Desde el Café
Claudia, el Mencho y el punto de no retorno
Bernardo Gutiérrez Parra
Es difícil creer que la presidenta Claudia Sheinbaum actuó por su cuenta y no por presión de Trump, en la detención y abatimiento de Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación. Por supuesto que Trump apretó, pero eso no le quita a la doctora que este domingo su gobierno dio el golpe más grande a la organización criminal más poderosa y violenta del país.
¿Qué sigue?
Lo que sigue ya llegó y se vio desde ayer por la mañana.
Minutos después de que en el municipio de Tapalpa (al sur de Jalisco), fuerzas federales intercambiaran metralla con los delincuentes e hirieran de gravedad al capo, un infierno se desató en varios estados donde se contabilizaron 252 bloqueos con camiones, autobuses y autos incendiados, hubo 69 saqueos a tiendas de conveniencia y fueron dañadas 18 sucursales del Banco del Bienestar.
Por si o por no, hoy y hasta nuevo aviso, se suspenden las clases en al menos quince estados, Veracruz incluido, donde hubo bloqueos carreteros con autos incendiados, balaceras en Tuxpan con un muerto y los comercios que mejor cerraron. También se suspendieron decenas de corridas en las centrales de autobuses de la CDMX y en las centrales de Jalisco, Guanajuato, Sinaloa y Michoacán. Y como corolario se cancelaron 325 vuelos en los aeropuertos de Guadalajara, Puerto Vallarta y Tepic.
Lo que viene ahora es la disputa por la silla que dejó el Mencho; una lucha que será encarnizada con sabrá Dios qué cantidad de muertos.
Al margen de lo anterior, en Palacio Nacional también lidian con sus demonios. Lo sucedido al Mencho provocará el alejamiento de Claudia con Andrés Manuel y de ahí vendrá el rompimiento que ya se avizora. Hasta donde pudo, la presidenta lo apoyó, pero las presiones de Washington han sido más fuertes. Así que con la pena…
Con los grandes capos en prisiones de Estados Unidos y uno abatido ayer, los que siguen en la lista son los narcopolíticos que fueron fundamentales (junto con el dinero y las amenazas del narco), para que Morena arrasara en las elecciones del 2021 principalmente en Sonora, Sinaloa, Baja California y Tamaulipas.
Sin ellos en el 2027, el panorama del partido guinda se ve más negro que la noche.
Como paradoja, los morenos no tendrán problema en la elección del 2030 si el candidato a la presidencia es Omar García Harfuch. Pero… el joven funcionario no dejará que nadie le ponga los hilos de títere.
En diciembre del 2024 Gerardo Fernández Noroña dijo que si la oposición gana en el 2030 los efectos serían “devastadores” para la cúpula de Morena.
“Me queda claro que ellos no se andarían con chiquitas. Si regresaran al poder nos harían pedazos. Mínimo nos meterían a la cárcel al compañero presidente, a la compañera presidenta Claudia Sheinbaum. Yo por descontado lo doy”, manifestó.
Tiene razón pero en parte. Y es que si Harfuch se tercia la banda presidencial, el golpe no vendrá de la oposición sino de uno de casa. La única que no pisaría la prisión (y eso por agradecimiento institucional), sería la señora presidenta. De ahí en fuera todos irían al bote.
Pero eso lector, lo puede hacer Claudia.
Con la caída del Mencho llegó al punto de no retorno. O sigue como va o sigue como va, no hay de otra. O envía a prisión a los narcopolíticos que tiene en su gobierno y en su partido incluyendo al jefe de la manada, o la historia se la cobrará muy caro. Más de lo que ya se la empieza a cobrar al sujeto al que le debe la presidencia.
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