#Opinión Afganistán, resistencia ante intervencionismo

José Lima Cobos *

Sólo la resistencia de los afganos pudo vencer el intervencionismo de las potencias imperiales que, en su afán de concentrar riqueza, explotación humana y engendran más miseria hacia los pueblos, se confabulan con los intereses negativos de sus gobiernos, primero fue la vieja Unión Soviética, Moscú, que durante cerca de veinte años quiso imponer su  política y luego los Estados Unidos, con su capitalismo atroz y en alianza con Osama Bin Landen, pudo sacar a los rusos de esas tierras promisorias, para veinte años  abandonar a su suerte a un régimen espurio, lección que se tiene que asimilar para que no se repita, aunque se dice que la historia , cansada de crear se repite.

En América, los pueblos  latinoamericanos, han sufrido las consecuencias de las perversidades del imperio antidemocrático de los Estados Unidos, porque han sido los responsables de los criminales acontecimientos, por ejemplo, el caso Chileno en donde un autentico demócrata, como el presidente Salvador Allende, fue derrocado y asesinado mediante un golpe de Estado para constituir   una dictadura que estuviera a su servicio y así se le solapó a Pinochet las inmensas masacres –que este mes de septiembre tendrá que recordarse– para perpetuarse en el poder, en tanto, en abusivo  uso de la fuerza económica y militar, mantiene, por sesenta años, un bloqueo contra Cuba que, pese a ser condenado por la gran mayoría de los países del mundo, aún mantiene con la impunidad más descarnada.

La retirada de las fuerzas armadas  de Estados Unidos de Afganistán ponen en evidencia que nada tiene que sustentarse en la sinrazón que da la arrogancia o la  prepotencia, sino en la serenidad que da la reflexión de lo que podría suceder mañana y, así, como su aliado en Afganistán, Osama Bin Landen para sacar a los rusos, tuvo su respuesta, con el 09-11 en que, al sentirse traicionado encabezó el terrorismo en el mundo, lo que se no se dejó esperar con ese acontecimiento mortal en el interior de los Estados Unidos.

Los pueblos que  democráticamente han resistido en Latinoamérica, han sido víctima de lo mismo, por ejemplo, Guatemala, Perú, Brasil, Nicaragua, Honduras, Colombia, Venezuela y otros más han sido víctimas de agresiones a través los sistemas de represión que utilizan, de la CIA, sobre todo y de la cantidad de armas que exportan a otras naciones para, con el pretexto del narcotráfico, realizar los grandes negocios, o bien como pretendió Trump prolongar  su presidencia,  con el manido cuento de fraude electoral y que llevó al asalto de sus huestes al capitolio, para que no se reconociera el triunfo al demócrata Biden, un golpe de Estado, cuyos muertos esperan justicia.

De una u otra forma, todas las naciones del mundo han sufrido las agresiones del imperialismo norteamericano y en el caso de México, mucho de lo que hoy se tiene que combatir, en materia de corrupción, por ejemplo,  es su responsabilidad, pues, de una u otra forma, alentaron y estimularon la llegada al gobierno de Carlos Salinas de Gortari, mediante el descomunal fraude electoral del 88 en que, Cuauhtémoc Cárdenas, es público y notorio, ganó la elección y sin embargo, ese gobierno, de un día para otro, hizo el reconocimiento del triunfo para evitar el cambio de régimen, lo que alentó todo lo que después se ha sufrido en los regímenes de Zedillo –enajenó a los empresarios norteamericanos los ferrocarriles o bien el Fobaproa–, Fox, Calderón, responsable del ingreso de armas a narcotraficantes y en el fraude a López Obrador,  y, lo último, se profundiza con Peña Nieto y los panistas, en la privatización de la industria petrolera, eléctrica, la minería y el agua para las grandes empresas.

Así, nuestro país, con los empresarios que en el reciente pasado, –hasta el régimen de López Portillo, se desenvolvían en la medianía o de un perfil económico modesto–, avanzan, a nivel tal, que muchos de los recursos obtenidos, son producto de defraudación fiscal o la creación de empresas fantasmas, creadas para saquear o atracar al estado mexicano mediante reformas constitucionales que garantizan impunidad y tolerancia extrema.

Esta segunda lección de los afganos, dada su tenacidad y resistencia, o el ejemplo de Cuba, serán el parte aguas para que los grandes emporios o imperios gubernamentales entiendan que el mejor camino para avanzar, tendrá que ser el de la democracia y que los golpistas, que actuaron en Bolivia, en contra del presidente Evo Morales, arropados en el organismo que manipula el gobierno de los Estados Unidos, como es la OEA, deben de responder ante la justicia y el juicio penal que impulsa el presidente Arce en ese país, en contra del gobierno de facto de los hoy recluidos, como Jeanine Añez, sus ministros y ex jefes militares, no puede quedar solo en eso, sino en investigar a fondo, pues existen elementos que hacen presumir que los gobiernos de Ecuador, de Lenin Moreno y Mauricio Macri, de Argentina, enviaron armas a la impostora para reprimir al pueblo, pero no tan eso sino que la conspiración involucra a otros gobiernos o a la iglesia católica.

Hay incertidumbre en el mundo sobre el ascenso de los talibanes, que tiene reglas muy duras –diría draconiana, dentro de la religión que profesan–, sin embargo, existe la esperanza de que las cosas no se acentúen mas y, que,  por el contrario, que las mujeres y las niñas sean participes en todos los esfuerzos de reconciliación, aunque pende la amenaza  del presidente Biden  de que se actuará con energía, desde fuera, para que se respeten los derechos humanos.

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