Colapsa “El Colotero”, emblemático monumento de Álamo, tras daños por inundaciones

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Álamo, Ver. — La monumental escultura de “El Colotero”, uno de los principales emblemas del municipio citrícola de Álamo, se derrumbó la mañana de este martes, presuntamente como consecuencia de los daños estructurales ocasionados por la inundación registrada el pasado 10 de octubre, informó el activista local Juan Javier Pérez Roldán.

De acuerdo con el reporte, la estructura colapsó por completo, quedando reducida a pedazos y provocando además daños a las letras turísticas de bienvenida al municipio. Habitantes de la zona expresaron su tristeza al señalar que, a más de dos meses de haber quedado bajo el agua, Álamo continúa resintiendo severas afectaciones.

Juan Javier Pérez Roldán explicó que “El Colotero” era un monumento dedicado a los cortadores de naranja, en reconocimiento a la principal actividad económica del municipio, considerado el mayor productor de cítricos a nivel nacional. La escultura, creada en 2004 por el artista Miguel Vargas Martínez, medía alrededor de 15 metros de altura y era visible desde la carretera Álamo–Poza Rica.

La imagen representaba a un trabajador descalzo, con el pantalón remangado, vaciando una canasta llena de naranjas, símbolo del esfuerzo diario de los citricultores de la región. Aunque estaba fabricada con cemento y acero, su diseño era hueco, lo que pudo haber contribuido a su colapso. El día de la inundación, el nivel del agua alcanzó casi la mitad de la estructura, debilitando presuntamente su base.

Tras el derrumbe, la zona fue acordonada por elementos del Ejército Mexicano, con el objetivo de prevenir riesgos a la población. “El Colotero cayó”, lamentó el habitante Víctor Hernández Vite, quien señaló que el municipio perdió no solo un monumento, sino un símbolo que representaba la identidad y el trabajo de su gente.

Cabe recordar que el 10 de octubre pasado, Álamo resultó gravemente afectado por el desbordamiento del río Pantepec, así como de los arroyos Estero del Ídolo y Oro Verde. Las inundaciones provocaron daños severos en viviendas, comercios y en el sector citrícola, dejando una estela de destrucción que aún hoy continúa manifestándose con la pérdida de uno de sus íconos más representativos.