaticano para liberar a religiosos secuestrados por el mundo, recibía jugosas remuneraciones según el “método Becciu”, como lo ha tildado la prensa italiana.

La “Dama del Cardenal”, quien también será enjuiciada, se trataría de Cecilia Marogna, a quien Becciu contrató en 2016 como consultora de seguridad. Los fiscales acusan a esta mujer de haber desviado 575 mil euros que Becciu asignó al pago del rescate de rehenes católicos.

De acuerdo con documentos bancarios de una compañía de Eslovenia, las transferencias del Vaticano habrían sido usadas para comprar artículos de lujo. Sin embargo Marogna, la “Dama del Cardenal”, sostiene que el dinero fue una compensación legítima por sus servicios y también para cubrir gastos personales.

Ahora, tras la apertura de este juicio, ha surgido la gran interrogante acerca de qué tanto salpicará este escandaloso caso a otras personalidades de la jerarquía de la Iglesia.

El Secretario de Estado y número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin –quien viajó recientemente a la región de Aguililla, Michoacán, asediada por la violenta disputa de la zona entre los cárteles del narcotráfico–, anunció que la entidad más cercana al pontífice se presentará como parte civil en el juicio, ya que se siente víctima de ese entramado que dejó pérdidas considerables en las finanzas vaticanas.

Pero hasta el momento todavía no se sabe si el purpurado deberá comparecer ante los jueces.

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