Punto de vista

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Punto de Vista

* La crisis de Morena

Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

Se llegó a la mitad del segundo mes del año y muchos ayuntamientos ya enfrentan problemas para pagar su nómina. *** En algunos casos hubo diálogo entre trabajadores y autoridades. Se les explicó que el gobierno federal suele tardar hasta tres meses para enviar lo correspondiente a las participaciones de los municipios. *** En otros casos, sin embargo, los empleados municipales se enteraron de que no había recursos para su salario, cuando revisaron sus cuentas de nómina y no aparecía ningún depósito. *** Es el cuento de cada que inicia una nueva administración municipal. En las primeras quincenas, si tienen suerte, logran cubrir sus compromisos con lo que recaudan del impuesto predial, pero en muchas ocasiones eso no es suficiente y se dan “desajustes” como el que están viviendo en estos momentos. *** La administración saliente se lava las manos, pues argumenta que a ellos les tocó cubrir con la nómina y los bonos de fin de año, por lo que no admiten responsabilidad alguna. Hay, sin embargo, vicios que no se corrigen y que influyen de manera significativa en esa insuficiencia presupuestal. *** Cada que llega un nuevo alcalde se encuentra con una pesada losa de laudos laborales que no han sido atendidos; proveedores y contratistas hacen fila en espera de que salgan los pagos que están pendientes y, para colmo, el gobierno federal “se toma su tiempo” para dispersar los recursos que, por ley, les corresponden a las arcas municipales. *** Orden y transparencia. Con eso se resolvería este problema.

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Son momentos difíciles en ese grupo que se ha autodenominado “la cuarta transformación”. Sus más altos representantes han sido invadidos por la paranoia, esetrastorno mental que se caracteriza por una desconfianza extrema, recelos infundados y delirios persecutorios, donde cada uno de ellos cree que otros intentan dañarlo, espiarlo o engañarlo.

Seguramente muchos lo ven como “la desconfianza natural entre bandidos”, pero este caso tiene una connotación distinta.

Hagan de cuenta que en un grupo delictivo el “jefe” les anuncia que se va a retirar y deja instrucciones precisas sobre la forma en la que se habrán de repartir las responsabilidades… y los privilegios.

Nadie en su sano juicio se atreverá a debatir las instrucciones de quien aún es el que manda, pero una vez que él se retira, esa guerra que ya existía, pero que todos disimulaban, se manifiesta sin rubor alguno.

Y la batalla no se libra solo en la capital del país, los gobiernos estatales son “franquicias” que se forman en la fila que más les conviene. Las “corcholatas” del 2018 y las que se están creando a partir de la llegada de Claudia Sheinbaum, saben que un factor fundamental para decidir la sucesión del 2030 será el control territorial que cada aspirante demuestre.

Por supuesto que Adán Augusto no quería dejar la presidencia de la Jucopo en el Senado, pero la negociación le permite fortalecer su propio “Plan B”. Va a caminar por todo el país, va a cerrar filas con aquellos que lo siguen considerando “el verdadero emisario” de López Obrador. Donde tenga la fuerza suficiente, impondrá a sus candidatos para el 2027, y donde se vea superado, construirá alianzas con la oposición. El mensaje para la presidente será muy claro: “o se construye la sucesión conmigo, o prepárense para perder la presidencia”.

¿Qué papel juega Veracruz en ese tablero de ajedrez?

De manera natural, por el número de potenciales votantes (en el 2025 eran 7.5 millones, lo que lo ubica como la cuarta fuerza electoral del país, sólo por debajo del Estado de México, la Ciudad de México y Jalisco) este territorio tiene un gran peso estratégico. Podría haber actores políticos de Morena que “dominen” más estados, pero ni así conseguir el caudal de votos que dan entidades como Veracruz.

Para nadie es un secreto que la relación entre Adán Augusto López y Rocío Nahle es mala. La ruptura no empezó -como muchos suponen- con el empeño del tabasqueño de incorporar a Morena a la familia Yunes (la de El Estero), sino mucho antes. Baste recordar que fue Adán Augusto quien impulsó la campaña del oriundo de Minatitlán, Sergio Gutiérrez Luna, por la candidatura al gobierno de Veracruz.Hay más historia hacia atrás, lo que hace impensable una eventual alianza, a pesar de que ambos utilizan como “blindaje” su relación con López Obrador.

Adán Augusto, sin embargo, tiene otras fichas para operar en el estado. Entre otras, su cercana relación con el senadorManuel Huerta (otro “obradorista” de abolengo) y toda esa estructura electoral que se construyó desde la Delegación del Bienestar y que se puso al servicio de Rocío Nahle en el 2024.

Tampoco podemos pasar por alto que, hoy por hoy, Rocío Nahle no tiene una estructura política propia, que transitó en su campaña por la gubernatura con “los muchachos” de Cuitláhuac García (Cazarín, Zenyazen, Eleazar y Zepeta) y que en el camino ha ido sembrando enemistades que muy pronto podrían encontrar una ruta reivindicatoria en las filas de Adán Augusto.

No perdamos de vista, tampoco, que las otras “corcholatas” también buscarán sumar a Veracruz en sus proyectos. Marcelo Ebrard hizo en el 2024 una fuerte campaña, lo mismo que Ricardo Monreal. Muy pronto veremos a grupos políticos destacando las “virtudes” de Omar García Harfuch.

El problema de todo esto, es que la competencia pasó de las bardas a las barandillas. Del nivel de conocimiento, a las denuncias directas, muchas de ellas documentadas, sobre la extensa red de corrupción que se construyó en el sexenio de López Obrador y que hoy, sin el jefe de la banda en funciones, se empieza a caer a pedazos.

Como en los viejos tiempos del PRI: “el peor enemigo de Morena… es Morena”.

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Epílogo.

Pepe Yunes está caminando por el estado, como lo suele hacer desde hace mucho tiempo. Se reúne con grupos o familias con los que ha construido amistad, pero no lo difunde, pues no tiene otro afán que el reencuentro con quienes lo han acompañado en todo momento. *** Quienes no lo conocen, asumen que sus recorridos tienen un objetivo político y se apresuran a “descubrirlo”. Alguien con mucha imaginación lo coloca ya fue del PRI (algo que él siempre ha negado) y hay quienes hasta se aventuran a asignarle, desde ahora, una diputación por la vía plurinominal. *** Pepe Yunes lee, calla y sigue con sus recorridos. De pronto alguien retoma el libelo e inicia un debate sobre el futuro político de Pepe Yunes, sus posibilidades (o la falta de ellas) y hasta le inventan que ahora será “candidato independiente”. *** No hay nada, sólo políticos ansiosos que tratan de provocar que Pepe Yunes “muestre sus cartas”, cuando ni siquiera se ha repartido la baraja. *** Si su nombre vuelve a ser tema, es porque muchos veracruzanos se están preguntando a estas alturas, cuando estamos ya en el segundo año de la gestión de Rocío Nahle, cómo estaría hoy Veracruz con Pepe Yunes al frente. ¿Usted lo ha pensado?

filivargas@gmail.com