Hallazgo en Bolivia revela la mayor concentración de huellas de dinosaurios en el mundo

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Xalapa, Ver., 12 de diciembre de 2025.– Un descubrimiento sin precedentes ha colocado nuevamente a Bolivia en el centro de la paleontología mundial. Un equipo internacional de investigadores documentó más de 16 mil 600 huellas de dinosaurios terópodos en la región de Toro Toro, en los Andes bolivianos, convirtiendo al sitio en la zona con la mayor concentración de pisadas de estos animales en todo el planeta.

El hallazgo fue detallado en un estudio publicado en la revista PLOS One, donde se explica que las marcas —atribuibles al grupo que incluye al mítico Tiranosaurio rex— quedaron impresas en antiguos depósitos sedimentarios hace más de 60 millones de años. Durante generaciones, estas huellas formaron parte de la tradición oral local, ya que se creía que habían sido hechas por criaturas sobrenaturales capaces de hundir sus garras en la roca. No fue sino hasta la década de 1960 cuando científicos comenzaron a estudiarlas formalmente y confirmaron su origen dinosauriano.

Una ventana al Cretácico

Además de las miles de huellas de caminata, los investigadores identificaron 1,378 marcas asociadas a intentos de nado, evidencia que apunta a que algunos dinosaurios se internaban en cuerpos de agua cercanos y arañaban el fondo fangoso para impulsarse.

“La preservación de muchas de las huellas es excelente”, afirmó Richard Butler, paleontólogo de la Universidad de Birmingham. Para el especialista, la magnitud y diversidad del yacimiento “no tiene precedentes” y brinda una “remarkable ventana hacia la vida y comportamiento” de estos animales hacia el final del período Cretácico, poco antes de la extinción masiva provocada por un impacto extraterrestre hace unos 66 millones de años.

Un patrimonio bajo amenaza

Aunque la naturaleza protegió estas huellas durante millones de años, las amenazas humanas han puesto en riesgo el sitio: actividades agrícolas, explotación de canteras y obras carreteras han dañado varias secciones. Incluso, un tramo estuvo cerca de ser destruido hace apenas dos años, hasta que las autoridades del parque intervinieron para preservarlo.

Esta presión humana podría explicar por qué abundan las huellas en la zona, pero son escasos los fósiles, a diferencia de otras regiones de Sudamérica.

Una “supercarretera” prehistórica

El estudio también plantea una hipótesis sorprendente: las huellas, alineadas en una misma capa sedimentaria, sugieren que los dinosaurios no residían permanentemente en la región, sino que utilizaban el área como parte de una ruta costera natural, una especie de supercarretera prehistórica que conectaba el sur de Perú con el noroeste argentino.

Las marcas pertenecen a animales de todos los tamaños, desde gigantes de hasta 10 metros de altura que viajaban en grupo, hasta pequeños terópodos del tamaño de un ave doméstica. Esta diversidad permite reconstruir comportamientos cotidianos como caminar, correr, detenerse o cambiar de dirección.

“Las huellas revelan lo que los esqueletos no pueden”, explicó el paleontólogo australiano Anthony Romilio.

El gran enigma

Pese a los avances, una pregunta persiste: ¿por qué tantos dinosaurios se congregaron en este lugar?

“Podrían haber sido visitantes habituales de un lago de agua dulce”, planteó Romilio. Otros especialistas proponen que buscaban asentarse o incluso huían de alguna amenaza. Lo cierto es que la investigación apenas comienza.

“Sospecho que esto continuará por años y se encontrarán muchas más huellas justo en los bordes de lo que ya está descubierto”, anticipó Roberto Biaggi, coautor del estudio.

Con información de AP.