Prosa aprisa

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La “derrota” de Monreal

Arturo Reyes Isidoro

Hasta el miércoles 26 de enero el gobernador Cuitláhuac García Jiménez “ganaba” a los senadores Ricardo Monreal y Dante Delgado. “… al momento vamos 2-0”, declaró. ¿Ganó por goliza? ¿O bateó jonrón con casa llena en la parte baja de la novena entrada cuando había ya dos outs y estaba en la cuenta de 3 bolas y 2 strikes y el partido lo perdía su equipo 0-3?

A una competencia deportiva redujo su diferendo sobre todo con Monreal en la que se involucró Dante porque a ambos los unió una causa: lograr la liberación de José Manuel del Río Virgen, cercano político a los dos.

De acuerdo al gobernador y al coro que le aplaude, porque Dante renunció a seguir presidiendo la comisión del Senado para indagar abusos de la autoridad en Veracruz y Monreal decidió desaparecerla, “ganó” el mandatario veracruzano.

Conviniendo en que así fue, una pregunta que se antoja entonces es qué hubiera sucedido si el zacatecano y el exgobernador hubieran ganado. Pero, ¿en realidad perdieron?, o, ¿qué perdieron?

De entrada es preocupante que el gobernador no acabe de entender que su responsabilidad es la de gobernar para todos, de respetar y hacer valer el Estado de derecho y garantizar la seguridad y el bienestar de sus representados, no la de estar compitiendo con representantes de otros poderes o de otras instancias políticas de poder.

Pierde ganando

Carajo. Monreal “perdió” no obstante todo lo siguiente:

Logró que pusieran en libertad a seis jóvenes que habían sido detenidos ilegalmente, como se demostró plenamente con pruebas, en especial con un video, a quienes se les había acusado de haber cometido ultrajes a la autoridad.

Exhibió, de esa manera, la violación a la ley, el uso y el abuso de la fuerza pública, la arbitrariedad y el atropello de los que han sido víctimas los veracruzanos, así como el vergonzoso sometimiento de la Fiscalía General del Estado y del Poder Judicial al Ejecutivo estatal.

Tras la detención de Del Río Virgen, con la comisión ya desaparecida, logró varios efectos:

Volcar la atención de los medios de todo el país y del extranjero hacia Veracruz, que conocieron e hicieron saber urbi et orbi (a la ciudad y al mundo) los atropellos cometidos en el estado en nombre del delito de ultrajes a la autoridad.

Que por lo anterior al gobernador se le conozca como un gobernante represor de su pueblo al grado que lo comparan con el tirano nicaragüense Daniel Ortega. ¿Coro, eso les parece poco?

Que tanta atención mediática al conflicto, que el escalamiento del tema al plano nacional e internacional, que las críticas y los señalamientos en las columnas más influyentes en el pais le crearon la mala imagen, de represor, con la que pasará a la historia y jamás podrá quitársela. No es poca cosa.

Tuvo que intervenir el presidente López Obrador para sostener al gobernador, lo que lo exhibió, una vez más, débil al grado de que necesita vejigas para nadar y no hundirse.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos halló suficientes pruebas para condenar lo que ha sucedido en Veracruz, ordenó reparar los daños a los seis jóvenes que estuvieron en la cárcel injustamente por varios meses y “recomendó” al gobernador desaparecer el delito de ultrajes a la autoridad, petición reforzada por las acciones de inconstitucionalidad que presentaron las diputaciones de oposición en el Congreso local y la Comisión Estatal de Derechos Humanos ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

A punto de derogarse esa ley, se caerán en cascada todos los casos de injusticia cometidas al amparo de la misma, lo que significará no solo un duro revés legal para el gobierno sino que, peor y más grave, dejará un resentimiento de por vida de las víctimas contra el gobernador, el secretario de Gobierno y la fiscal, a quienes ven como sus verdugos.

Exhibió la división que hay entre los senadores de Morena e hizo reparar al presidente en que necesita a Monreal para sacar adelante sus reformas constitucionales, en lo inmediato la eléctrica.

La justicia federal amparó a José Manuel del Río Virgen y puso contra la pared al Poder Judicial de Veracruz pues tendrá que demostrar que no obedece consignas, que es autónomo y que actúa apegado a Derecho. Tendrá que ponerlo en libertad.

Le sirvió a Monreal para saber con quiénes cuenta y con quiénes no, dentro de Morena, para su proyecto político futuro.

Al zacatecano le dio una cobertura mediática gratis durante casi todo diciembre y enero que seguramente nunca se lo imaginó ni lo esperó. Hoy una encuesta arrojaría un alto índice de conocimiento de su persona.

Quedó como víctima por todo el aparato de poder que se le fue encima, con la imagen del más débil, y está plenamente probado que la gente siempre se pone al lado del menos fuerte cuando se enfrenta a un gigante. David y Goliat.

Con su intercesión ante magistrados electorales federales, a los que pidió que actuaran con apego a la ley y no obedecieran consignas del palacio de gobierno, contribuyó al triunfo legal de Paty Lobeira de Yunes, del grupo Yunes Linares-Márquez, como presidenta municipal del puerto de Veracruz, que se quedara con “la joya de la corona”.

Se le sumó buena parte de la oposición y activistas como Bryan LeBarón, quien incluso pidió al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que investigue al gobernador, ante lo que tuvo que intervenir, oootraaa vez, López Obrador para decir que no era necesario.

Puso en cuestión al gobernador García Jiménez, quien mientras que por un lado proclama que el que nada debe nada teme, se opuso rotundamente a que la comisión del Senado investigara su gobierno por los atropellos de los que se le acusa.

Exhibió que a senadores de Morena de Veracruz no les interesa la suerte de sus representados, que le dan la espalda al pueblo y que lo dejan solo y abandonado a expensas de la voluntad de unos cuantos que optan por el abuso, la arbitrariedad y el atropello para reprimir a sus opositores políticos y a todo aquel que se inconforma con lo que no está bien.

Cuitláhuac convirtió a Miguel Ángel Yunes Linares en un pobre angelito. Lo destronó y le arrebató, luego de 25 años, la imagen de funcionario represor, que se creó a pulso, como secretario general de Gobierno (entre 1992-1997) en la administración de Patricio Chirinos. Hoy las atrocidades de los actuales lo dejan como un bebé de pecho.

Pero “perdió” Monreal. “Ganó” el gobernador. Qué si no.

Sensato repliegue… para pelear otro día

Con algo más: Monreal y Dante enseñaron que a veces es necesario dar marcha atrás. Desactivaron a tiempo un conflicto que pudo haber ido creciendo, reconocieron que no hicieron bien las cosas al crear la comisión y dieron un paso adelante para zanjar el asunto. ¿En Xalapa, en el palacio de gobierno, aceptarán alguna vez que se equivocan, que se han equivocado muchas veces y darán marcha atrás para corregir y que cesen los malos efectos? No. Se creen infalibles, dueños de la razón y de la verdad, perfectos.

El zacatecano, como dijo ayer José Fonseca en su columna “Café Político” del El Economista, “al mejor estilo taurino, sin descomponer la figura… reconoció que un sensato repliegue permite sobrevivir para pelear otro día”.

Además, con un gran oficio político, les dio una lección de humildad a los de acá. Ante el inicio del periodo ordinario de sesiones, este martes 1 de febrero, envió un mensaje a los 60 senadores de su bancada, incluyendo a quienes se opusieron a la comisión que había creado.

Asumió “con toda responsabilidad, seriedad y humildad” que el grupo disidente no lo acompañó, por lo que “no sería responsable de mi parte profundizar la diferencia, que después podría provocar mayor división. No ayudaría al presidente de la república, a la cuarta transformación ni a nuestra causa”.

A quienes lo apoyaron les agradeció su actitud, a quienes no, les expresó “mi respeto y mi aprecio personales” y les dijo que sabía que actuaron “de buena fe”. ¿Cuándo se ha visto acá que hagan algo similar con sus opositores?

Advirtió: seguirá luchando de manera personal

Pero se mantiene firme en lo que persigue: “Quiero manifestar… (esperando su comprensión y partiendo del hecho que nunca me han acompañado en mi vida pública ni la indiferencia ni la ingratitud), que seguiré luchando de manera personal, como senador de la República, pero sin involucrar al Grupo Parlamentario, en la defensa abierta, clara y con convicción de José Manuel del Río y de otras víctimas, en Veracruz y en otras partes del país”.

La estocada: “Les aseguro que haría lo mismo por cualquiera de ustedes o de mis colaboradoras y colaboradores que, siendo inocentes, los acusara injustamente alguna estructura del poder”.

Así, pues, de manera individual va a seguir su lucha, lo van a tener encima. Raymundo Jiménez publicó que el domingo fue visto en Xalapa deambulando tranquilamente en la Plaza Ánimas; ¿nada más vino a eso?

Volviendo a lo que comento al inicio de la columna, creo que el partido todavía no se puede dar por terminado. El gobernador debe saber muy bien que en beisbol durante el partido muchas veces un equipo pega muchos hits, que se aplauden, llena las bases en varias entradas pero no puede anotar, y que el equipo contrario, sin tantos hits, a veces sin ninguno, en la novena y última entrada, en el cierre del partido, conecta un solitario jonrón y se anota el triunfo.