#Opinión El poder electoral en la corrupción de la placenta del estado

José Lima Cobos *

Si el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Vázquez del Mercado, 1931, renunció al presidente Portes Gil a ese cargo, -en histórico escrito que deberían de revisar quienes imparten justicia-, por la conducta de las autoridades que violaban los  derechos y garantías de los ciudadanos, en estos nuevos tiempos, veo como el presidente López Obrador hace escarnio y mofa de los ministros y magistrados a quienes señala de corruptos y nadie levanta la voz, o presentan su renuncia, con lo que se confirman y acredita,  que tenemos un sistema de justicia ajeno al pueblo y vinculado a los intereses contrarios a los millones de mexicanos que están en la pobreza o en la miseria, es decir, constituyen la carroña de este sistema que se niega a morir y que no es fácil que muera.

Se necesita, en verdad, tener cara de hacha o muy dura, para soportar que, el llamado,- en el pasado- el jefe de las instituciones nacionales, sea tan drástico y enérgico  en sus expresiones contra los integrantes del poder judicial electora o los propios ministros de la Cortel, a quienes les ha pedido que renuncien por dignidad, porque no son garantía de la democracia que reclama el pueblo y sin embargo, nadie se mueve, lo que quiere decir que admiten que están inmersos en la más brutal corrupción y al tener fuero constitucional no abandonan el cargo- son organismos autónomos independientes- porque, deben temer, que se les persiga por enriquecimiento inexplicable que sin duda en eso andan, habida cuenta que ganan más que el presidente de la república y eso lo prohíbe el artículo 127 constitucional.

Jamás me imagine  que un alto o mediano integrante del poder judicial de la federación iba a recibir y, sobre todo, resistir esa retahíla de señalamientos,  sin que alguien, por el alto cargo que ocupa, lo soportara, pero ya se vio que es poca la dignidad que les queda  a quienes ahora están en esos sitios, y ya se vio que el ministro Medina Mora abandona el cargo, ante el desprestigio de suyo ostentoso, pues existe una condena de la corte Interamericana  por el caso de Atenco y trayendo la cola tan larga, nada hizo para limpiarse un poco la cara y más aún, nadie se atreve  a levantar la voz, antes  de  abandonar el cargo, lo que  quiere  decir que,   vivir en la placenta gubernamental,  se acepta hasta la ignominia o como se dicen por ahí, “trátame como perro, pero págame bien”.

A esos extremos hemos llegado, de otra suerte, más de uno hubiera ahuecado el ala, sin embargo nada se ve ni se siente que vaya a suceder, ahí está, por ejemplo, el caso del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federación,-  se  encarga de resolver los asuntos litigiosos en materia electoral- que ni se inmutan, pese a todo de  lo que se les ha señados por el propio presidente, incluyendo al instituto Nacional Electoral, más aún, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que, con la nueva ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación se pretendía remodelar ese organismo jurisdiccional,- que llevó al extremo de que, ha, escondidas, se endilgara un artículo transitorio para aumentar el plazo del ministro presidente Saldívar, que es la persona en quien confía el presidente López Obrador para limpiar de corrupción al poder judicial- que sus propios compañeros se opusieron, por lo mismo, llevó al ministro presidente a anunciar , de manera anticipaba,  manifestar que no aceptaría esa ampliación cuando ya anteriormente, esos mismos ministros, habían consentido lo que se hizo con los magistrados del poder electoral que vive hoy, la peor desfachatez  de toda su historia.

Ningún sentido tiene pedirle a los jueces, magistrados y ministros pedirles que les caiga el veinte y salven su poco o mucho prestigio o desprestigio, pero si es recomendable que lean a  Vázquez del Mercado su carta de renuncia que envía al presidente  de la república y la respuesta indigna  que dicta el senado de la república, ejemplo que debe emularse de manera que el cinismo disminuya un poco que, si bien estábamos acostumbrados solo a  obedecer, ahora ya es posible resistir ante la transformación que el propio presidente López Obrador postula y reclama, que se gobierne, obedeciendo.

limacobos@hotmail.com

Twitter:@limacobos1

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