Callar ante el aborto no es opción, reitera Iglesia Católica en Semanario Alégrate

La Vida es el don más preciado, el primero de todos; la enseñanza y la postura de la Iglesia es y será siempre de respeto y admiración ante la obra más grande de la creación, el surgimiento de un ser humano con todas sus potencialidades, la más clara muestra de amor de Dios; sin embargo, actualmente las leyes humanas van en sentido opuesto… ¿Qué hacer entonces?, se pregunta la Arquidiócesis de Xalapa en un artículo firmado por Marisol López García, publicado en el Semanario Alégrate de este domingo.

Tristemente siguiendo los pasos marcados en la ventana de overton, el ideario colectivo social ha ido transitando la postura ante el aborto, pasando de ser algo impensable a considerarlo opción y en algunos casos hasta “buena idea” o “derecho de la mujer”, y ese ideario colectivo poco a poco se va posicionando en las leyes y reglamentos y cada vez que surge una ley, decreto o pronunciamiento que favorece la cultura de la muerte, los Católicos y gente de buena voluntad nos indignamos o enojamos, sin embargo, después callamos, no debemos olvidar que “Para que el mal triunfe, solo se necesita que las personas buenas no hagan nada” nuestra mente está nublada de apatía y esto no puede seguir así, indica.

Añade la articulista: “Trabajar en favor de la vida es ayudar a la mejora social mediante la edificación del bien común, no es posible construir el bien común sin reconocer y defender el derecho a la vida, no es posible que una sociedad crezca sin tener bases sólidas y eso no pasará si solo de dientes para afuera afirmamos que estamos en favor de la persona, la justicia y la paz pero nos contradecimos radicalmente aceptando o tolerando las formas más diversas de desprecio y violación de la vida humana en el vientre materno. Sólo el respeto de la vida puede fundamentar y garantizar los bienes más preciosos y necesarios de la sociedad, como la democracia y la paz”.

El primer paso para llegar a una verdadera defensa de la vida es mirar a largo plazo, dejar la visión cortoplacista donde lo único que cuenta es el bienestar material, la calidad de vida, interpretada como eficiencia económica, consumismo, individualismo o utilitarismo y el rechazo de toda forma de sufrimiento, aspirar a dones más grandes y educar a aquellos que nos rodean en ese sentido, hacer esa lucha un estilo de vida, “la vida es milicia”. Todo delito contra la vida es un atentado contra la paz, especialmente si hace mella en la conducta del pueblo, no podemos permitir que nuestra sociedad siga siendo participe de este gran pecado social, por lo que, sin importar la trinchera en la que te encuentres… CALLAR ANTE EL ABORTO NO ES OPCIÓN, concluye.