Opinión

“TRATO INDIGNO” AL I.N.E.,  GANADO A PULSO.

JOSE LIMA COBOS*

La queja de trato  “injusto” recibido por el Instituto Nacional Electoral y sus consejeros, – enriquecidos  por el reparto injusto de la riqueza que vive el país-,   por parte del presidente de la república,  a resultas de la convocatoria  para  la revocación del mandato , de ninguna manera puede calificarse de esa manera, sino, y sobre todo, consecuencia de lo mismo en que han caído por su voracidad económica con que se han conducido, pues sería incorrecto  calificar a la ministra  Jazmín Esquivel, propuesta por el   actual presidente para ese cargo, cuando aprobó la propuesta de jurisprudencia ,promovida por el ministro en retiro Medina Mora, para impedir que se ejerza acción contra los que trafican con recursos públicos, si no existe denuncia  que provenga de un gobierno extranjero,  hecho que pasó inadvertido pero que refleja  que fue “chamaqueada” por   una clara inexperiencia jurídica .

Sin duda ,que esta jurisprudencia  de la suprema Corte de Justicia de la Nación, aprobada por unanimidad – Pérez Dayan, Esquivel ,  Franco, Laynez  y Medina Mora- condenado por la Corte Interamericana de derechos Humanos por violación a más de diez mujeres de Atenco-, integrantes de la segunda sala , impidieron  que la  unidad de inteligencia financiera, de la Secretaría de Hacienda   pudiera  congelar cuentas bancarias  de cientos de personas,  a quienes el presidente de la república ha señalado como bandidos o ladrones  de los recursos públicos de la nación.

Desde el  momento en que el presidente López Obrador propuso la reforma constitucional para que en el tercer año de gobierno del presidente de la república se realizara una consulta de revocación del mandato, el INE empezó a maniobrar resistencia ,- aprovechando su infra estructura-, para que si el  gobernante en turno tenía una popularidad que rebasara el 50  por ciento de las preferencias, innecesaria sería que la maquinaria electoral  hiciera esa conducta, y se argumentó y se argumenta, que es un gasto innecesaria ese ejercicio de  participación democrática, es decir, que la democracia era solo una elección  y que lo demás salía sobrando, esto es, que se dejara que el tiempo transcurriera mientras las necesidades sociales eran abandonadas a su desgracia, por la ineficiencia del servidor público que tendía  cumplir con el lapso para el que fue electo, logrando que la  democracia, fuera una quimera o un mero pasa tiempo,  en tanto el INE , viviera fondeado en la pasividad , en tanto se siguiera viviendo del presupuesto.

Si bien  es cierto que,  constitucionalmente a ninguna ley se   puede dar un efecto retroactivo, esto operaría para el futuro, sin embargo, la objeción presidencial es clara: someter al presidente de la república a ese ejercicio de  revocación a efecto de que , si no estaba funcionando ,  la ciudadanía  lo rechazara  mediante un sistema de democracia participativa con  la consulta al pueblo el que determinaría si se va o se queda.  Esta  práctica causó escozor en los consejeros  cuando lo contrario sería  luchar  por  sentar ese  precedente, luego entonces, como  la burra no era arisca, -los palos la han hecho que se esté  con un ojo al gato y otro al garabato,- durante tres ocasiones la democracia fraudulenta  ha sido el pan nuestro de cada día,- el presidente apretó para que se haga esa consulta y como la política es cara, los consejeros argumentan que no cuentan con recursos suficientes y de ahí se agarraron para aparecer como víctimas, de un gobierno  “ dictatorial “ cuando en la práctica se ha demostrado lo contrario.

Los alegatos para truncar ese propósito no han sido pocos, así se ha visto, a grado tal que se quiere responsabilizar al   presidente López Obrador si la consulta resulta mal porque no se tienen los recursos para el derroche acostumbrado de los consejeros del INE, luego entonces , de manera mediática se ha dicho que nadie está obligado a lo imposible, así que, si no hay dinero, solo se instalarían la mitad de las casillas y se dejaría de cumplir con lo que dice la ley que la  revocación del mandato tiene que ser de la envergadura de una elección común y corriente.

Ante la crisis pandémica que vive el país, todos tienen la obligación de amarrarse  la tripa, en tanto los señorones del INE, han dado marcha atrás, pues sin no hay dinero, afirman,  no  baila el perro, así que veremos una revocación del mandato empobrecida, pues los organismos autónomos no pueden ser tocados- aunque el artículo 127 constitucional dice que nadie debe ganar más que el presidente-  porque se atenta contra su independencia y dignidad republicana, así que, si con ese cuento se debe ir a otra parte, el tribunal electoral del  poder judicial  ha ordenado que la elección tiene  que efectuarse  en sus términos, sin embargo, que se haga la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre, pero el sueldo es intocable .

La coalición de servidores públicos para no cumplir con sus obligaciones, implica una grave responsabilidad, por ello, siguiendo el ejemplo de Donald Trump , los consejeros de ese instituto responden armándose de valor para manifestar  que se está recibiendo un trato indigno, amarrando las navajas para,  mañana,  expresar salió mal la revocación del mandato , aunque está probado que ha sido el único organismo  que no reporta como funcionan los fideicomisos que tiene,  que se crearon y así han funcionando, para escamotear los recursos públicos y manejarse en la opacidad.

Si Trump no cree en la democracia de su país y se prepara y se  arma para competir en el 24- invita a sus seguidores a que vayan armados en la próxima elección- pues no quita el dedo en que    Biden  es producto de un fraude, en tanto el carísimo instituto electoral nuestro se resiste a la consolidación democrática si no existe el derroche y el dispendio de recursos, nada de austeridad y vivir en la medianía que postulaba el presidente Juárez.

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