Manolo Victorio
Ha concluido enero. Se vive en el colectivo, diseccionado en el empalme de la política gubernamental en dos esferas divididas entre gobernantes y gobernados cuyas coincidencias o divergencias van marcando las horas, días, semanas y meses, convivencia que se refleja en las medicionesde aceptación en el aplausómetro digital.
Entrada ya la segunda semana de febrero, el ejercicio de la gobernanza en Veracruz comienza a mostrar sus primeros saldos. Tras la elección de junio de 2025, hoy son 211 alcaldes y alcaldesas quienes gobiernan igual número de municipios, con la excepción de Tamiahua, donde opera un consejo municipal. El balance, a vuelo de pájaro, apunta a un elemento central: la presencia femenina y el progresivo rompimiento del techo de cristal.
El punto de partida analítico son las acciones u omisiones de la gobernadora Rocío Nahle García, quien el pasado 1 de diciembre cumplió un año al frente del Ejecutivo estatal e inició ya su segundo año de gestión. La más reciente medición de Demoscopia Digital publicada por La Jornada, marca una tendencia in crescendo en la imagen pública de la titular del ejecutivo veracruzano.
La aprobación ciudadana alcanzó en enero de este segundo año del ejercicio sexenal 59.2%, una cifra que confirma una tendencia ascendente frente al 58.2% registrado en diciembre. El crecimiento no es menor: la ubica en el lugar 12 del ranking nacional de gobernadores.
El seguimiento mensual —medido por Demoscopia— refleja un incremento de significativo en el respaldo ciudadano entre el segundo semestre de 2025 y el inicio de 2026, lo que posiciona a la gobernadora entre las mandatarias con mayor crecimiento en aprobación a nivel nacional, puesto que, en enero del 2025, en sus horas más bajas, Rocío Nahle García apenas rebasaba la media tabla de la palomita verde con un 50.3%
¿A qué se debe este incremento? A una combinación basada en el concepto reyesherolista de la forma y elfondo en el ejercicio público cotidiano. Nahle gobierna con un estilo directo, sin rodeos, que a veces tensiona el manejo mediático, pero que ha resultado eficaz en la toma de decisiones.
Su respuesta ante la devastadora inundación del 10 de octubre de 2025 en el norte del estado —Poza Rica, Gutiérrez Zamora, Álamo y la Huasteca Alta— fue constante y visible. La reconstrucción carretera, la reubicación de más de 4 mil 500 familias en zonas seguras y el anuncio presidencial de una inversión cercana a los 20 mil millones de pesos, incluidos 40 nuevos puentes, consolidaron esa percepción positiva.
En salud, la salida del titular del sector Valentín Herrera Alarcón y la normalización paulatina de hospitales clave como el Centro Estatal de Cancerología, el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz y el Hospital Infantil marcaron un punto de inflexión y un sosiego en las protestas de la burocracia sanitaria.
A ello se suma el reciente conflicto con los concesionarios del transporte urbano en una conurbación donde habitan más de 2 millones de personas debido a la cohesión geográfica entre Veracruz—Boca del Río—Medellín de Bravo—Alvarado, donde la gobernadora impuso orden legal y contuvo un aumento unilateral de tarifas, colocándose del lado de los usuarios que cada mañana se trepan a los más de 3 mil 500 autobuses del servicio urbano que cruzan incesantemente este vasto territorio urbano.
En este berrinche de insurrección unilateral del pulpo camionero que presta el servicio urbano, donde la gobernadora les manoteó la mesa en gesto indubitable de autoridad y les marcó los puntos sobre las íes y les dijo: a ver, señores, aquí prevalecerá la ley y el orden, o como decía Porfirio Díaz en sus tres décadas de ejercicio del poder omnímodo: orden y progreso.
Esta reacción que significó la vuelta al orden, seguramente le dará dividendos positivos a la gobernadora Nahle en las siguientes mediciones que se levantarán para tomarle la temperatura a la flema del pueblo veracruzano.
En este feedback administrativo, en este pulso ciudadano, la medición popular en favor de la gobernadora que se puso del lado del pueblo, que se puso del lado de la gente, al frenar de tajo el loco frenesí y el berrinche de los permisionarios del transporte público —como se corta con la moruna el tallo del plátano cuando la fruta está a punto—, los momios se moverán a favor de la gobernadora Nahle.
La reacción social fue favorable y probablemente se reflejará en la próxima medición.
Al tiempo, como dicen los teólogos del análisis político.
En la lógica deductiva del ejercicio público, ámbitomunicipal, el protagonismo femenino se confirma en el ranking popular. Rosa María Hernández Espejo, alcaldesa de Veracruz puerto, encabeza la medición popular con 64.5% de aprobación, mientras que Daniela Griego Ceballos, en Xalapa, se coloca en tercer lugar con 62.5%.
Tres mujeres —gobernadora y dos alcaldesas— concentran hoy el mayor respaldo ciudadano en el estado, un dato que no es menor rumbo a los procesos electorales de 2027, la elección intermedia donde se elegirán a 19 diputados por mayoría relativa que conformarán la LXVII Legislatura federal; pero, sobre todo, los 30 abanderados y diputadas que llegarán a fuerza de voto a la legislatura 68 en el Congreso de Veracruz, compuesta por 50 legisladores.
Gobernar es comunicar, —dice el librito universal que no distingue colores, ni filias y fobias— pero también sostener un proyecto. Y en Veracruz, al menos por ahora, ese proyecto tiene rostro de mujer y números que lo respaldan están en verde.
Escuchar, caminar, solucionar una problemática social pavimenta la ruta del bien común; pero también perpetua en lo cotidiano el mensaje de la pertenencia partidista.
Se hace campaña al andar, diríase retorciendo un poco el verso de Machado.
En recurrencia de la muleta discursiva del gobernar es comunicar, también cuenta en el mantenimiento de la ideología política la cercanía de las mujeres de poder con la gente que al final de la jornada se mide en personas, y éstas, en votos potenciales.
Rosamaría Hernández Espejo y Daniela Griego Ceballos lo saben.
Y entonces cada vez que vayan a la colonia, cada día de jornada ciudadana, cada mano que aprieten y cada oreja que pongan en la escucha de las necesidades populares, se verá reflejado en sus personas, en su visión personal, pero también en el proyecto político.
… del mismo costal.
En el día a día del ejercicio administrativo, el gobernante cosecha la aprobación del gobernado. Esta simbiosis se traduce en confianza que a su vez nutre la imagen pública del gobernante.
Es un ejercicio simple pero delicado. Hay que estar a las vivas, espabilados permanentemente, con ojo avizor.
Antes de finalizar la semana, Boca del Río hirvió en el trending topic con la supuesta instalación de cámaras de foto multas sobre la vialidad del bulevar Miguel Alemán
Cualquier descuido en la gobernanza puede romper la confianza y generar enojo.
Y es que uno de los puntos oscuros de la administración de Juan Manuel de Unanue Abascal, antecesor de Marijose Gamboa Torales, fue precisamente el acoso que rayó en extorsión —sobre todo los fines de semana— de los agentes de tránsitomunicipal que paraban a los automovilistas hasta por una pegatina de Homero Simpson en el parabrisas, lo que derivaba en multas de hasta 15 mil pesos por faltas al reglamento.
Los agentes de la Dirección Municipal de Transito en Boca del Rio revieron los viejos fantasmas de la temible «Boqueña», la policía municipal que asoló a los habitantes de este municipio en tiempos pasados.
En el manejo casi instantáneo de la crisis generada en redes sociales por el enojo social que aun pervive en el colectivo, la alcaldesa Gamboa Torales reaccionó al FakeNews y precisó la falsedad de la divulgación virtual: «Es FALSO que el H. Ayuntamiento de Boca del Río esté instalando cámaras para aplicar foto multas en algunos puntos del municipio, tal como se asegura en diversas versiones que circulan en redes sociales y chats de WhatsApp».
Una respuesta al botepronto. Por cierto, Marijose Gamboa fue ubicada en la sexta casilla en el desempeño gubernamental hecho por Demoscopia con un 59.6% de aprobación.
Ahí está la comunicóloga, sosteniendo la bandera ante el ventarrón guinda que se avecina.



