Estrategias más eficaces para enfrentar escasez de agua


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  • Replantear el tema de la conservación ecológica y el manejo integral de cuencas debe ser fundamental, consideró Eduardo Vega López
  • Se realizaron los trabajos del IX Congreso Nacional de Ciencias Sociales. Las Ciencias Sociales y los retos para la democracia mexicana, con la participación de Irene Pisanty Baruch y Mildred Castro Hernández

Gaceta UNAM

La crisis hídrica en nuestro país es una realidad que requiere de acciones inmediatas y políticas públicas más eficaces, toda vez que genera una grave pérdida de bienestar social, expuso el coordinador Universitario para la Sustentabilidad, de la UNAM, Eduardo Vega López.

Durante la conferencia magistral La crisis del agua en México: desafíos hidrológicos, hidráulicos y de política pública, en ocasión del IX Congreso Nacional de Ciencias Sociales. Las Ciencias Sociales y los retos para la democracia mexicana, el especialista sugirió:

Hay que impulsar políticas públicas distintas, fondeadas de otra manera, pensadas desde su origen y replanteando mejor el tema de la conservación ecológica y el manejo integral de cuencas como algo fundamental.

“La cuestión es cómo darle contenido en términos de incentivos económicos, jurídicos, procedimientos administrativos, arreglos comunitarios, autorizaciones empresariales, manejo territorial del agua, entre otras alternativas”, apuntó.

Una de las metas prioritarias que se debe plantear es empezar por garantizar el suministro de este recurso natural de calidad en las 25 principales ciudades del país, que al ser las más densamente pobladas se logra mayor cobertura.

Hay opciones de generar políticas públicas distintas a través de mayor innovación tecnológica y normativa, otorgar más incentivos económicos modificados, pero sobre todo darle prioridad a la conservación ecológica con nuevos programas y mayores presupuestos, dijo.

De acuerdo con datos recientes de la Comisión Nacional del Agua, publicados en enero pasado, 2023 fue el año más seco y el más cálido de las últimas décadas, recordó el universitario durante el encuentro organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y el Consejo Mexicano de las Ciencias Sociales (COMECSO).

En este contexto abundó: fue el de mayor sequia a partir de 1941, debido a que hubo menos precipitaciones y baja acumulación de flujos y almacenamiento, además de ser el más caluroso desde 1953.

Otro indicador de que nuestro país está ante un serio problema en la materia -con cifras disponibles, medibles y corroboradas en diferentes fuentes-, es que el volumen utilizable de agua renovable, medida en metros cúbicos por habitante en las 13 regiones hidrológicas administrativas, registra una marcada tendencia a la baja.

También se presenta incremento generalizado de la presión hídrica: ocho de las 13 regiones han rebasado el umbral de lo que se considera el estrés hídrico, debido a que se han ampliado los diferentes usos del vital líquido, pero se mantienen los mismos volúmenes del recurso.

Vega López expresó que, de acuerdo con estudios propios, en el primer trimestre de 2024 hubo niveles de sequía, en cuanto a intensidad y cobertura, superiores a los que se vivieron en el primer trimestre del año pasado.

En el periodo referido tuvimos 47 por ciento del territorio nacional cubierto por sequía, en tanto que en el primer trimestre del presente año fue de 58 por ciento de cobertura; la intensidad pasó de moderada y severa a significativamente extrema y excepcional. Junto con los factores antes descritos han propiciado un problema de inseguridad hídrica y menor calidad de vida.

Al hacer uso de la palabra, la investigadora del Departamento de Ecología y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Irene Pisanty Baruch, estimó que ninguno de los problemas ambientales que enfrenta el país se puede resolver sin considerar la dimensión biológica y otros elementos.

Entender los procesos ecológicos que suceden en la naturaleza, ya sea afectados de manera natural o de manera antrópica, es una herramienta fundamental, pero no alcanza para entender nada si no consideramos el lado social y económico en donde la interdisciplina es fundamental, abundó.

Pisanty Baruch manifestó que el deterioro ambiental y ecológico que se vive en el desierto de Cuatro Ciénegas, en México, se trata de un ejemplo de las afectaciones por la falta de disponibilidad de agua en una zona árida.

Acabar con los sistemas hidrológicos, además de ancestrales y únicos, es como darse un balazo entre ceja y oreja y es una lógica que no escapa a quienes estamos por la conservación del medio ambiente, de otras especies y de nosotros mismos, puntualizó.

En la conferencia magistral también participó la coordinadora Politécnica para la Sustentabilidad, del Instituto Politécnico Nacional, Mildred Castro Hernández, quien comentó que más allá de las visiones catastróficas apocalípticas sobre la crisis del agua, es urgente reconocer la gravedad del problema y diseñar políticas públicas que realmente funcionen y que vayan más allá de una estrategia de mitigación.