Por Pablo Gato
El profesor Sachs de la universidad de Columbia ya ha dicho varias veces que Trump es un presidente desquiciado.
En una guerra que se está cobrando vidas humanas reales (entre las cuales hay 167 niñas escolares muertas por un bombardeo americano) a Trump no se le ocurre que trivializar sobre la guerra y ponerse a bromear rebautizando estrechos en el frente de combate con su nombre.
Mientras los misiles caen en Israel, en Irán y en todo Oriente Medio, mientras las tropas americanas mueren en esa guerra, Trump bromea.
“No cabe duda de que tenemos un presidente desquiciado y unos republicanos cobardes y corruptos que lo protegen aunque lleve al país y al mundo al abismo”, ha dicho varias veces el profesor.
Tras un mes de guerra en Irán, esta se intensifica, se expande y miles de soldados americanos son desplegados en la zona.
Paradójicamente, una semana después de comenzada la guerra, Trump dijo que ya había ganado y describió la campana como «una excursión».
Es fácil comenzar una guerra. Acabarla, muy difícil.
“si Israel ataca nuclearmente a irán, irán destruirá el estado de Israel nuclearmente”
Afirma el coronel Lawrence Wilkerson, ex jefe de Gabinete del secretario de Estado Colin Powel.
“Irán tiene ya suficiente uranio enriquecido para hacer varias bombas nucleares y también tiene los misiles para lanzarlas contra Israel y destruirlo”, dice.
“Cuando Netanyahu se vea desesperado al ver que no podrá ganar una guerra contra Irán, querrá usar bombas nucleares. El presidirá el fin de Israel”, agrega.
“Irán es del tamaño de Europa occidental y tiene 90 millones de habitantes. Israel es minúsculo y con menos de diez millones de habitantes. Irán sobrevivirá un ataque nuclear. Israel no”, afirma.
“Irán está tranquilo porque sabe que con armas nucleares no podrá ser vencido. ¿Pensarán: me atacan dos poderes nucleares? Pues tengo derecho a defenderme”, declara.
“Trump empezó torpemente una guerra innecesaria y ahora estamos en un momento peligrosísimo gracias a su locura”, concluye.



