SUMARIO

Contra todo y contra todos

Gustavo González Godina

Se volvió completamente loco.

Ya estaba un poco mal de la cabeza.

¿Recuerda usted cuando en el 2006 perdió la elección contra Felipe Calderón (según Él mediante un fraude) y se declaró presidente legítimo, se colocó la banda presidencial, designó a su gabinete legítimo y gobernó según Él en forma legítima, mientras el Presidente de la República oficialmente y de hecho era el otro?

Desde entonces supe que algo andaba mal en su cabeza.

Pero siguió insistiendo, se volvió a lanzar como candidato en 2012 y volvió a perder; y se volvió a lanzar en 2018, prometió mil cosas imposibles de cumplir y por fin ganó.

Y como no pudo cumplir nada de lo que prometió, especialmente acabar con la corrupción y la violencia en el país sino todo lo contrario, hay más corrupción y más violencia que antes; como no le salieron las cosas como esperaba, como ha venido fracasando su gobierno un día sí y otro también, eso -me parece- ha terminado por enloquecerlo por completo.

Y no se puede gobernar estando loco.

Si algún ápice de cordura tenía al comenzar su gobierno, Andrés Manuel López Obrador ha perdido el juicio por completo. No ejerce como presidente de la República, sigue actuando como candidato, peleando cada día con alguien diferente, a veces con dos o más sectores en la misma mañanera, los periodistas que denuncian (con documentos) las corruptelas de su familia, son sus enemigos favoritos.

Y así hasta llegar al día de hoy en que está paleado con los médicos mexicanos, por su obsesión en financiar a la dictadura cubana, está paleado con la UNAM porque dice sus estudiantes de medicina no cooperaron en la pandemia (cuando su mismo gobierno lo prohibió); está peleado con los artistas y famosos, además de con los ecologistas, porque está empeñado en destruir la selva en Quintana Roo para construir un tren que al final quedará en vías oxidadas cubiertas de maleza que no conducirán a ninguna estación, como le pasó a Hugo Chávez en Venezuela; está peleado con los pilotos y controladores aéreos que se sienten en peligro de una tragedia por haber rediseñado el espacio aéreo para tratar de hacer funcionar su “obra monumental más importante que se haya construido en el mundo en los últimos años”, un aeropuerto “internacional” en una base aérea militar; está peleado con el gobierno norteamericano de Joe Biden porque no invita a las dictaduras a la Cumbre de las Américas;  está peleado con la alta oficialidad del Ejército y la Marina (porque no alcanza el dinero para comprarlos a todos, puede comprar a los más altos jefes pero no a todos), porque les ha dado órdenes de no disparar, de que las tropas salgan huyendo correteadas por el crimen organizado, antes que enfrentarlos y detenerlos, o abatirlos.

Este martes se dio un enfrentamiento entre elementos de la Guardia Nacional y delincuentes en Teocaltiche, Jalisco, y como el Ejército (la mayoría de la GN son soldados) tiene órdenes de no disparar porque hay que cuidar a los criminales porque son seres humanos, éstos se dieron gusto masacrando a los militares y mataron a tres. Sólo uno de los delincuentes resultó muerto, de seguro van a regañar al de la GN que le disparó y hasta lo van a arrestar y a juzgar. Este miércoles se veló en Tepatitlán a los militares muertos.

Y está peleado con la mayoría de los mexicanos por eso que dijo (tres veces en tres mañaneras consecutivas), que él tiene que cuidar a los militares, a los policías y a los criminales. ¿Y a la sociedad quién?

Nunca antes ningún presidente de la República se había descarado de tal manera en sus nexos con el crimen organizado. Todos los anteriores los tuvieron, pero ninguno lo había confesado.

Recuerdo que Twitter me canceló mi cuenta el día que puse un tuit diciendo: “El crimen organizado comenzó imponiendo a alcaldes, luego siguió imponiendo a diputados y después a gobernadores, hasta que llegó a la Presidencia de la República”. En aquel momento no se podía decir eso, pero después de que AMLO fue a saludar a la mamá del Chapo Guzmán, de que ordenó liberar a Ovidio Guzmán su hijo, de ir a celebrar el cumpleaños de éste en Badiraguato, y sobre todo después de lo que acaba de decir de que debe cuidar también a los miembros de las bandas del Crimen Organizado, creo que ya no importa repetirlo: El Crimen Organizado logró poner a uno de los suyos en la Presidencia de la República.

Me faltó mencionar a todos aquellos con los que ya estaba peleado AMLO, con los empresarios, con la clase media, con las feministas, con los niños con cáncer a los que llamó golpistas, con los enfermos por falta de medicamentos, con las mujeres por falta de estancias infantiles, con los usuarios del metro por proteger a Marcelo Ebrard y a Claudia Sheinbaum, con estudiantes, con intelectuales y con la mayoría de los mexicanos, pelea contra todo y contra todos.

Y sin embargo sus niveles de aprobación no bajan en las encuestas. Claro que no es lo mismo su popularidad que la aprobación de su gobierno. Y aún la primera ha sufrido merma, ya perdió (con todo y su popularidad) la mayoría en la Cámara de Diputados, ya hizo el ridículo con su farsa de consulta para la Revocación de Mandato (las dos cosas gracias al activismo de la sociedad en las Redes Sociales), y ya le fue rechazada su Reforma Eléctrica, el siguiente rechazo será el de la Reforma Electoral.

Le cuento que yo tenía cinco conocidos fanáticos de AMLO, dos en Guadalajara, uno en Veracruz y los otros dos en Tepatitlán, los de Guadalajara son personas inteligentes y una de ellas muy preparada, da clases en el ITESO, y el de Veracruz conductor de un autobús; se podía hablar con ellos y platicar, porque escuchaban y dejaban hablar, pero eran irreductibles en su defensa del Presidente. Bueno pues los tres ya no lo son, los de Guadalajara solos empezaron a hacer comentarios desfavorables para la 4-T, y el de Veracruz hace unas semanas que lo vi en su casa me dijo: “¿Sabes qué?, creo que tenías razón, este pinche viejito está loco, cada día hace una pendejada nueva”. Los otros dos, de Tepatitlán, a pesar de que uno es inteligente y el otro tiene estudios profesionales y éxito en su profesión, siguen sin razonar, no escuchan ni dejan hablar y he optado por dejarlos hablando solos.

Pero es alentador que de cinco hayan rectificado ya tres, el 60 por ciento, es bueno y coincide con los resultados de la consulta para la Revocación de Mandato, en la cual quedó de manifiesto que AMLO perdió ya 15 de los 30 millones de votos que consiguió en 2018. No le crea pues mucho a las encuestas, nos estamos preparando los llamados por López “traidores a la patria”, para sacar a Morena del poder en el 2024, dentro de dos años y medio. Primero Dios lo lograremos.

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