Tensión en el estrecho de Ormuz amenaza logística global y pone a prueba el nearshoring en México

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El cierre del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del planeta, ha encendido las alertas en el comercio internacional y podría representar un riesgo para México en materia logística y de relocalización industrial, coincidieron autoridades y analistas.

La crisis en la región de Medio Oriente ha provocado un fuerte incremento en los precios del petróleo. El crudo Brent Crude superó los 110 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate se mantiene por encima de los 107 dólares, lo que representa el aumento más acelerado desde la década de 1980.

Durante la presentación de resultados de la Consulta para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, Luis Rosendo Gutiérrez, advirtió que el conflicto pone en riesgo la logística internacional, un elemento clave para la industria exportadora mexicana.

“Hay un estrecho de Ormuz que hoy pone en riesgo la logística a nivel mundial”, señaló el funcionario.

El subsecretario explicó que las cadenas de suministro actuales son altamente sensibles, por lo que cualquier interrupción en el transporte marítimo puede afectar la producción industrial. Como ejemplo mencionó la posibilidad de que la falta de un solo componente, como un microchip, detenga la fabricación de productos electrónicos.

El analista de mercados sénior de la firma VT Markets, Nayel Al-Jawabra, coincidió en que la situación no se limita al precio del petróleo, sino que también involucra riesgos logísticos y de seguridad marítima.

“El principal factor detrás de los precios de tres dígitos no es la escasez de crudo en el subsuelo, sino la prima de riesgo asociada al estrecho de Ormuz. Por ahí transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo”, explicó.

La escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán ha provocado un cuello de botella logístico y una fuerte presión en los mercados energéticos internacionales.

Además, países productores como Irak han reducido su producción petrolera hasta en 60%, mientras que Kuwait ha comenzado a aplicar medidas similares, lo que incrementa la incertidumbre en el mercado.

Por su parte, la firma de inversión Aztlan Equity advirtió que la crisis energética podría incluso modificar el ritmo del fenómeno de relocalización industrial en América del Norte.

De acuerdo con el análisis de su director de inversiones, Alejandro H. Garza, el verdadero desafío para México no es la demanda externa, sino su capacidad energética interna.

El especialista señaló que la infraestructura energética del país actúa como un límite para la inversión industrial.

“Sin una red eléctrica confiable y de gran escala, México corre el riesgo de no absorber la totalidad de los proyectos tecnológicos que buscan relocalizarse”, advirtió.

Finalmente, el analista sostuvo que la integración económica de América del Norte continuará avanzando, aunque el principal cuello de botella para aprovechar el nearshoring sigue siendo la disponibilidad de energía.

Con información de Proceso.