Hora cero
Las cifras del delito en Veracruz
Luis Alberto Romero
Durante febrero pasado, en Veracruz la incidencia delictiva volvió a plantear una realidad de claroscuros. En el combate a algunos delitos hay avances incuestionables; en otros, las estadísticas oficiales consignan un retroceso.
De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, febrero de 2026 cerró con una ligera alza en homicidios dolosos, que pasaron de 68 a 70 carpetas de investigación, pero lo más preocupante es el comportamiento de los feminicidios, que se duplicaron con respecto al mes anterior.
Por sí solo, este dato debería encender todas las alertas, porque no se trata únicamente de estadísticas, sino de la expresión más extrema de la violencia de género.
Por otro lado, la fuente oficial revela indicadores que apuntan a la baja; los robos en general, por ejemplo, disminuyeron de manera importante; y de forma particular los casos de robo a casa habitación, a vehículos y a negocios; ello podría interpretarse como un avance en materia de seguridad; sin embargo, una reducción en las denuncias no necesariamente implica una disminución real del delito, porque muchas víctimas simplemente optan por no denunciar, lo que distorsiona la lectura de los datos; es la llamada cifra negra del delito, casos que no se denuncian y, por tanto, no se convierten en estadísticas.
En materia de seguridad, la ausencia de incrementos no equivale de forma automática a éxito, especialmente cuando se trata de delitos de alto impacto que generan miedo y afectan la percepción ciudadana.
En Veracruz, la seguridad sigue siendo un terreno de claroscuros, porque mientras algunos indicadores ofrecen respiros, cifras alentadoras porque implican una reducción con relación a los años anteriores, otros reflejan una realidad que no mejora al ritmo que la sociedad demanda.
Al final, el reto para las autoridades no es solo reducir las cifras de la incidencia delictiva, sino construir confianza, mejorar los niveles de la denuncia y, sobre todo, garantizar que ninguna estadística oculte la dimensión humana de la violencia, porque detrás de cada número hay una historia, y en casos como el feminicidio, una deuda que el Estado aún no ha logrado saldar.
Es cierto que en Veracruz, la incidencia delictiva actual no está en los mismos niveles que en los gobiernos anteriores; los delitos patrimoniales han bajado y también los de alto impacto, como el secuestro y el homicidio doloso.
Hoy la entidad es mucho más segura que durante las administraciones de Fidel Herrera, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes; y ello se refleja en la percepción de inseguridad, que sigue bajando en las principales ciudades del estado.
A pesar de esos niveles relativamente bajos, en esta materia se siguen registrando pendientes en Veracruz, como en prácticamente todo el territorio nacional.
@luisromero85



