SUMARIO

De Washington a Topilejo

Gustavo González Godina

Diálogo Imaginario:

– Bienvenido a nuestro país, señor presidente López Obrador, gracias por haber aceptado nuestra invitación.

– Al contrario, señor presidente Biden, gracias por la invitación, es un placer poder platicar con Usted, ya que no fue posible que estuviéramos en la Cumbre de las Américas.

El diálogo imaginario -como ya se habrá dado cuenta el lector- ocurre en la Casa Blanca, sede del Poder Ejecutivo del gobierno de los Estados Unidos en la ciudad de Washington, D. C. capital de aquel país.

– Aunque… como ya lo habrá notado usted, Señor Presidente de México, ésta no es precisamente una Visita de Estado de su parte, por eso no lo recibimos con los honores correspondientes a un Jefe de Estado, por eso ni siquiera lo recibimos en la puerta de la Casa Blanca, por eso no podremos invitarlo a comer, por eso no habrá una conferencia de prensa conjunta, por eso no hablará Usted con los legisladores de este país, por eso tampoco se reunirá con los empresarios de Estados Unidos… bueno, asistirán algunos a un desayuno al que lo invitará la Vicepresidenta, pero será algo informal.

– Ah caray, ¿entonces qué clase de visita es ésta?

(Por supuesto que uno hablaba en inglés y el otro no entendía ni madres, pero había una traductora que repetía el diálogo en ambos idiomas).

– Bueno… digamos que es una visita de un socio comercial de los Estados Unidos, que le está causando problemas a los Estados Unidos, problemas que creemos ya es tiempo de ponerles fin.

– ¿Qué tipo de problemas, señor Presidente?

– Pues mire Usted, últimamente están muriendo muchos ciudadanos de este país a causa del Fentanilo que viene de México, y Usted en lugar de combatir el tráfico de esa droga tan peligrosa, mantiene un pacto con el Cártel de Sinaloa…

– Momento, momento señor Biden, ¿de qué pacto está usted hablando?

– Usted sabe de lo que estamos hablando, Señor Presidente, es algo sabido por todos los mexicanos, y por supuesto también por nosotros, ese es el trabajo de la DEA. ¿Quiere que le mostremos las fotos donde aparece usted comiendo con el hermano del Chapo Guzmán?, ¿o las otras en las que está usted saludando de mano a la mamá de Éste?, ¿quiere volver a ver el video donde aparece usted cantando el corrido de “El Ratón” como le apodan a Ovidio Guzmán, al que ordenó Usted liberar aun sabiendo que nuestro gobierno ofrecía una recompensa millonaria por su captura?, o mejor aún, ¿quiere escuchar usted las grabaciones de los tratos que hizo su gente de Morena en la casa de la señora Consuelo Loera en Badiraguato, Sinaloa…?

– ¡ya, ya, ya! ¿y qué es lo que quieren?

– Bueno, que se termine con ese pacto y se persiga por igual a todas las bandas del narcotráfico en México.

– ¿Y si no qué?

– Bueno… si no, mire Usted el expediente que tenemos aquí del joven José Ramón, su hijo, que como verá está más grueso que el que tenemos en contra de su paisano Jenaro García Luna… y mire Usted este otro que tenemos contra el presidente de su Partido Mario Delgado por sus actividades ilícitas relacionadas con el robo de combustible en Tamaulipas; y tenemos otros relacionados con su familia y con colaboradores suyos muy cercanos de su gobierno. No quisiéramos proceder, darles curso a estas investigaciones, pero si Usted nos obliga…

– No, no, tranquilo, no se ponga así, estamos chupando tranquilos como decimos en México. Cuente usted, Míster Biden, con que vamos a poner en su lugar al Cártel de Sinaloa, lo vamos a perseguir como a todos los demás.

– Muy buena decisión amigo López Obrador, pero ¿cuándo será eso?, no queremos que nos lo prometa y que deje pasar el tiempo a ver si se nos olvida…

– No Señor Presidente, a la mayor brevedad posible pondremos manos a la obra.

– ¿Y qué le parece, amigo mexicano, si la mayor brevedad posible es ahora mismo?

– ¿Cómo?, ¿ahora mismo?

– Bueno, si Usted quiere darnos una muestra de su buena disposición puede hacerlo ahora mismo…

– Y ¿qué puedo hacer desde aquí?

– Lo que usted quiera, Usted manda en México y para eso son los teléfonos. Mire Usted, ahora mismo hay una célula del Cártel de Sinaloa en la ciudad capital de su país, concretamente en la delegación de Tlalpan, en un poblado llamado Topilejo, son alrededor de 15 personas según me informa la DEA, están fuertemente armados y tienen secuestradas a cuatro personas, usted dirá…

– Déjeme ver qué puedo hacer –contestó el presidente mexicano y sacó de su bolsa su teléfono celular y marcó un número de la Ciudad de México.

– A sus órdenes Señor Presidente. ¿Cómo le está yendo con los gringos?

– Mal Claudia, muy mal. Oye, ¿tú sabes algo de un grupo delictivo que tiene una casa de seguridad en Topilejo?, en Tlalpan donde fuiste delegada…

– Eeeeh… pues sí señor Presidente, ha habido muchas quejas, pero como es gente de sus amigos del Pacífico, no hemos querido moverle mucho a eso.

– Pues no, ya no son mis amigos, dile a Omar que organice un operativo y que los detengan a todos.

– Pero Señor, se van a enojar mucho sus amigos.

– ¡Haz lo que te digo Claudia! y hazlo de inmediato, ahora mismo, está en riesgo la seguridad de José Ramón, la de Mario y otros. Ahorita le llamo también al General Chencho para que apoye con su gente a García Harfuch y que hagan las cosas bien, no quiero fallas, que haya los menos muertos posibles. ¡Muévete!

Colgó el Presidente con la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México y le marcó a continuación al General Secretario de le Defensa para darle las mismas instrucciones.

Y así fue como ese mismo día, martes 12, un par de horas más tarde llegaron cientos de policías de la Ciudad de México a Topilejo, fueron recibidos a tiros por la gente del Cártel de Sinaloa que hirieron a cuatro elementos de le SSCCDMX, a uno de gravedad, los policías contestaron a la agresión pero no tiraron a matar, llegó luego el Ejército en su apoyo, esperaron a que se les terminaran las balas a los sicarios y fueron detenidos 14 de ellos y se les incautaron 10 armas largas, incluido un fusil Barret 50, una ametralladora, tres armas cortas, 12 granadas, chalecos antibalas y 74 cargadores. También se logró rescatar a cuatro personas que tenían secuestradas.

Este diálogo, repito, es imaginario. Se lo imagina el columnista porque no se explica de otra manera lo ocurrido el martes, Omar García Harfuch no se manda solo, recibió órdenes de su jefa Claudia Sheinbaum, y ésta no se atreve a desafiar al presidente Andrés Manuel López Obrador, igual recibió órdenes de Éste; y el Presidente no modificó voluntariamente su estrategia de seguridad de Abrazos no Balazos, creo que fue presionado de esa manera por Joe Biden. ¿Intervinieron por fin los Estados Unidos para ponerle fin a ese pacto tan evidente del Presidente de México con el Cártel de Sinaloa?

Lo veremos en los próximos días, es de esperarse alguna respuesta violenta de los Chapitos y del Mayo Zambada, o bien más acciones del gobierno de México contra ese grupo, o si no pasa nada de esto, también es posible que nos lleguen noticias impactantes de la justicia norteamericana.

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