Los veracruzanos me han enseñado a hablar con el corazón: Patrón Wong

18 de abril de 2024 08:25
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  • El 21 de octubre de 2009 le pidió a San Rafael Guízar y Valencia ser como él, un obispo cercano a Dios y cercano al pueblo, reveló.
  • “Él supo interpretar los sueños de Dios”, dijo sonriente el nuevo arzobispo, revelando el empuje de San Rafael para que se cumpliera un designio divino.
  • También se refirió a las manos del Cardenal Sergio Obeso Rivera y monseñor Hipólito Reyes Larios, ya fallecidos: “sé que ellos dos tuvieron algo que ver en mi nombramiento”, comentó.
  • “Vamos a pedirle al Señor que podamos responderle al pueblo con una sonrisa. Sabemos de todos sus sufrimientos. Respondamos con una sonrisa de esperanza. Nosotros vamos a animarlos en la esperanza”, destacó.

Miguel Valera / Fotos Comunicación Social Arquidiócesis de Xalapa

Los veracruzanos me han enseñado a hablar con el corazón, así lo expresó monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, nuevo arzobispo de la Arquidiócesis de Xalapa luego de su profesión de fe en la Catedral Metropolitana consagrada a la Inmaculada Concepción.

Al abrir su corazón a la feligresía, reveló que luego de que el 15 de octubre de 2009 el Papa Benedicto XVI anunciara su nombramiento como obispo coadjutor de Papantla, a los pocos días vino a Xalapa, porque era capellán nacional del Club Serra y tenían aquí un evento. “Lo primero que hice como obispo electo fue visitar la tumba de San Rafael”.

Ahí, siguió contando el nuevo arzobispo, le pidió dos cosas: “San Rafael, que sea como tú, un obispo cercano a Dios y que sea un obispo cercano a tu pueblo y él entendió a tu pueblo, a Xalapa. Él supo interpretar los sueños de Dios”, dijo sonriente, consciente de que en esa oración había una profecía.

También comentó que tanto el Cardenal Sergio Obeso Rivera, como el arzobispo Hipólito Reyes Larios, ambos fallecidos, tuvieron algo que ver en su nombramiento.

“En la Providencia, yo conocí a monseñor Hipólita cuando en esos años de formación permanente en Roma, en la casa de los sacerdotes diocesanos mexicanos, que es el Colegio Mexicano, ahí el padre Polo fue mi director espiritual. El 21 de octubre de 2009, que visité a Rafael Guízar y Valencia, le pedí al Cardenal Sergio Obeso que fuera mi director espiritual. Sé que ellos dos tuvieron algo que ver en mi nombramiento. Espero continuar lo que ellos hicieron como obispos”, indicó emocionado.

En presencia de monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de la Arquidiócesis de Monterrey y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM); de monseñor Roberto Lucchini, primer consejero de la Nunciatura Apostólica y monseñor José Rafael Palma Capetillo, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Xalapa, entre otros prelados, dijo que la suya ha sido una historia de amor y de la Providencia.

“Hoy, en la conferencia de prensa decía algo muy sencillo: que la Diócesis de Xalapa pertenece a una provincia eclesiástica de ocho diócesis veracruzanas y esta está en comunión con el Colegio de obispos. En todos los temas yo digo lo que dicen mis hermanos obispo de la provincia, de México, porque todos somos pastores, deseamos pastorear en la comunión, en la fraternidad. Mi profesión al Santo Padre es profesión de fe de nuestras familias, de nuestro pueblo. Todos los sacerdotes y los obispos aprendemos ese amor al santo padre y a la iglesia”, refrendó.

Así, el nuevo arzobispo, agradeció el trabajo que realizó monseñor José Trinidad Zapata Ortiz, obispo de Papantla, “porque en la Providencia de Dios nunca dejó solo, huérfano, al pueblo de Xalapa. Inmediatamente nos envió a monseñor Trinidad, obispo de Papantla. A mí me tocó entregarle la diócesis de Papantla, él hoy me entrega la arquidiócesis de Xalapa. Agradecemos al Señor, que en su providencia nos preparó al mejor administrador apostólicos. Gracias monseñor Trinidad”, señaló, ante un nutrido aplauso de la feligresía.

“También, añadió, el Buen Pastor nunca nos dejó solo, porque tuvimos la presencia de nuestro obispo José Rafael Palma”.

“Algo muy importante: nunca dejó el Bueno Pastor, solo, al pueblo de Xalapa. Ahí estuvieron animándolos en la fe y en la esperanza todos los sacerdotes. A ellos un cariñoso y grande aplauso”, dijo, recordando los aplausos de monseñor Hipólito Reyes Larios.

Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong agradeció la presencia de su madre, “que siempre me enseñó a decir sí”, de sus hermanos, familiares y amigos “que me enseñaron a ser buen cristiano, para ser un sacerdote de Jesucristo para toda la vida”.

“Sacerdotes, laicos de Papantla, que me enseñaron cómo ser obispo y también a todos los que me he encontrado”.

Al reiterar su relación con Xalapa y referir las muchas relaciones que generó con sacerdotes de Xalapa en el Colegio Mexicano de Roma, dijo que lo que aprendió de los sacerdotes xalapeños fue ese “FIAT” (hágase) al que se refería monseñor Rogelio Cabrera. “Los sacerdotes de Xalapa, cuando están enamorados de su pueblo, están disponibles a amar a su pueblo en cualquier parte de la Diócesis que Dios desee”.

“Vamos a tratar que ese FIAT sea a Dios y a favor del pueblo de Dios. Ellos son los importantes. Jesús que nos amó y el pueblo al que debemos amar. Ellos son los importantes. Nosotros, como María, somos servidores”.

“El lema episcopal está hecho para los sacerdotes, para el arzobispo de la arquidiócesis de Xalapa”.

“En el corazón, cuando falleció monseñor Hipólito, que también fue una sorpresa, muchas cosas se vinieron a la menta y al corazón”.

“Yo puedo asegurar que la oración del pueblo de Xalapa para su nuevo pastor a mí me preparaba para mi FIAT”.

“El FIAT de un sacerdote, de un obispo, de una religiosa, está sostenida por el pueblo de Dios. Vamos a pedirle al Señor que podamos responderle con una sonrisa. Sabemos de todos sus sufrimientos. Responden con una sonrisa de esperanza. Nosotros vamos a animarlos en la esperanza”, destacó.

Así, se refirió al comentario que este domingo le hizo el Seminarista Eduardo, parafraseando a monseñor Oscar Arnulfo Romero, “con este pueblo es ser fácil ser buen  pastor, porque es un pueblo que empuja”.

“Vamos a pedirle a nuestro pueblo que nos empuje, que nos anime. El Papa Francisco ora para que los sacerdotes seamos buenos sacerdotes, para que nos empujemos mutuamente hacia la santidad. Recen por mí y yo rezo por ustedes”, concluyó, mientras el pueblo cantaba Oh, Virgen Santa, Madre de Dios, el canto que popularizó monseñor Rafael Guízar y Valencia.