AMLO vs Anaya

Agustín Basilio de la Vega

El proceso empezado por el gobierno en contra del excandidato del PAN a presidente de la república por haber votado a favor de la Reforma Energética no tiene como fin encarcelarlo para castigar un ilícito, sino para callar una voz disidente al Estado.

Ya ha quedado demostrado que la 4T y Lozoya mienten. Sea o no simpático, como panista, Ricardo Anaya defiende y defendió cuando era diputado la modernización de México. Fortalecer a la CFE mediante su concentración en las áreas en las que es competitiva y abrir a la inversión privada el sector energético ha sido siempre un ideal de Acción Nacional. Para los panistas, desde 1939 siempre ha sido válida la máxima “tanta sociedad como sea posible y solo el estado que sea necesario”.

El principio de “subsidiariedad” es uno de los pilares del humanismo político y, por ende, de la eco-economía social de mercado. El PAN no desprecia la intervención del estado en la economía, sino la obstaculización de la fuerza de la iniciativa privada. Decía Ludwig Von Mises que es indispensable una dosis mínima de burocracia, pero no una carga que se entrometa en todos los aspectos de la vida huma.

En esta semana que pasó hay muchos acontecimientos que demuestran que en México, hoy en día, la burocracia se está tornando en una carga.
Primero: el presidente del INE, en su comparecencia histórica ante la Cámara de Diputados explicó que las consultas públicas y el proceso de revocación de mandato cuestan dinero. Que Morena quiera preguntar a los mexicanos si debe continuar López en la presidencia es, por lo menos, una necedad costosa e inútil.

Segundo: el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, el mismo que investiga las cuentas bancarias de todos los mexicanos, trató de ocultar su fastuosa boda haciéndola en Guatemala, privando a México de una importante derrama de recursos generados a partir de ese evento, con el fin de aparentar una falsa austeridad. El gobierno no tiene por qué condenar los lujos, finalmente, estos generan miles de empleos.

El Gran Premio de México de Formula 1, que fue criticado por el presidente AMLO y sus seguidores por tratarse de un evento “neoliberal” y “fifí”, dejó una derrama de 14 mil millones de pesos. La realidad se impuso y quedó demostrado que la libertad individual y las aspiraciones de las personas son un verdadero motor de progreso económico y no el gobierno.

Finalmente, Ricardo Anaya tiene razón en sus videos que publica semana a semana sobre México. En el último explica por qué era más importante que el presidente de México hubiera ido a la Cumbre Climática de Glasgow COP26 en lugar de ir a la ONU a hablar de su fallida política anticorrupción. En el primer evento fueron jefes de estado a un ejercicio de diálogo y de toma de decisiones, al segundo solo asistirá él y dirá un monólogo ante funcionarios menores sin ninguna consecuencia importante.

Este último ejemplo explica muy bien por qué el gobierno debe atender e invertir en los asuntos que realmente son de su competencia y no despilfarrar recursos y tiempo en asuntos irrelevantes o actividades que entorpecen la vida humana. Mentir en Nueva York será otra pifia de la #4T. Anaya, estando allá, lo desenmascarará.

Twitter: @basiliodelavega                          8 de noviembre de 2021

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