Si realmente queremos erradicar los males de México y de Veracruz, debemos de vivir la santidad, como lo hizo San Rafael Guízar: Jorge Carlos Patrón

  • “A diferencia de personajes públicos bien conocidos que se dedican a dividir, a polarizar, a enemistar, creando facciones, enemigos todos los días, los que somos seguidores de Cristo Buen Pastor somos fruto de la oración sacerdotal de Jesús: que sean uno, como yo y tu padre somos uno”, lanzó el prelado xalapeño.

Juan Pablo Armas

Santidad, unidad y alegría, son las tres palabras que guiarán su gestión como Arzobispo de Xalapa. Así lo definió monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, el nuevo prelado de esta arquidiócesis metropolitana al tomar el báculo de manos de Monseñor Rogelio Cabrera López, Presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana y luego de ser presentado por el administrador apostólico José Trinidad Zapata Ortiz.

Desde el auditorio Miguel Sainz en el Seminario Mayor que lleva el nombre de San Rafael Guízar y Valencia, el nuevo prelado nacido en Mérida, Yucatán, dijo que seguirá los pasos del michoacano que fue obispo de Veracruz en tiempos difíciles, de persecución.

“San Rafael nos ha enseñado que se puede vivir la santidad en Veracruz y en México y que no hay pretexto para ningún veracruzano y mexicano para vivir la santidad y en eso yo soy muy veracruzano y muy mexicano”, aseveró.

“Ayer, que visité la tumba de San Rafael, visité ese museo dedicado a él y me di cuenta que los momentos que él vivió, de su México, fuero muy pero muy difíciles y su respuesta fue la santidad. El aporte más sincero, más perdurable de los católicos mexicanos, si realmente queremos erradicar muchos males, es vivir la santidad, como san Rafael Guízar y Valencia. Actuar en la santidad es crear ese movimiento que brota de Cristo que es la transformación de los corazones y del mundo”.

“Sin una respuesta sincera al llamado a la santidad todas nuestras respuestas, todo nuestro quehacer, son puros parches, son inútiles para el México de hoy”.

Y así, el nuevo jerarca católico repitió el salmo 23, “el señor es nuestro pastor, nada nos faltará, aunque vivimos en tiempos inciertos, rodeados de cañadas oscuras, vencemos el miedo, porque él es fiel a sus promesas, porque no estamos solos, él está con nosotros todos los días de nuestra vida”.

VIDA, UNIDAD Y ALEGRÍA

Al desglosar en tres palabras el mensaje de su homilía, para referirse a la vida de santidad del cristiano, a la unidad y la alegría que debe caracterizarla, Jorge Carlos Patrón Wong hizo una crítica a la realdad que nos circunda.

Así se refirió a la unidad: “A diferencia de personajes públicos bien conocidos que se dedican a dividir, a polarizar, a enemistar, creando facciones, enemigos todos los días, los que somos seguidores de Cristo Buen Pastor somos fruto de la oración sacerdotal de Jesús: que sean uno, como yo y tu padre somos uno”.

“De nuestro interior surge el deseo de la comunión, la fraternidad y la sinodalidad”.

“Nuestras propuestas serán siempre de escucha, de proximidad, en la oración, en el discernimiento, en la toma de decisiones y en la acción”.

“Ver las diferencias como complementarias, los carismas como riqueza, encontrando en tareas comunes, que nos acercan con paciencia y tenacidad”.

“Creando y gozando nuestros encuentros, venciendo las desconfianzas y actitudes defensivas que otros nos imponen”.

“Todo encuentro, lo vivimos a diario, requiere valentía, disponibilidad y apertura”.

“Es más fácil refugiarnos en relaciones formales, superficiales y distantes. Para superar esta tendencia. Necesitamos encontrarnos a diario con Dios y con nuestros hermanos”.

“El camino fatigoso de la unidad nos mantiene a todos siempre humildes, aceptando nuestros límites y parcialidad, sabedores de que solos no somos ni logramos nada. Abriéndonos al trabajo en equipo nos convertimos en peregrinos enamorados del evangelio, más eficaces y eficientes en la construcción de un mundo mejor”.

LA VIDA DE LA SANTIDAD

“Este llamado es para todos, dijo el nuevo arzobispo. Para el sacerdote, la religiosa que vive con alegría la entrega universal, para los casados, para los papás que se desgastan en la educación de los hijos, para los abuelos que no se cansan de recordarnos a tiempo y a destiempo, en que no olvidemos a Dios. Para las autoridades, renunciando a intereses personales y de grupo para el bien la de comunidad”, aseveró.

“La santidad no es otra cosa que vivir el amor a cada momento, que viene de Dios Padre… La santidad es enamorarse, diríamos mejor, apasionarse de nuestra vocación cristiana específica. Siendo fieles sacerdotes, religiosas y religiosos, ciudadanos honestos, papás responsables. La santidad es no doblegarse al egoísmo y a la falsedad”, expuso.

“En las intenciones del corazón se originan las decisiones más profundas que realmente nos mueven. Santidad es mantener el propio corazón limpio de todo lo que mancha el verdadero amor. La vida es vocación de servicio, no una carrerea de éxito económico”.

“Ser santo es ser un activo  en la cultura de la vida vocacional. Necesitamos en calidad y en cantidad, buenos sacerdotes, personas de la vida consagrada generosos, familias cristianas auténticas”.

“Para los niños de hoy, para los jóvenes de hoy, la iglesia católica es la única institución que los alienta a descubrir la vida como vocación para toda la vida. Sin vocación, sin misión, la existencia humana no tiene sentido, se experimenta vacía, absurda”.

“La primera invitación del quinto arzobispo de Xalapa es que colaboremos para que los jóvenes puedan vivir los sueños que Dios ha colocado en su corazón: una vida de servicio y amor desinteresado. No contaminemos el corazón de los jóvenes con propuestas de placer, de poder, de individualismo. Dejemos que Dios realice en los jóvenes, en nuestros niños, los proyectos de amor”.

LA VIDA DE LA ALEGRÍA

“Cuando hemos experimentado el amor de Cristo, no podemos permitir que el desánimo y el pesimismo invadan a nuestra sociedad. El misterio Pascual de Cristo, su sufrimiento, su muerte y resurrección, hemos aprendido que la última palabra no la tiene el mal ni la muerte. Nuestra esperanza no es ingenua, es sapiencial. No bastan nuestras propias fuerzas, necesitamos de la gracias de Dios”, dijo, al referirse a esta característica del cristiano.

Jorge Carlos Patrón Wong recordó que “Jesús es nuestro Buen Pastor, que ha dado la vida por nosotros. Todos podemos recordar las incalculables formas cómo Jesús nos ha amado, abrazo, a través de buenos pastores” y se refirió a los obispos Emilio Abascal, a monseñor Hipólito Reyes Larios y al Cardenal Sergio Obeso Rivera.