Xalapa, Ver., 23 de marzo de 2026.— A tres semanas de haberse detectado un derrame de petróleo en playas y lagunas de Veracruz y Tabasco, la mancha de crudo continúa expandiéndose en el Golfo de México, alcanzando ya una extensión aproximada de 630 kilómetros de litoral, con severos impactos ambientales y sociales, de acuerdo con un comunicado emitido por Greenpeace.
De acuerdo con reportes iniciales registrados desde el pasado 18 de marzo, la presencia de chapopote fue detectada en municipios del norte de Veracruz como Tamiahua, Tuxpan y Cazones, extendiéndose posteriormente a lo largo del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, desde la laguna de Tamiahua hasta Paraíso, Tabasco.
Hasta el momento, las autoridades no han determinado el origen del derrame ni han identificado a los responsables, lo que genera incertidumbre sobre la continuidad del flujo de hidrocarburo.
La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) informó el pasado 19 de marzo que las labores de limpieza presentan un avance general del 85 por ciento, con énfasis en zonas como Playa Barillas, Playa Linda y Jicacal. No obstante, registros de la Red del Corredor Arrecifal, en conjunto con comunidades locales, señalan que al menos 26 sitios no han recibido atención adecuada.
De estos puntos, en nueve la limpieza ha sido realizada exclusivamente por habitantes, en ocho de manera conjunta entre autoridades y comunidades, y en otros ocho por personal de Pemex.
La problemática trasciende el ámbito ambiental, al impactar directamente a comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes, que han participado en labores de limpieza sin equipo ni capacitación adecuados, además de enfrentar afectaciones económicas sin recibir indemnización.
Esteban Hernández Hernández, representante de un campamento tortuguero y del Centro Ecoturístico Los Arrecifes, denunció que el crudo continúa llegando a las playas y afecta zonas de anidación de tortugas marinas, así como arrecifes coralinos, lo que ha golpeado severamente la actividad turística y pesquera.
Ante este escenario, Greenpeace, junto con la Red del Corredor Arrecifal y diversas organizaciones, hizo un llamado urgente a la sociedad civil y a las autoridades federales para atender la contingencia, esclarecer el origen del derrame, sancionar a los responsables y garantizar la reparación de los daños.
Asimismo, solicitaron a instancias como la Secretaría de Energía y la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos suspender actividades de exploración y explotación como medida precautoria, además de establecer mecanismos de protección para los ecosistemas y las comunidades afectadas.
Comunicado: https://acortar.link/qyNk29



