Un reportaje del New York Times señaló que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) habría ejecutado un ataque con drones contra un muelle en territorio venezolano, presuntamente identificado por autoridades estadounidenses como un punto estratégico vinculado a actividades ilícitas.
De acuerdo con la publicación, la operación habría sido de alcance limitado y no se registraron víctimas humanas; sin embargo, hasta el momento no existe confirmación pública directa por parte de las autoridades estadounidenses sobre los detalles de la ejecución ni sobre la infraestructura afectada.
En reacción a la información, el presidente de Estados Unidos reconoció que se produjo una explosión en el sitio señalado, aunque evitó precisar qué agencia estuvo a cargo de la operación. Sus declaraciones se enfocaron en justificar la acción como parte de una estrategia para desmantelar infraestructura utilizada por organizaciones criminales.
Pese a ello, el gobierno estadounidense no ha ofrecido información detallada sobre el alcance del operativo ni sobre sus posibles implicaciones diplomáticas, en un contexto ya marcado por tensiones bilaterales.
Cuestionada sobre el presunto ataque, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reiteró la posición histórica del país en contra de cualquier forma de intervención militar extranjera. Advirtió que este tipo de acciones incrementan las tensiones internacionales y pueden derivar en escenarios de violencia innecesaria.
Sheinbaum subrayó que la Organización de las Naciones Unidas debe asumir un papel activo como mediadora, privilegiando el diálogo, la vía diplomática y el respeto a la soberanía de los Estados como mecanismos para resolver conflictos.
El reporte del ataque se da en un contexto de relaciones tensas entre Estados Unidos y Venezuela, caracterizadas por sanciones económicas, restricciones comerciales y señalamientos mutuos. Autoridades venezolanas han rechazado de manera reiterada este tipo de acciones, calificándolas como violaciones a su soberanía.
Analistas advierten que episodios de esta naturaleza elevan el riesgo de confrontaciones indirectas en la región y complican los esfuerzos para reducir la tensión diplomática.
El llamado de la presidenta mexicana a la mediación internacional se inscribe en la tradición de la política exterior de México, basada en los principios de no intervención y solución pacífica de las controversias, así como en el fortalecimiento de los organismos multilaterales como vía para prevenir escaladas de conflicto.
Con información de SinEmbargo.



