La Esmeralda de la Sierra


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  • Los muros de esta parroquia datan de hace más de un siglo de antigüedad que permanecen firmes en la actualidad y engalanan el Centro Histórico de Altotonga

Inés Tabal G. / Identidad Veracruz

Altotonga, Ver.- Entre las casas grises de resalta la cúpula y las dos torres de una edificación histórica que es uno de los atractivos principales del lugar enclavado en la zona montañosa central.

Su color amarillo y detalles en café hacen que sea un punto imperdible en cualquier zona de Altotonga. Los lugareños la conozcan como la “Esmeralda de la Sierra”, pero su nombre original es La Parroquia de Santa María Magdalena.

Ubicada en el Centro Histórico, la imponente edificación, que data de más de un siglo de antigüedad, es un punto imperdible para cualquiera que visite este frío lugar.

El templo abarca una cuadra del centro, por lo que es considerada una de las parroquias más grandes del estado de Veracruz.

Sus alrededores son puntos de encuentro de feligreses, comerciantes y curiosos que se sumergen en la belleza arquitectónica que se encuentra en los detalles y esculturas que están impregnadas en cada rincón.

La barda de cemento y barandales blancos que la rodean y que no impiden el paso de las personas, separa el patio de la catedral con la calle principal y los puestos ambulantes.

Sus amplias jardineras con rosas, árboles y distintas flores, dan luz a la plancha de cemento que cubre el suelo y en la cima destaca la estatua de Cristo Rey, con los brazos extendidos y la vista clavada en el suelo da la bienvenida a las personas.

Su fachada es adornada con pilares de tonos cafés. Una línea perfecta recorre los marcos de las tres puertas de madera que permanecen abiertas.

En la parte trasera está una pequeña capilla y en la cúpula estatuas de leones con alas, recorren toda la circunferencia de esta estructura.

La parroquia original fue construida con madera, pero un incendio acabo con todo, por lo que la reconstrucción de esta obra de arte arquitectónica comenzó el 15 de febrero de 1875 por el padre Silvestre González y terminó en 1941, más de cien años después conserva ese estilo colonial que caracteriza a varias parroquias de este estado.

En el interior unas bancas de madera forman filas que parecen interminables. En sus costados dos púlpitos, en forma de pequeñas catedrales, dan una imagen sobria de la estructura.

El silencio que impera dentro se rompe a cada paso que das y en cada murmullo que la gente realiza con las oraciones que hace.

Cada 22 de julio, los altotongenses se engalanan y festejan a la patrona de la catedral: Santa María Magdalena. Sus alrededores se llenan de devotos que acuden a venerarla.