Marko Cortés y los Yunes desde ayer hubieran presentado su renuncia

Asunción Cortés Baizabal / Opinión

Mientras Marko Cortés defiende lo poco que le queda de dignidad, la Candidata del PRIAN Xóchitl Gálvez, piensa impugnar la elección, al menos en Veracruz, la entidad que hasta ayer a las 6 de la tarde habían dicho que habían ganado por mucho, la realidad y los números le explotaron en la cara.

Tanto Marko como los Yunes no entendieron que sin la ciudadanía no iban a llegar a ningún lado y quedó demostrado, el millón de votos que le ofrecieron como ofrenda a la candidata a la presidencia como al candidato a gobernador, Pepe Yunes, a cambio del fuero no más no se vieron reflejados por ningún lado.

Ahora tanto en la calle como en las benditas redes, lo mínimo que merece y piden los militantes de la oposición es la renuncia de Marko Cortes y Miguel Ángel Yunes, dueño del comité estatal vía Federico Salomón e Indira Rosales San Román.

Y es que no solo hablan de haberle entregado el estado a Morena, sino también de su pésima gestión en la entidad veracruzana, y del engaño tan común en ellos de traicionar no solo al partido, sino a los que confiaron que ellos “botarían” a Morena del estado.

“Yo sólo espero que sí luches (Xóchitl) por todos los que te apoyamos, hay evidencia de que las actas no concuerdan, la ciudadanía hizo la chamba que les tocaba a ustedes. Ayer nos abandonaron. Pide la renuncia de Alito y Marko Cortés, y de los Yunes, son un lastre para ti”; se puede leer entre los tantos reclamos a Xóchitl.

Y es que, del millón de votos prometidos por los Yunes, este domingo solo demostraron lo que ya sabíamos, que solo trabajaron para ellos, y tanto a Pepe como a Xóchitl no aportaron nada, todo lo contrario, les restaron votos, y ahora quedaron más quemados de lo que estaban, porque hasta en sus distritos le entregaron todo a Morena.

A unos cuantos meses que se renueve el comité estatal, los militantes panistas de cepa ya están pidiendo las renuncias de Federico Salomón y de la Secretaria General, Indira Rosales, por la falta de liderazgo y ser los verdaderos responsables de esta debacle, y así dejar que el Partido recupere el prestigio que alguna vez tuvo, y por pura dignidad renuncien a sus puestos populares que ocuparon a cambio de la vendimia de votos de humo que hicieron.