Ciudad de México.– Un conato de riña entre asistentes y elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) interrumpió los protocolos de seguridad durante el tradicional Viacrucis de Iztapalapa, tras registrarse un sobrecupo crítico en los accesos principales.
El incidente derivó en empujones y lanzamiento de objetos hacia la barrera policial; sin embargo, no se reportaron personas lesionadas. La situación evidenció deficiencias en el operativo de contención implementado por la administración de la alcaldesa Aleida Alavez.
De acuerdo con registros de Protección Civil, el punto de mayor tensión alcanzó una densidad de 6.5 personas por metro cuadrado, superando en un 40% el límite máximo recomendado para garantizar rutas de evacuación seguras. La saturación se generó en la intersección de las vallas perimetrales que canalizan el flujo hacia el Cerro de la Estrella.
El esquema de seguridad desplegó a los uniformados en formaciones estáticas, en lugar de implementar filtros escalonados de acceso. Al colapsar el primer anillo de revisión, se ordenó el cierre total de las vallas, encapsulando a miles de personas en condiciones de calor superiores a los 28 grados centígrados, sin acceso a hidratación ni sombra.
Reportes del C5 indican que la tensión escaló de la presión verbal al contacto físico cuando un grupo intentó forzar el perímetro. El lanzamiento de botellas de plástico y restos de comida obligó a los elementos de seguridad a adoptar posiciones defensivas, retrasando el desarrollo del evento religioso por aproximadamente 18 minutos.
Las métricas de planeación urbana evidencian además que la estimación de asistencia presentó un margen de error superior al 20%, lo que derivó en la saturación de vialidades aledañas y la inutilización de carriles destinados a servicios de emergencia.
El análisis de la infraestructura temporal instalada también reveló un déficit del 35% en salidas de emergencia, incumpliendo estándares internacionales que establecen un canal de desfogue por cada 5 mil asistentes.
Cabe destacar que el Viacrucis de Iztapalapa moviliza históricamente a más de 1.5 millones de personas durante Semana Santa. El incidente de este año representa el primer quiebre logístico significativo en la actual administración, lo que obliga a replantear los modelos de gestión de multitudes para futuras ediciones.



