Plantea Sheinbaum producir gas natural mediante fractura hidráulica

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  • Ambientalistas se oponen al fracking por sus “muy altos”; para ex comisionada de la CNH es la mejor opción para lograr autosuficiencia.

Para enfrentar la dependencia del gas natural importado de Estados Unidos (75 por ciento del consumo nacional), el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo analiza explotar fuentes “no convencionales” de ese combustible mediante fractura hidráulica (fracking), con la condición de que se usen tecnologías que disminuyan el impacto ambiental.

“¿Qué ponemos en el centro? La soberanía, el desarrollo del país, el futuro ambiental, las siguientes generaciones. ¿Pero qué ponemos también en el centro? La viabilidad y el desarrollo del país”, expuso.

Previamente, la titular de la Secretaría de Energía, Luz Elena González, explicó que se valora esta modalidad debido a la alta dependencia de las importaciones de gas shale (también llamado de lutitas o de esquisto), extraído mediante fractura hidráulica.

Apuntó que el país consume 9 mil millones de pies cúbicos de ese combustible, de los cuales 2 mil 300 millones son producidos por Petróleos Mexicanos (Pemex) y 6 mil 800 millones de pies cúbicos son importados (80 por ciento de Texas y 20 por ciento de California).

El director de Pemex, Víctor Rodríguez, detalló que en México hay dos tipos de yacimientos de gas natural: convencionales y no convencionales; en los primeros hay una reserva estimada de 83 mil 138 millones de pies cúbicos, y en los no convencionales es de 141 mil 494 millones de pies cúbicos.

Explicó que, según lo planeado, Pemex alcanzará para 2030 una producción de 4 mil 49 millones de pies cúbicos de ese energético y en los próximos 10 años llegaría a 8 mil 600 millones de pies, incluyendo fuentes no convencionales.

La jefa del Ejecutivo explicó que para determinar si el fracking es viable se formará un comité científico con especialistas de diferentes instituciones en manejo de agua, explotación sustentable, geología y medio ambiente, que explorará opciones y en dos meses presentará sus recomendaciones. Los integrantes de ese grupo serán presentados el próximo miércoles.

–¿No se está descartando el fracking en territorio mexicano? –se le preguntó.

–Es el tema del (gas) no convencional. Hay distintas tecnologías. Pero lo que estamos planteando, justamente, es que un grupo de científicos, expertos en agua, en geología, nos diga si hay tecnologías que puedan utilizarse que no causen los daños ambientales de las primeras fracturas hidráulicas que se hicieron, en su momento, en Estados Unidos –respondió.

Señaló que la finalidad es que los expertos evalúen tecnologías como el uso de químicos menos dañinos y de agua salada reciclada.

En su momento, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador se opuso al uso de la fractura hidráulica, técnica que aún es motivo de controversia en el mundo.

“Estamos importando mucho gas natural, y si no hacemos nada, cada vez vamos a importar más”, dijo la mandataria y subrayó que este insumo es fundamental para prácticamente toda la industria y para producir energía eléctrica.

Siete plantas de ciclo combinado se inaugurarán próximamente y se proyecta la construcción de cinco más. Todas usan gas natural como combustible principal).

“¿Se va a acabar con la importación de gas? No, difícilmente, porque estamos importando mucho. Van a ser 10, 15 años para desarrollar este tipo de producción”, aclaró la mandataria.

ES LA MEJOR OPCIÓN, DICE EX COMISIONADA DE CNH

México tiene capacidad para lograr autosuficiencia energética en gas, aunque el mejor camino para ello es el fracking o fractura hidráulica en yacimientos no convencionales, con menos agua o reutilizada, y con estricta vigilancia, señaló Alma América Porres, ex comisionada de la extinta Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

“Para alcanzar el pico de producción de gas y aceite, Estados Unidos requirió de 10 a 15 años. Aquí se puede aprovechar esa curva de aprendizaje y hacerlo en 40 o 50 por ciento de ese tiempo”, previó en entrevista.

“La tecnología existe. Ya no es un reto de investigación, es un reto tecnológico. Hay compañías que tienen esa tecnología. Lo que sí es un reto para México es la eficiencia con que se va a aplicar, y hacerlo con estricta vigilancia, pues es un reto de seguridad y ambiental. De lo contrario, sería un gran riesgo para la sociedad y el entorno”, comentó.

Porres indicó que los yacimientos no convencionales más importantes para obtener gas se encuentran en Tamaulipas, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Veracruz, y que la revisión del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) representa una oportunidad para impulsar la producción de gas en el país.

“Quizá no se resuelva la soberanía en gas de inmediato, pero sí podemos no ser tan dependientes de Estados Unidos. Sin embargo, hay que ver qué tan fácil o difícil puede ser utilizar el gas no convencional a estas alturas. Vamos atrasados al menos 10 años en la explotación de ese tipo de yacimientos”, destacó.

Otro ex comisionado de la CNH consultado recordó que al inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador fueron cancelados ocho contratos que se iban a licitar en Tamaulipas para producir en yacimientos no convencionales.

“Vamos a volver a donde estábamos. Eran licitaciones que estaban en marcha y la Secretaría de Energía decidió cancelarlas”, mencionó.

“Para poder aprovechar la enorme cantidad de recursos que México tiene en yacimientos nacionales, necesariamente se debe llevar a cabo el fracking. Hoy tenemos una clara dependencia de una sola fuente de suministro, Estados Unidos: 75 por ciento del gas que consumimos viene de Texas. Y nosotros tenemos una cuenca petrolera muy rica, muy conocida, que podríamos intentar aprovechar”, agregó.

Por su parte, Arturo Carranza, analista del sector energético, mencionó que la tecnología actual es mejor que en 2008, cuando fue el auge del fracking, y que un porcentaje muy alto de la generación eléctrica se realiza con centrales de ciclo combinado que funcionan con gas natural.

“Casi 80 por ciento del gas natural para generar energía eléctrica en México se importa. Es necesario reducir esa dependencia y no hay otra forma que identificar las mejores tecnologías de fractura hidráulica para aplicarlas en los yacimientos no convencionales, pues está demostrado que los convencionales no alcanzan para reducir esa dependencia”, sostuvo.

En tanto, Fluvio Ruiz, ex consejero independiente de Pemex, expuso que el fracturamiento hidráulico es sólo una de las técnicas disponibles para obtener gas.

“Han evolucionado en términos de uso de agua y de daño general al medio ambiente. Hay mucha experiencia, regulaciones más precisas; por eso se va a crear un grupo de expertos para evaluar la mejor forma de explotar los yacimientos”, expresó.

“El desarrollo máximo de nuestro potencial no se va a dar al menos en el mediano plazo, ni corto plazo para ser autosuficientes, pero va a reducir al menos nuestra vulnerabilidad frente a Estados Unidos; habrá que pensar en otro tipo de estrategias”, concluyó Ruiz.

FRACTURA HIDRÁULICA, OPCIÓN INVIABLE POR SU ALTO COSTO: ONG

El uso de agua no potable reciclada y la concentración de pozos para obtener gas natural con menor afectación al suelo implica costos económicos y energéticos “muy altos”, por lo que no es redituable en la práctica comercial, señalaron organizaciones ambientalistas, entre ellas Alianza Mexicana contra el Fracking y CartoCrítica.

En entrevistas por separado sobre el anuncio que hizo ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre el uso del fracking para reducir la importación de gas natural, pusieron en duda que esto contribuya a lograr la soberanía energética, además de que mantiene la dependencia de los combustibles fósiles.

Manuel Llano, de CartoCrítica, destacó que “una cosa es que puede existir alguna tecnología experimental que pudiera tener algún beneficio mínimo, y otra cosa es que se pueda poner en marcha a escala comercial”. Insistió en que la pregunta debe ser si esta tecnología compensa los costos de operación, “y la respuesta es no. Las empresas usan agua dulce, que es más barata”.

Alejandra Jiménez, integrante de la Alianza Mexicana contra el Fracking, indicó que en Estados Unidos se ha intentado tratar de aguas residuales para reutilizarlas en los mismos pozos, “lo que nada más ha duplicado el costo del desarrollo del fracking. Al final regresaron al uso de agua dulce”.

Aseguró que no puede haber un “fracking sustentable” por los altos costos energéticos. “Al extraer gas con fractura hidráulica se usa una gran cantidad de energía, incluso mayor de la que se extraerá”.

Además, esta técnica genera numerosas fugas de gas metano, que es 86 veces más potente para contribuir al calentamiento del planeta que el dióxido de carbono en sus primeros 20 años.

“Realizar fracking con supuesta agua tratada será más caro y habrá muchas fugas de gas que en los próximos 20 años van a calentar aún más el planeta”, resumió.

Los activistas coincidieron en que Petróleos Mexicanos (Pemex) aún no posee la tecnología necesaria ni los recursos para la obtención del gas y recurriría a empresas privadas, sobre todo texanas, por lo que tampoco se lograría soberanía.

“Sólo se extendería el escenario actual por algunos años, debido a los volúmenes y las reservas de gas y petróleo que tiene México, tanto convencionales como no convencionales”, aclaró Llano.

El anuncio de la mandataria, concluyeron, es “muy grave” y va en contra de uno de sus compromisos de campaña.

Con información del diario LA JORNADA.