María Eugenia Culebro, secretaria de Turismo del estado de Chiapas, fue destituida del cargo el pasado martes tras la polémica fiesta realizada en Madrid durante la Feria Internacional de Turismo (Fitur) que cada año se realiza en la capital española, y que este año tuvo como país invitado a México.
Sin embargo, fuentes cercanas consultadas por EL HERALDO DE MÉXICO confirmaron al diario capitalino que la organización del evento no estuvo bajo su responsabilidad, sino bajo la coordinación directa de la Secretaría de Turismo del gobierno federal, encabezada por Josefina Rodríguez, dependencia que hasta ahora no ha tenido consecuencias.
Y es que mientras la funcionaria estatal fue removida de su cargo de manera inmediata, no se ha anunciado ninguna sanción contra el equipo federal que diseñó, convocó y operó el encuentro.
EL HERALDO DE MÉXICO señaló que antes del escándalo, María Eugenia Culebro había construido una gestión con resultados verificables. Bajo su conducción, Chiapas fortaleció su presencia en ferias internacionales, incrementó la promoción de destinos estratégicos como San Cristóbal, Palenque y la Selva Lacandona, y consolidó alianzas con operadores turísticos que impulsaron la llegada de visitantes nacionales y extranjeros. Su trabajo se alineaba con una agenda de reactivación económica que ya mostraba impacto en ocupación hotelera y derrama turística.
Destacó que, además, su administración apostó por profesionalizar la promoción turística del estado, con campañas digitales, enfoque en turismo sostenible y mayor integración de comunidades locales a la cadena de valor. Había planeación y estrategia. La destitución no solo representa una salida política, también interrumpe un proyecto que estaba dando resultados y que ahora queda truncado por una crisis que no generó.
El diario concluyó que este caso expone un patrón recurrente en la gestión de crisis: se sacrifica a actores estatales para contener el daño, mientras las áreas federales responsables de la operación evitan consecuencias. La presión pública ahora se dirige a la Secretaría de Turismo federal y a Josefina Rodríguez, quien deberá explicar su papel y asumir su parte en el costo político.



