Propone ex director de CNA a tuxpeños construir batería de pozos playeros conectados a desalinizadora 

Con una sensación térmica de hasta 50 grados, la población tuxpeña debe enfrentar el calor extremo con agua salada. Y es que, debido a la sequía extrema, el caudal del río Tuxpan, ubicado al norte del estado de Veracruz, ha bajado tanto que el agua de mar entra por el afluente hasta las zonas de captación del líquido que llega hasta las viviendas.

Además, ante la falta de agua potable, las distribuidoras de agua purificada han incrementado sus precios o han cerrado, pues existe una queja generalizada sobre el sabor salado que persiste en el líquido que venden. En los supermercados, el agua embotellada desapareció de los anaqueles, incluso aquellas formuladas especialmente para bebés.

Los tuxpeños han tenido que viajar a municipios aledaños para conseguir agua que no sea salada. Asimismo, en redes sociales abundan solicitudes de pipas de agua de pozo urgentes y circulan dudas sobre si el agua salada es cancerígena, si puede emplearse para regar las plantas o si sirve para curar la diabetes.

“El detalle del agua que está saliendo salada, tanto en potable como purificada, es porque el nivel del río ha bajado y está entrando el mar, llegando hasta las zonas de captación, y prácticamente es la zona que abastece a todo el municipio de Tuxpan. Esto se debe a que ya tenemos prácticamente tres meses que no llueve”, explica el agrónomo José Alberto del Ángel Hernández, quien se pone de acuerdo con familiares para viajar hasta Tihuatlán, a 36 kilómetros de distancia, y conseguir agua no salada. Este fin de semana compró 18 garrafones, que servirán para el consumo de entre tres y cinco familias.

“El ganado en algunas zonas ya empieza a morir, por lo mismo que lagunas, presas de captación y arroyos están completamente secos. La agricultura en la mayor parte de la región está parada; los cítricos en general se están secando; los pozos de las comunidades están muy debajo de su nivel, eso se debe a que algunos venden agua a pipas para abastecer”, relata a EXCÉLSIOR.

La distribución de agua salada también comienza a afectar la salud de los pobladores de Tuxpan, quienes se quejan de  problemas en la piel y el cabello, diarreas, presión arterial alta y retención de líquidos.

“Estamos cumpliendo mes y medio de utilizar agua salada. ¿Por qué? Bueno, es la que empezó a enviar CAEV, ahora CASAEV, Comisión del Agua Salada del Estado de Veracruz. Y es algo que nos está dañando físicamente (piel reseca, ronchitas en el cuerpo, maltrato del pelo, problemas dermatológicos en los niños)”, lamenta Carmen, pobladora del puerto.

“Lo más triste de esta situación es que se agotó el agua para beber, ya que las purificadoras, al no tener cómo desalinizar el agua, optaron por cerrar, creándose pánico y acaparamiento, acabando con el agua embotellada de los supermercados o haciendo grandes filas para conseguir un garrafón, al que le incrementaron los precios, ya que tienen que trasladar el agua de los municipios cercanos, como son Tihuatlán y Poza Rica”, explica.

En chats locales se evidencia la preocupación y el enojo de la gente. Una mamá llama a la población a no acaparar el agua para bebés, formulada especialmente para éstos; otros sugieren no pagar el recibo del agua, ante la problemática sin resolver, otros más culpan a todos los habitantes de la situación, por no haber cuidado el agua y haber cortado árboles de manera indiscriminada: “Es culpa de todos por no prevenir a futuro este tipo de catástrofes naturales, y si siguen así no quiero pensar qué nos puede deparar si no hacen conciencia y cuidan más de la naturaleza”, escribe un usuario de Facebook.

La falta de agua dulce conlleva otro problema, pues la alta salinidad en el líquido que llega hasta las viviendas afecta la instalación hidráulica de éstas. “El agua salada daña nuestras tuberías, las llaves empiezan a oxidarse, también la lavadora y los trastes domésticos en general”, indica Carmen.

La extracción intensiva de los pozos que existen en la ciudad, para surtir de agua a purificadoras, también ha tenido consecuencias, pues el nivel en éstos se ha tornado crítico. En colonias como Pisaflores, los vecinos actualmente están recabando firmas para que se prohíba la extracción desmedida.

En días pasados, la Comisión del Agua del Estado Veracruzano (CEAV) inició trabajos de limpieza y desazolve en el río Tuxpan, también conocido como Pantepec, para incrementar el flujo de agua hacia la zona de captación, así como la construcción de un dique para contener la entrada de agua desde el mar. Sin embargo, ante la falta de lluvias, la situación persiste.

La reportera Olimpia Ávila, del diario EXCÉLSIOR, buscó a autoridades de la CAEV para que abundaran sobre el tema. Sin embargo, al cierre de la edición del diario capitalino no obtuvo respuesta.

LA SOLUCIÓN… EN EL PROPIO MAR

La entrada de agua de mar a través del río se conoce como “cuña marina”, fenómeno que actualmente se registra en el río que atraviesa Tuxpan, municipio ubicado en la Huasteca veracruzana.

Según la investigación periodística, dicha situación puede darse en cualquier río, cuando el caudal disminuye tanto que no ejerce una resistencia a la entrada de agua salada desde la costa, como ocurrió en Puerto Colombia, Colombia, en enero pasado.

Para José Luis Luege Tamargo, exdirector de la Comisión Nacional del Agua, la problemática que en estos momentos vive Tuxpan requiere de tres acciones principales.

“Ahí, lo que se debe hacer es disminuir la extracción de agua (del acuífero o caudal), para evitar esa presión que atrae el agua de la orilla del mar, y el mecanismo que se ha empleado en todo el mundo de manera exitosa es la construcción de una batería de pozos playeros, conectados a una desalinizadora”, explicó a EXCÉLSIOR Luege Tamargo, quien preside la asociación civil Ciudad Posible y en la pasada campaña presidencial asesoró en esta materia a la candidata del frente opositor, Xóchitl Gálvez.

El ex director de la CNA detalló que dicha desalinizadora puede enviar agua potable a las comunidades urbanas costeras, ya sea para consumo municipal o para riego, y, al mismo tiempo crearía “una especie de barrera que elimina la intrusión salina, pero esto tiene que ir a la par de dejar de sobreexplotar el acuífero de la zona”.

Asimismo, considera, se tendrían que implementar acciones paralelas, como el tratamiento de aguas residuales.