Resiliencia Democrática

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Columna: Resiliencia Democrática

El presidencialismo mexicano en su contexto histórico: Instituciones y Actores

Eduardo Sergio de la Torre Jaramillo

El título de esta columna es el nombre de mi tesis doctoral en ciencia política de la Universidad Complutense de Madrid, la cual se puede consultar en la siguiente liga: https://docta.ucm.es/entities/publication/be4dbaa6-0d06-4444-acee-948aac41fd0a. El 29 de noviembre de 2019 defendí la tesis en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, después de casi tres lustros de haber cursado los estudios doctorales en Madrid, primero en el Instituto Universitario Ortega y Gasset, el cual tenía un convenio con la Universidad Complutense de Madrid, allí tuve a los mejores profesores de la ciencia política española, como; Ramón Cotarelo, Javier Roiz, Manuel Alcántara, Ludolfo Paramio, Manuel Villoria, Carles Ramió, Esther del Campo, entre los más representativos, y un mexicano excepcional, Luis F. Aguilar Villanueva.

En el Ortega y Gasset, como se le conoce en España a esta institución privada, tenía la fama de ser la mejor institución privada de ciencia política, la cual tenía un convenio con el senado mexicano, y cada semana nos visitaba algún actor político relevante del viejo régimen o algún académico mexicano, con quienes solíamos debatir, allí estuvieron Manuel Bartlett Díaz, Arturo Montiel Rojas, Juan Miguel Alcántara Soria, Lorenzo Meyer, y en evento especial sobre transiciones nos acompañó Ernesto Zedillo Ponce de León. Era todo un ambiente político y académico sobre México en el Ortega y Gasset, esto fue entre 2001 y 2002.

Esta tesis tuvo sus orígenes en la facultad de derecho de la Universidad Veracruzana, aunque mi tesis de licenciatura fue sobre Reforma del Estado en México, cuyo asesor principal fue Arnaldo Platas Martínez y el presidente fue Paco Segovia, y una de mis sinodales fue María del Pilar Espinosa Torres, el examen fue el 2 de diciembre de 1994. La semilla nació en la materia de derecho constitucional que impartió Lorenzo Álvarez Montero, con quien intercambié ideas sobre el presidencialismo en México, de hecho, era un tema académico pendiente, porque la tesis de mi primera Maestría fue sobre el EZLN; ya la segunda tesis de Maestría en el Instituto Ortega y Gasset fue sobre el presidencialismo en México, allí empezó lo que seria una tesis doctoral de 400 páginas.

La tesis se fue alargando muchos años por motivos labores y políticos, hasta que quedó lista, es un estudio de los siglos XIX y XX sobre el presidencialismo mexicano, claro que hoy la reviso y no me convence del todo, por supuesto que le haría muchos ajustes; en fin, me centraré en algunas pinceladas del siglo pasado, y al analizar lo que Jorge Carpizo le denominó “el presidencialismo metaconstitucional”, cuya concepción se encuentra en uno de sus libros publicado en 1979, allí definió algunas de sus  características: designar a su sucesor, ser jefe del partido, jefe de las fuerzas armadas, no había división de poderes, control de los medios de comunicación a través de PIPSA, controlar la economía, y ser una figura psicológica para los mexicanos, grosso modo esas eran las características de aquel presidencialismo, lo que yo analicé en esta tesis doctoral fue definir que había nacido en 1936 y que había durado hasta 1996; y que a la triada de Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, les había tocado el “desmantelamiento” de ese presidencialismo metaconstitucional; el primero inició con el modelo internacionalista de desarrollo, llamado “neoliberalismo”, el ingreso al GATT (actualmente la OMS), la venta, fusión, extinción de las empresas paraestatales; con el segundo se profundiza la privatización, se asumen las recomendaciones del “Consenso Washington”, y al darle la autonomía al Banco de México en 1994, se inició un rápido proceso de desmantelamiento; ya con Zedillo se arriba a la división de poderes, cuando en 1994 reformó al poder judicial para que fuera independiente por primera vez en la historia de este país, además impulsó una reforma electoral, producto de su elección presidencial, donde afirmó que su triunfo había sido “legal pero no legítimo”, al darles prerrogativas a los partidos políticos, fue un elemento para que el PRI en 1997 perdiera la mayoría en la cámara de diputados, más la crisis económica del país, con la primera crisis de la globalización; y de manera natural en el año 2000 la presidencia de la república; ese fue la segunda parte de la tesis, hacer el análisis del desmantelamiento de aquella presidencia metaconstitucional, paradójicamente provocada por la tecnocracia.

Posteriormente, sólo analicé los gobiernos panistas, los cuales eliminaron la continuidad de la Reforma del Estado, que habían hechos los tecnócratas, el redimensionamiento del Estado con de la Madrid, la modernización con Salinas y la nueva gerencia pública con Zedillo. Los panistas empezando con Fox, quien gobernó con miedo, una alternancia que perdió el rumbo cuando no pudo hacer un nuevo aeropuerto, aunque contribuyó a la nueva institucionalización del país, creando el Instituto Nacional de las Mujeres, la CONAPRED, el Instituto de Acceso a la Información. Su cohabitación con el PRI le impidió tener una visión propia del nuevo gobierno; y en el caso de Felipe Calderón, como estuvo marcado por la falacia del fraude electoral, le costó mucho trabajo gobernar, y de allí que su salida fuera pactar con Peña Nieto para que el PRI regresara al poder, bajo la mascarada del “nuevo PRI”, esto para impedir políticamente que gobernará López Obrador.

Por supuesto que ya estoy elaborando una nueva tesis sobre el presidencialismo que mutó en 2019, ya no es una vuelta al pasado, sino que es una autocracia electoral bajo una presidencia autocrática, bajo la reconstrucción de la cultura política del presidencialismo más rancio, como lo es elegir a su sucesora, ser jefe del partido, sin división de poderes, un culto a la personalidad, jefe de las fuerzas armadas legales e ilegales, estas últimas son las de sus amigos a quienes los abrazaba y besaba, el control de la narrativa gubernamental a través de la “mañanera”, y lo que afinó como priista fue la construcción de una servidumbre electoral de 36 millones de mexicanos que se encuentran en los más de 100 programas electoreros.

El nuevo control político se produjo por diversas vías, una de ellas fue con la constitucionalización de las facultades metaconstitucionales, en otras como las reformas constitucionales que son inconstitucionales, y para que este país se asuma como autocrático, le falta la reforma electoral para consolidar ese sueño.

Regresando a la tesis doctoral, el fin de semana tuve curiosidad sobre cuántas personas habían leído este trabajo de investigación, y me quedé gratamente sorprendido porque han sido 60 países que ya la leyeron. A continuación, señalo las veces que ha sido bajada la tesis por país:  México: 20,730, USA: 1,119, España: 176, Rusia: 131, Panamá: 110, Argentina: 90, Ucrania: 81, Colombia: 59, Brasil: 56, Polonia: 49, Francia y Guyana Francesa: 47, Canadá: 45,China: 40, Perú: 41, Irán: 36, Alemania: 32, Inglaterra: 27, Países Bajos: 26, Ecuador: 24, Chile: 16, Guatemala: 13, Japón, Costa Rica y Honduras: 11, Venezuela y República Dominicana: 10, Suecia: 9, Italia: 8, India, Singapur, Argelia y Paraguay: 6, Australia: 5, Bolivia y Puerto Rico: 4, Suiza, Hong Kong y Cuba: 3, Indonesia: 2, Belice, Indonesia, Corea del Sur, Hungría y Austria: 2, Nicaragua, Uruguay, Jamaica, Filipinas, Tailandia, Pakistán, Bangladesh, Finlandia, Luxemburgo, República Checa, Serbia, Kuwait, Portugal, y Dinamarca: 1. En este link se pueden consultar las estadísticas de la tesis aquí referidas: https://docta.ucm.es/statistics/v2/items/be4dbaa6-0d06-4444-acee-948aac41fd0a

Finalmente, el sistema político mexicano fue muy estudiado por los científicos sociales de muchas partes del mundo por la estabilidad política de larga data, ya que en América Latina experimentaba golpes de Estado o revoluciones marxistas triunfando, mientras México vivía en la estabilidad, y esa curiosidad académica hoy continúa el interés académico, como se puede observar en esta nueva etapa del sistema político mexicano.