Enseñanzas cristianas contrastan “con las políticas clientelares de los gobiernos populistas”, critica la Iglesia Católica

En la parábola de los talentos vemos claramente que Dios premia el esfuerzo, la creatividad y el trabajo productivo y le desagrada la pereza y el conformismo. Esta enseñanza cristiana contrasta con las políticas clientelares de los gobiernos populistas, así lo indica la Arquidiócesis de Xalapa a través de un artículo signado por Sandra López Fuentes, de la agrupación Mujeres de la Acción Ciudadana.

El texto, publicado en el Semanario Alégrate, el periódico arquidiocesana que circula en casi 40 municipios de la demarcación eclesial, indica que “el Papa Francisco ha tenido que dejarnos claro que: No se puede vivir de subsidios, Todos pueden desarrollar sus dones, Lo que da dignidad es el trabajo, El trabajo es el camino de maduración, Los subsidios son solo una ayuda provisoria”.

En franca alusión a las políticas del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, la articulista indica: “Ahora bien qué es lo que está pasando en México con los programas sociales implementados por el gobierno actual; pues resulta que solo son programas populistas, cuyo único objetivo es comprar conciencias y votos, ocasionando que esos ciudadanos se acostumbren a vivir de subsidios, sin esforzarse por trabajar, sin importar que esos recursos que reciben se desvíen de la atención de áreas prioritarias como son el sector salud, el sistema educativo, la incentivación de empleos, la seguridad, atención a desastres naturales y muchos más que están en crisis”.

“Para que estos programas funcionen es necesario generar en los beneficiarios una cultura de corresponsabilidad y que estén basados en criterios de desarrollo sustentable y sostenible”.

“No olvidemos que dichos programas obtienen sus recursos de la riqueza generada por las empresas y los ciudadanos que trabajan, producen y pagan impuestos, si se rompe ese círculo virtuoso no habrá dinero que repartir”.

“Si analizamos por ejemplo el programa ‘Sembrando vida’ nos encontramos con que está ocasionando una deforestación terrible y la generación y propagación de incendios forestales, etc., una carencia total de planeación, de criterios de productividad, un foco de corrupción. Lo que importa a quienes reciben ese apoyo es el dinero sin importar que sea bien aplicado”.

“Y que vemos en el programa ‘Jóvenes construyendo el futuro’ pues una cultura de la pereza, porque usan ese dinero para gastarlo en todo menos en estudiar o aprender un oficio para trabajar y ganarse la vida con dignidad, viviendo a expensas del trabajo de otros”.

Y así podemos seguir analizando programas y apoyos. Mexicanos no olvidemos las enseñanzas de la parábola de los talentos, no caigamos en pecados sociales, vendiendo y empeñando la democracia, bienestar y libertades de las presentes y futuras generaciones por vivir a expensas de esos subsidios populistas, decidiendo nuestro voto y el futuro de México en función del dinero recibido. Hagamos nuestro el mensaje del Papa Francisco “Logremos un México sostenible” “El que no tiene trabajo,… le falta esa dignidad que da propiamente el trabajo”. En lugar de subsidios exijamos al gobierno genere las condiciones para que haya suficientes empleos dignos, concluye la articulista del Semanario arquidiocesano.

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