Inclusión, prioridad para la UV: Jorge Sánchez Mejorada

  • “El respeto a los derechos humanos de las personas con discapacidad es una obligación de cada uno de los miembros de esta casa de estudios”.
  • “Es fundamental que la comunidad universitaria se actualice, ejerza la autocrítica y que a través de ello supere prejuicios y viejas ideas”.

Texto y fotos: Carlos Hugo Hermida Rosales 

Jorge Sánchez Mejorada Fernández, coordinador del Centro para el Desarrollo Humano e Integral de los Universitarios (Cendhiu) de la Universidad Veracruzana (UV), y Carolina Palmeros Exsome, directora de la Facultad de Nutrición de la región Veracruz de esta casa de estudios, participaron el 27 de enero en el Simposio Nacional Virtual “Educación integral, humana e inclusiva para el nutriólogo”, en el eje temático 5 “Inclusión”. 

Al exponer el tema “Educación inclusiva en la Universidad”, Jorge Sánchez Mejorada comentó que la UV ha comenzado a tomar conciencia de que la educación inclusiva debe ser transversal e involucrar a todo el sistema educativo, y que la atención a la diversidad es responsabilidad de todos. 

Esta casa de estudios respeta, acepta y reconoce que como institución educativa tiene la responsabilidad y obligación de atender la diversidad, valorar a todos sus alumnos y brindarles oportunidades, además de considerar que son sujetos de derecho, por lo que se debe apostar por las capacidades de las personas y evitar prejuicios. 

El funcionario destacó que en la UV la inclusión es una prioridad, y que el respeto a los derechos humanos de las personas con discapacidad es una obligación de cada integrante de la comunidad universitaria, por lo que independientemente de la profesión que ejerzan deben ser promotores de una cultura de consideración hacia este importante grupo de la sociedad. 

Es fundamental que la comunidad universitaria se actualice, ejerza la autocrítica y que a través de ello supere prejuicios y viejas ideas. 

Carolina Palmeros Exsome

Carolina Palmeros participó con la ponencia “Atención nutricional en la diversidad social y de géneros”, en la que explicó que las mujeres y varones transgénero sometidos a un tratamiento hormonal sufren cambios dentro de su composición corporal.

Tanto mujeres como hombres pueden subir entre uno y tres kilogramos de peso tras un par de años de terapia hormonal; en el caso de las primeras su grasa corporal aumenta y la masa muscular disminuye, mientras que en los segundos ocurre lo opuesto.

Diversos estudios indican que estos cambios generan un riesgo cardiovascular debido al aumento de peso, así como una mayor prevalencia de diabetes mellitus.

Ante ello, las personas que pertenecen a este colectivo deben seguir un patrón alimentario y un estilo de vida definidos, que incidan positivamente en factores modificables como hábitos alimentarios, ejercicio físico, obesidad, descanso y exposición a los rayos solares.

El patrón alimentario debe incluir alta ingesta de frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales y frutos secos; moderada de lácteos, pescados y aves de corral, y baja de carnes rojas y productos procesados.

La catedrática enfatizó que la generación de ambientes amigables es una acción específica que propicia el éxito en el tratamiento hormonal de personas trans, y puntualizó que la prestación de servicios a ellas debe ser bajo condiciones de igualdad, y ausente de discriminación o cualquier otra circunstancia que atente contra la dignidad humana.