Organizaciones ambientalistas acusaron ayer a Pemex de falsear y ocultar información del derrame en el Golfo de México que comenzó desde febrero pasado en un ducto subterráneo en el complejo Cantarell.
En un comunicado, las organizaciones Conexiones Climáticas, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y CartoCrítica, entre otras, indicaron que desde 6 de febrero comenzaron a observarse en imágenes satelitales manchas de hidrocarburo en la zona marina frente a Campeche, justo sobre un punto del ducto Old AK C, una línea activa de 36 pulgadas de diámetro que transporta crudo entre la plataforma AkalC y la Terminal Marítima Dos Bocas.
Un día después, agregaron, llegó al sitio el buque Árbol Grande, especializado en reparación de ductos y operado por Constructora Subacuática Diavaz. Durante los siguientes ocho días permaneció sobre el ducto.
“En esos días, las imágenes satelitales mostraron una mancha de hidrocarburos que para el 19 de febrero alcanzaba casi 300 kilómetros cuadrados. También se observaban, el 13 de febrero, embarcaciones de apoyo realizando maniobras de atención y dispersión con cañones de agua. Luego se retiraron. Lo que no ocurrió fue una alerta pública inmediata”, acusaron.
La evidencia disponible desmiente la versión formulada por las autoridades federales el pasado jueves, cuando afirmaron que el derrame inicio el 1 de marzo y se originó por la descarga de un buque no identificado y por emisiones naturales de chapopoteras.
“No se trata sólo de una mentira. Se trata de una negligencia con consecuencias: las comunidades costeras no fueron alertadas ni preparadas para el arribo del hidrocarburo, mientras el derrame avanzaba hacia playas y zonas de pesca”, reprocharon.
“La evidencia hoy disponible desmiente esa narrativa. Si un buque especializado en reparación de ductos pasó ocho días sobre un ducto activo de Pemex, en una zona de navegación restringida, mientras una gran mancha de hidrocarburos era visible y había embarcaciones de apoyo operando alrededor, no es creíble sostener que nadie sabía de dónde venía el derrame o que la explicación principal estaba en emanaciones naturales”, insistieron.
Ayer Pemex negó que el buque Árbol Grande realizara reparaciones en uno de sus ductos y aseguró que la embarcación forma parte de una flota conformada por 13 embarcaciones de mantenimiento y 62 de logística.
UN BUQUE TURBIO
El buque Árbol Grande, relacionado con el derrame, es operado por una empresa señalada por ser una de las favoritas de Pemex.
El buque, propiedad de la naviera DeepOcean, es operado por Constructora Subacuática Diavaz, una empresa que nació en 1973 brindando servicios de inspección, mantenimiento y reparación de instalaciones petroleras.
En la cuenta pública 2013, Diavaz fue señalada por no aclarar un pago que recibió por 673 mil dólares y por incumplir metas de pozos y producción, así como pagos sin justificación.
Según la empresa, cuenta con 3 mil 700 colaboradores y ofrece trabajos en plataformas y reparación de fugas e interconexiones submarinas.
SIETE PREGUNTAS PARA EL
GRUPO INTERINSTITUCIONAL
Cuestionamientos que hacen las ONGs al Grupo Interinstitucional (Semar, Pemex, ASEA, Semarnat, Sener y Profepa):
1.- ¿Desde cuándo conocían el vertido del ducto?
2.- ¿Cuál es la infraestructura o empresa responsable?
3.- ¿Cómo aplicarán: “quien contamina paga”?
4.- ¿Qué documentos fueron generados con aviso inmediato?
5.- ¿Qué medidas hubo para reparación del daño?
6.- ¿Qué estudios de impacto ambiental se realizaron?
7.- ¿Ya hay denuncia ante la Fiscalía General de la República?
(Con información del diario REFORMA)



