SUMARIO

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Era El Mencho muy religioso

Gustavo González Godina

Poco queda por decir acerca de la muerte de El Mencho, abatido el domingo pasado por el Ejército en Tapalpa en el sur de Jalisco, excepto que era muy religioso. No sé si se pueda ser al mismo tiempo un asesino despiadado y devoto de la Virgen de Guadalupe, de San Judas Tadeo y de San Charbel, pero Nemesio Oseguera Cervantes, el jefe del CJNG tenía en su guarida de lujo imágenes de los tres, de la Virgen y San Judas esculpidas en el jardín; y de bulto, más pequeñas, en un altar que había en su dormitorio.

Pero no solo eso, el Mencho tenía escrito a mano el Salmo 91, una oración de protección y confianza en Dios frente a peligros y enemigos, que dice:

“Dígale al Señor: ‘Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza’. Él lo librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; lo cubrirá con sus plumas y hallará bajo sus alas un refugio.

Aunque caigan mil hombres a su lado y diez mil a su derecha, usted estará fuera de peligro. Su lealtad será tu escudo y armadura.

La desgracia no lo alcanzará. Ni la plaga se acercará a su tienda. Pues a los ángeles les ha ordenado que lo escolten en todos sus caminos. En sus manos lo habrán de sostener, para que no tropiece su pie en alguna piedra.

Andará sobre víboras y leones, y pisará cachorros y dragones. Alargaré sus días como los desee, y haré que pueda ver mi salvación. Amén”.

Pues no le funcionó. Como tampoco le funcionó a Ismael “El Mayo” Zambada, que también era devoto de dicho salmo y también andaba entre víboras y leones y pisando cachorros y dragones, aunque a éste sí le alargó sus días, pero en una prisión federal de Estados Unidos. Al Mencho ni eso, le cayeron mil hombres a su lado izquierdo y diez mil a su derecha y cayó, nomás herido, dicen, pero cuando lo llevaban a un hospital, aunque lo escoltaban los ángeles tropezó con alguna piedra y murió. Él y otros dos también heridos. ¿Qué casualidad no?, que tres heridos, tres muertos en el camino. Así ninguno podrá decir nada más de lo que ya saben los gringos.

Para nada le funcionó esto que al perecer era un texto común entre los capos. ¿Usted cree que hay cielo e infierno? Yo no estoy seguro (nadie está seguro). Para la Iglesia hay hasta un purgatorio por el que pasan un tiempo las almas que murieron, no en pecado mortal, pero sí con algunos pendientes en su conciencia.

Y vaya que El Mencho tenía algunos pendientes… Ahora que lo mataron recordé cuando estaba yo en Veracruz, cuando llegó el CJNG a “trabajar” la plaza en el año 2011, cuando se hacían llamar “Los Matazetas” y dejaron en la avenida principal de Boca del Río, abajo del paso a desnivel que hay a la altura de la Plaza Américas -un lugar sumamente transitado- una camioneta con 35 cadáveres, algunos mutilados, descabezados, descuartizados, todos supuestamente zetas (el brazo armado del Cártel del Golfo), a los que prácticamente corrieron del estado de Veracruz.

“Los Matazetas”, que luego serían conocidos como el CJNG, eran a su vez el brazo armado de una facción del Cártel de Sinaloa que comandaba Nacho Coronel en Guadalajara, muerto por el Ejército 14 meses antes de lo de Veracruz; y eran tan feroces que según me platicó un taxista de Florencia, Zacatecas, de allá también corrieron a los Zetas (y de todo el norte de Jalisco), mediante una carnicería que hizo historia. “Después de la balacera, que duró horas -me dijo- quedaron cuerpos regados por todas las calles de Florencia, más los que arrojaron en camionetas a la orilla de la Barranca de San Cristóbal”. Fueron cientos de muertos los que dejó esa batalla entre los Zetas y los Matazetas, posteriormente llamados Cártel de Jalisco Nueva Generación, encabezado ya por El Mencho, que luego rompió con al Cártel de Sinaloa y así fue como hizo su ascendente carrera de terror, matando a diestra y siniestra y no de a uno o dos, sino por docenas o cientos y con extrema crueldad. Por eso digo que vaya si debía algunas cuando el domingo pasado fue abatido en Tapalpa con todo y su Salmo 91 y su Virgencita de Guadalupe.

Cuando vivía yo en Veracruz y dirigía dos periódicos diarios a la vez (en Xalapa y en Acayucan), me tocó lidiar un tiempo con ambos bandos, los Zetas y el CJNG, hasta que se impuso éste y los otros emigraron al norte del Estado y a Tamaulipas de donde habían llegado. Con un solo cártel fue más fácil nadar de a muertito, porque tenía yo un conocido -que no era mi amigo pero él sí se consideraba mi amigo- agente del Ministerio Público Federal y subprocurador de Justicia (ya lo mataron), que yo sabía que tenía relación con esa gente y que me debía algunos favores, así que cuando me iban a gritonear y a amenazar los sicarios, le llamaba yo por teléfono para pedirle que interviniera para que me dejaran de estar chingando, y daba resultado, dejaban de molestar un tiempo, después solo nos amenazaban por teléfono para exigirnos que no publicáramos alguna nota respecto al hallazgo de cadáveres enterrados en algún rancho, porque -decían- no habían sido ellos. Les hacíamos caso porque obviamente les teníamos miedo, o publicábamos la nota sin mencionarlos a ellos, de acuerdo con ellos. Tiempos difíciles esos en Veracruz.

Por eso, no me alegra que hayan matado al Mencho, porque nadie debería alegrarse de la muerte de otro ser humano, pero sí creo que ya está donde debe estar, y ahora sí que como luego dicen, con todo y su religiosidad, que Dios lo tenga de donde no se venga.

¿Qué va a pasar ahora en Jalisco?, se prevé un reacomodo en el Cártel, posibles enfrentamientos entre los sicarios y las fuerzas armadas, pero no se convertirá el Estado en otro Sinaloa. Aquí van a negociar… espero.

Por cierto y a propósito de enchiladas, dice el columnista Héctor de Mauleón que el autor intelectual de la muerte de Carlos Manzo el alcalde de Uruapan, un tal Ramón Álvarez Ayala, el R-1, lugarteniente de El Mencho que también fue abatido en la refriega en Tapalpa, que era de Arandas donde este miércoles lo sepultaron.