Ciudad de México.– El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos manifestó su profunda preocupación por la situación en Venezuela, luego de la operación militar llevada a cabo por Estados Unidos durante el fin de semana, al considerar que dicha acción vulnera principios fundamentales del derecho internacional.
De acuerdo con la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, la incursión armada socava el principio que establece que ningún Estado debe amenazar ni utilizar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro país, lo que representa un precedente grave para el orden internacional.
Estados Unidos ha justificado su intervención al señalar el historial de violaciones a los derechos humanos atribuidas al gobierno venezolano. No obstante, el Alto Comisionado subrayó que la rendición de cuentas por estos abusos no debe alcanzarse mediante intervenciones militares unilaterales, ya que estas también constituyen una violación al derecho internacional. En ese sentido, recalcó que el pueblo venezolano merece un proceso de rendición de cuentas justo, centrado en las víctimas.
La Oficina de Derechos Humanos recordó que, desde hace más de una década, sus informes han documentado el deterioro constante de la situación de los derechos humanos en Venezuela. Advirtió que la actual inestabilidad y la creciente militarización del país, como consecuencia de la intervención estadounidense, podrían agravar aún más la crisis.
Preocupa también el estado de emergencia decretado por las autoridades venezolanas, el cual entró en vigor el sábado y autoriza restricciones a la libre circulación, la confiscación de bienes necesarios para la defensa nacional y la suspensión de derechos como la reunión y la protesta, entre otras medidas.
Ante este panorama, el Alto Comisionado exhortó tanto a las autoridades de Estados Unidos como a las de Venezuela, así como a la comunidad internacional, a garantizar el pleno respeto del derecho internacional y de los derechos humanos.
Finalmente, la Oficina de Derechos Humanos subrayó que el futuro de Venezuela debe ser determinado únicamente por el pueblo venezolano, con pleno respeto de sus derechos fundamentales, incluido el derecho a la autodeterminación y la soberanía sobre sus vidas y recursos.



