PROSA APRISA

Prosa aprisa

De Ana Karenina a Juan de Dios Peza a Héctor Lavoe…

Arturo Reyes Isidoro

Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera.

Con la frase anterior inicia León Tolstói Ana Karerina, una de sus grandes obras.

Sin duda, conocía bien la condición humana. En la normalidad, sin mayores problemas, todos parecemos vivir iguales, con nuestras diferencias, claro, pero felices, si se quiere.

Es solo cuando se presenta el infortunio cuando desaparece esa presumible igualdad, y entonces se sabe o se advierte que alguien vive una vida diferente porque padece una desdicha.

Caras vemos, corazones no sabemos, dice un conocido refrán. Tiene varias interpretaciones. Tratamos luego de seguir la vida, como si nada nos pasara, pero cargamos por dentro una gran preocupación, otros un gran dolor.

Reír llorando

Es el clásico ejemplo del payaso, cuyo trabajo es hacer reír, aunque esté triste. Juan de Dios Peza, poeta mexicano de finales del siglo XIX y principios del XX, inmortalizó a David Garrick, un actor y dramaturgo inglés, con un poema que nos enseñaban en la secundaria: “Reír llorando”.

Víctor M. Sanchis publicó un resumen-interpretación (“La tristeza del payaso”) en prosa de ese poema, del cual transcribo un fragmento: “… retrata la historia del payaso triste, del cómico a quien todos quieren escuchar como terapia a los problemas de la rutina, pero que no es feliz. ¿Quién anima al payaso? El poema habla por sí solo. Un paciente entra en la consulta de un médico para contarle su estado de ánimo. ¿Ha probado usted enamorarse? –Tengo mujer y dos hijos. ¿Y viajar, le gusta viajar? –Acabo de recorrer Italia con mi compañía de teatro. –Vaya, pues le recomiendo que esta noche vaya a ver actuar a David Garrick, que está en la ciudad, cuentan que reír funciona. –Doctor, David Garrick soy yo” (amanecemetropolis.net, 15/08/2014).

El cantante

Desde que escuché la letra de la canción “El cantante”, de Héctor Lavoe, salsero, me llamó mucho la atención, y me gustó. Algunos párrafos:

“Yo, soy el cantante/ Que hoy han venido a escuchar/ Lo mejor, del repertorio/ A ustedes voy a brindar

Vinieron a divertirse/ Y pagaron en la puerta/ No hay tiempo para tristezas/ Vamos cantante, comienza

Me paran, siempre en la calle/ Mucha gente que comenta/ ¡Oye Héctor, ha! tú estás hecho/ Siempre con hembras y en fiestas

Y nadie pregunta/ Si sufro, si lloro/ Si tengo una pena/ Que hiere muy hondo

Yo, soy el cantante/ Muy popular donde quiera/ Pero cuando el show se acaba/ Soy otro humano cualquiera”.

Lavoe, puertorriqueño, murió en un hospital de Nueva York, tras una vida de muchos éxitos, pero también muy trágica (me gusta la interpretación que hace de “Sóngoro Cosongo”, a partir de versos de Nicolás Guillén, el poeta nacional de Cuba).

El columnista vive ahora etapa de adversidad

Me toca ahora vivir una etapa de adversidad por haberse enfermado mi hijo mayor Arturo, también hombre de medios de comunicación. Una lesión cerebral alteró nuestra vida.

Él enfrenta con mucha entereza su situación, pero, ser humano al fin y al cabo que soy, la noticia confirmada desde la segunda mitad del mes pasado me afectó.

Las últimas columnas que publiqué el mes pasado y a inicios del actual me costaron redactarlas. Me costaba concentrarme. Sigue pendiente su cirugía. Sigue latente mi preocupación.

Pero él mismo me alienta a seguir adelante. ¿Ya vas a redactar hoy? ¿Ya vas a publicar mañana?, me pregunta. Espero, tengo fe, confío en Dios que nos hará el milagro de salir adelante. Aquí estoy de nuevo.

Se queda la revocación de mandato

En la columna del 25 de agosto pasado dije que asomaba un garrotazo legal para el gobierno del estado y la Fiscalía General en especial, porque ante una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se abría la posibilidad de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declarara inconstitucional la prisión preventiva oficiosa, que en Veracruz tiene en la cárcel a varios opositores políticos a los que no se les han podido probar señalamientos.

Ayer la mayoría de los ministros rechazó su eliminación, no porque esté bien, sino porque derogarla es una facultad del Legislativo a través de una reforma a la Constitución.

Seguirán en prisión, pues, Tito Delfín Cano (PAN), Rogelio Franco Castán (PRD), Gregorio “Goyo” Martínez (PRD), Nicolás Ruiz Roset (PAN) y la exdiputada Azucena Rodríguez (PRD), entre varios más.

La Corte, la mayoría de sus ministros, actuó apegada a la ley. Cuánta diferencia con el presidente Andrés Manuel López Obrador quien en cambio quiere pasar, casi siempre, por encima de la propia Constitución, imponer su voluntad por encima de todo.

Pero la Corte le da palo legal a Rocío Nahle

Esa actuación apegada a Derecho le da toda la autoridad y la credibilidad a la Corte en las decisiones que toma, y toda la fuerza a sus determinaciones.

Anoche el diario Reforma publicó que el máximo tribunal suspendió con efectos generales una orden de la secretaría de Energía, Rocío Nahle, para obligar a las empresas privadas a comprar gas natural a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, una especie a la vuelta del monopolio oficial.

La nota recuerda que desde junio el sector privado advirtió que la medida era inconstitucional, y la comisionada presidenta de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), Brenda Hernández, alertó que en caso de ponerse en marcha la decisión de la señora Nahle no solo se incrementarían las tarifas de gas natural sino también de electricidad, ya que si hay menos competencia en la distribución, los costos tenderían a subir.

El gobierno puede impugnar la suspensión, pero el caso se resolvería en un plazo de entre seis y doce meses.

Por lo pronto, es un palo legal a la aspirante a la candidatura de Morena a la gubernatura, quien ya tiene tema de actualidad para comentarlo este miércoles en el acto de balconeo que le organizó el Gobierno del Estado con el pomposo título de “4º Congreso de Energía Veracruz. Refinación, gas y petroquímica”, en el World Trade Center de Boca del Río a las cuatro de la tarde.

Hoy tendrá oportunidad de explicar sobrecosto de Dos Bocas

Seguramente la zacatecana aprovechará para explicar con detalles por qué el costo de la refinería de Dos Bocas, que inicialmente iba a ser de 8 mil 918 millones de dólares, casi se ha triplicado, pues ahora ha aumentado a alrededor de 23 mil millones de dólares, según publicó el viernes pasado el siempre bien enterado columnista Darío Celis en el diario El Financiero.

El periodista narró que el presidente López Obrador se fue para atrás cuando Nahle le pidió otros 6 mil 500 millones de dólares más, y recordó que el entonces secretario de Hacienda, Arturo Herrera, le regateó los primeros 8 mil 900 millones, a los que se aumentaron mil más para el pago de IVA, que no estaba contemplado.

Luego, el nuevo secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, montó en cólera cuando incrementó el presupuesto a 17 mil millones, e incluso presentó su renuncia en protesta, que no le fue aceptada.

El 10 de agosto asestó otro trancazo al presupuesto, por 6 mil 500 millones de dólares, que objetó el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, ese sí veracruzano, quien además le pidió cuentas de cómo se cómo se están manejando los dineros. Lo secundaron consejeros de Pemex.

Darío Celis publicó que en casi cuatro años de construcción, “Nahle no les ha mandado información: no hay entregables, contratos, ni auditorías y sí muchos rumores de que los grandes negocios alrededor de Dos Bocas se los están repartiendo entre sus cercanos”.

David Páramo cree que engañó al Presidente

El incremento del presupuesto solo habla de que es muy mala para planear y nada transparente. Ya nos podemos imaginar si llega al gobierno del estado el desastre que hará con el dinero de los veracruzanos. Para el economista David Páramo, la única explicación es que engañó al presidente.

Seguramente, para responder a la confianza y al apoyo del gobierno cuitlahuista, su patrocinador, y para fortalecer su imagen ante los veracruzanos, hoy informará y transparentará con todo detalle el manejo de esos recursos, a lo que seguramente todos los acarreados le aplaudirán de pie.